Cuando el discurso tiene como origen no solo la inteligencia, sino también el corazón del que habla, el mensaje llega al lector de una manera más nítida, más humana: y eso, al fin, es cuanto pretende el autor y desea el buen lector. Se trata de que a éste se le trate con la consideración debida, con amistad y respeto, con sosiego y argumentos que validen todo aquello de la vida que nos confiere proximidad, entendimiento, y no palabrería innecesaria.

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Este libro constituye desde luego ese redoble de conciencia de un hombre implicado en las raíces de una filosofía de la realidad temporal vital: siempre didáctico, siempre advirtiente.

Una antología de un poeta así, tan universal en la transmisión más sutil de los sentimientos humanos, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida de conocimiento, de religiosidad en el sentido de trascendencia, de vinculo, es un regalo difícilmente eludible para cualquier ‘conciencia sentiente’, como diría Zubiri.

Revisamos la obra en el Bicentenario del autor Al efecto de comentar este libro amplísimo en su recorrido y simbólico en su intención, considero que cabe una vez más recordar la teoría expresada por Bowra, el gran ensayista inglés, cuando aludía a los orígenes del hombre y sus primeras manifestaciones, […]

El amor, tantas veces aludido literariamente, no podía quedar relegado de sus mitos constructivos, mantenedores de algún modo, de ahí que, oportunamente (siempre es oportuna la reivindicación del amor, sean cuales fueren sus facetas aludidas) nos ofrece ahora, en la habitual edición cuidada a que nos tiene habituados la Biblioteca Castro, estas obras principales, que, a lo largo de la historia, ha dado al lector la literatura española.

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La palabra, bajo la advocación de esta autora sutil y trascendente (esto es, pensadora con delicadeza acerca del todo, de la realidad o realidades de todo) descansa, sosiega y se hace un interlocutor entrañable. Así es la dúctil poesía: “Eres bella –le digo a la vida-,/ imposible imaginarte más exuberante,/ […]

Derivar, u obtener, literatura de las imágenes no deja de ser, mutatis mutandi, un remedo de la labor del escritor. ¿Acaso no es su objetivo obtener de las ‘imágenes’ de la realidad su texto o argumento? Cuando menos en parte: como referencia material, como escenario Así parecen reconocerlo los autores, […]

Probablemente este autor, sin miedo a la exageración, pueda citarse como uno de los ejemplos más brillantes en haber salvado esa combinación no siempre fácil en literatura, su condición de poeta (un exquisito poeta ‘de interiores’ del hombre moderno) y la de prosista claro, directo, significativo en su discurso expresivo. […]

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