El Desguace del que habla Marcos Díez, en el título de su poemario, es el desguace que sufre nuestra realidad cuando nos abandonamos a las palabras, a su ritmo y a sus significados:

Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964) ahonda en el estilo que le caracteriza, una poesía que finge ser ensayo y que sin embargo es pasión, que parece rasear con frases reflexivas pero que vuela con el esplendor relajado de las águilas.

«Llueve y cuento las gotas de los días vividos (…) Lentamente me apago en la silla de ruedas que empujo». En sus orígenes, Francisco Javier Irazoki (Lesaka, 1954) formó parte del grupo surrealista CLOC, y su escritura mantiene la querencia por las imágenes sorprendentes, que a menudo cristalizan en símbolos. Hace varios libros que se siente más cómodo escribiendo sus poemas en prosa. Con frases tajantes, engañosamente sencillas y un punto naïfs, este navarro recriado […]

Nos ha sorprendido gratamente la irrupción de Déborah García, poeta cubana (Santa Clara, 1971) que viene de ganar el premio Alegría con un poemario frondoso en el que el mar es protagonista omnipresente, casi siempre contemplado desde la nostalgia de quien lo frecuentó en mejores tiempos:

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