Cada día es del ladrón es una obra comprometida socialmente que desnuda las miserias de un sistema político en el que el problema es señalar el problema y los antipatriotas son aquellos que como nuestro protagonista no ven normal lo que sucede.

En un último esfuerzo artístico, un escritor gravemente enfermo concibe un texto que constituye un testimonio visceral y a veces perturbador de sus experiencias, y de la lucha del ser humano por la dignidad en circunstancias extremas.

Rebuscando entre los negocios que puedan reportar ganancias fáciles Stasiuk nos presenta a sus protagonistas Paweł y Władek. La venta de ropa de “calidad” a quienes nunca la han tenido se ofrece como una salida para el día a día. Bajo esta premisa el autor de “Cuentos de Galitzia” les hace viajar por Polonia, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Hungría, Ucrania y hasta Viena para sacar adelante su mercadeo.

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