Reseña de El último barco de Domingo Villar

La semana pasada recibimos con agrado la nueva novela de Domingo Villar El último barco, ultima entrega de la serie del inspector Leo Caldas, después de Ojos de agua y la aclamada La playa de los ahogados. Para Domingo Villar el tiempo de espera hasta publicar esta novela no ha supuesto una responsabilidad añadida “Es mejor que me esperen los lectores que el estar escribiendo y que no te esperé nadie. Me sobrecoge y estoy agradecido de que todo el mundo estuviera pendiente de mi nueva novela”.

Mónica, la hija del doctor Andrade, vive en una  casa pintada de azul en Moaña, un pueblo de la ría donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena y los marineros lanzan sus aparejos al agua. Todo parece en calma, pero un martes de noviembre, el inspector Leo Caldas recibe la visita del padre de Mónica, quien está alarmado por la desaparición de su hija. No se presentó a una comida familiar el domingo ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios.
Y aunque en apariencia nada ha alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Caldas comprobará que en la vida, como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo de devastadoras corrientes.

Villar escribe en castellano y gallego indistintamente y va traduciendo a medida que avanza la escritura “Los diálogos me resultan más naturales en castellano pero emocionalmente prefiero el gallego, con su música interior, que el texto en castellano no tiene”.

Sorprende el tamaño del libro, no solo por sus 700 páginas sino por su letra grande algo que ha procurado tanto Villar como Siruela para que se lea bien.

“Esta es una historia amplia sobre gente que hace las cosas despacio, son artesanos. Con un ritmo que tiende a ser como las olas de mar. Tiene una panoplia de personajes extensa. En menos espacio se puede contar. Hay una trama policial que articula la historia, pero también existe un retrato de personajes y de paisajes, físicos, humanos y de las relaciones familiares, así como de los últimos barcos que muchos de ellos pueden tomar”

La trama va desarrollándose a través de diálogos,  conociendo a los personajes a través de ellos y no de las descripciones. El autor propone el juego intelectual que supone contar una trama policiaca al lector. Hacerle participar de lo que se sabe, no se sabe o se intuye. El último barco es un juego de luces y sombras en el que no se sabe donde acaba la realidad y empieza la ficción . Algunos de los protagonistas existen de verdad, los lugares citados como la Escuela de Oficios de Vigo está tal cual la pinta Villar, incluso las tabernas y camararos de ellas son reconocibles..

Hallamos aquí a un Caldas reflexivo, trabajador, compasivo y concienzudo, “veo a Caldas como un amigo” confiesa el autor.

Uno de los méritos de esta obra en su facilidad de lectura pese a su tamaño. “Conseguir que los libros se lean bien y que eso no menoscabe la literatura es lo que intento, que los lectores entren en ellos con facilidad. Uso un lenguaje muy preciso y ajustado a lo que quiero contar. No quiero que al lector se le vaya enganchando la chaqueta por los salientes del tobogán, sino que todo vaya fluido”

Y a fe que El último barco lo consigue.

Domingo Villar es un autor que deja espacio al lector para pensar y hacer suya la historia, que trata de no aturullarlo con información excesiva sino que tenga espacio para soñar, para completarlo. Así esta es una novela policiaca, un cuento de amor sobre las cosas que se hacen despacio. Sobre como estar solo en las ciudades no sólo es cruel sino humillante. Un tratado de soledades acompañadas y deslavazadas que confluyen a veces para bien y otras para mal.

Lean El último barco y disfrútenla, es una obra redonda

 

 

 

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2 Responses

  1. Qué placer leer buena literatura policíaca en un entorno tan familiar y mágico para mí, como es la ciudad de Vigo y sus alrededores! El libro no duró nada en mis manos, a pesar de que el tiempo de que dispongo para la lectura es cada vez más escaso. Me declaro admiradora incondicional de Domingo Villar y su serie del Inspector Caldas.

  2. Estoy esperando impaciente una próxima historia de leo caldas¡¡Por favor!! . El último barco me ha absorbido más que las dos primeras entregas,que también me gustaron,pero en el último barco se nota como el escritor a ido evolucionando

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