De lo sublime de Longino
Y he aquí que había de ser un hipotético profesor de retórica (o símil de crítico literario greco-romano), un clásico, quien, en datación no conocida fehacientemente, viene a desvelarnos –entre otros muy nobles en el arte de la literatura- una forma de verdad ética y estética, una forma de liberarnos de la triste realidad que lo común (incluida la política mendaz) nos depara.