Adiós a Berlín de Christopher Isherwood

Adiós a Berlin (Christopher Isherwood)_cubierta

El mítico largometraje Cabaret y el personaje que interpretaba Liza Minelli estabán inspirados en esta obra de Christopher Isherwood, Adios a Berlín. El autor británico se trasladó a Berlín en 1929 donde comenzó a escribir sus “diarios”, seis de los cuales componen este volumen, preludio de una obra mucho más amplia que nunca llegó a crearse. Esta colección está redactada con una prosa fácil de seguir, libre de apasionamientos, capaz de reflejar los  los gigantescos y terroríficos acontecimientos del Berlín de la década de los 30, prólogo del crecimiento voraz de nazismo.

Narrada en primera persona, (aunque el autor confiesa no ser siempre el “yo” de la narración) Isherwood se muestra indiferente y aturdido frecuentando los bajos fondos de una Berlín fatalista y alimentada por una desesperación tan inmensa que el único recurso es la danza del abandono en un mundo de almas perdidas, en que los valores han caído, donde la gente común hace lo que pueden para llegar a fin de mes, donde todo está en el mercado y la corrupción se impone en todos los ámbitos mientras los principios son un lujo anticuado. (Curiosa descripción que al escribirla me recuerda la época actual)

Gente de alta sociedad realquila parte de sus mansiones para mantener sus ingresos, las caballeretes  y prostitutas se mezclan con las cantantes de ópera, mientras Isherwood va intentando conquistas a la inglesa a su compañera de piso, la aspirante a cantante de club nocturno Sally Bowles (Liza Minelli en la película).Sally es el fiel reflejo de su época, ciega a las consecuencias, caprichosa y depredadora, embotada por el alcohol y el sexo. Sally se convierte en un ser distraído y desagradable. La tenue seguridad de los judíos Landauer no tardará en ser perseguida y destruida por los nazis. Para Rudi, el joven comunista, su idealismo tendrá fatales consecuencias. La inocencia se perderá.

Esta es una obra melancólica aunque nada sentimental, sobre un mundo que pronto dejará de existir devorado por la guerra, flor de un día, en donde el hedonismo del país va desapareciendo y pronto será erradicado por las huestes nazis.

La novela dista mucho de la película, cuyo principal atractivo son los extraordinarios números musicales incluidos y que de alguna manera, relanzan esta modalidad de cine.

En castellano contábamos con una antigua traducción de Gil de Biedma que pese a su calidad merecía ser actualizada en este siglo por Márai Belmont cuyo trabajo me ha dejado un agradable regusto.

 

 

Reseñado por Pepe Rodríguez

Escrito por Christopher Isherwood

Christopher Isherwood (Cheshire, 1904  –Santa Mónica, 1986) abandonó Gran Bretaña en 1929 para instalarse en Berlín, donde fue testigo de la llegada del partido Nazi al poder. En 1933 dejó Alemania y recorrió China en compañía de W.  H.  Auden, con quien más tarde se estableció en Estados Unidos. Adiós a Berlín es su obra más célebre y ha sido adaptada al cine en dos ocasiones: Soy una cámara (1955) y el clásico musical Cabaret (1972).

 

Ficha técnica

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272 páginas 13 x 21 cm  20 euros
Traducción de María Belmonte
Christopher, un joven británico, alquila una habitación en la capital alemana e imparte clases de inglés para ganarse la vida. Este trabajo y su curiosidad de escritor en ciernes le llevarán a conocer a personajes de todo tipo y condición, como la rica heredera judía Natalia Landauer, la familia obrera de los Nowak, Otto y Peter, dos jóvenes homosexuales, o Sally Bowles, una jovencita inglesa de clase alta, seductora y extraviada—que inspiró el personaje de Liza Minelli en la célebre película Cabaret—. Adiós a Berlín es una crónica reveladora y emotiva del Berlín de la República de Weimar, decadente y atractivo, sobre el que se cierne la creciente brutalidad del nazismo.