
El 12 de septiembre celebramos al autor de Solaris, un escritor que convirtió los viajes espaciales, los robots y los futuros imposibles en una manera de explorar nuestros deseos, nuestros miedos y nuestra dificultad para comprender a los demás.
Hay algo inquietante en la posibilidad de viajar hasta el otro extremo del universo y encontrarnos allí con aquello de lo que queríamos escapar. Un recuerdo, una culpa, una pregunta que no sabemos formular. Stanisław Lem hizo de esa incomodidad uno de los grandes territorios de su literatura. Sus personajes disponen de naves, instrumentos y explicaciones. Sin embargo, basta que algo se salga de lo previsto para que la seguridad empiece a resquebrajarse.
El 12 de septiembre se conmemora su nacimiento en 1921, en Lwów, la actual Leópolis, en Ucrania, entonces perteneciente a Polonia. Es la fecha que recoge su web oficial. Hay, además, una curiosidad: según contó el propio Lem, había nacido el día 13, pero se adelantó la fecha en el registro por superstición. El detalle merece acompañar a la efeméride de un autor tan atento a las contradicciones humanas. Biografía oficial y aclaración del Instituto Adam Mickiewicz.

Su obra ofrece muchas puertas de entrada. Hay misterio, aventura, humor disparatado y preguntas filosóficas. Un lector puede llegar a Lem atraído por un planeta desconocido y terminar pensando en el amor; otro puede empezar riéndose de un inventor y acabar preguntándose qué significa construir un mundo perfecto.
Un espejo en el otro extremo del universo
«No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos». La frase pertenece a Solaris y aparece en la voz de uno de sus personajes. Condensa una sospecha incómoda: quizá nuestra curiosidad por lo desconocido esté condicionada por el deseo de reconocernos en ello. La ofrecemos en traducción propia de la versión inglesa reproducida en un repertorio bibliográfico alojado en la web de Lem.
Leída desde ahí, su ciencia ficción adquiere una cercanía inesperada. Reconocemos la impaciencia de quien quiere entenderlo todo, la obstinación de quien confunde sus herramientas con la realidad y el desconcierto de quien descubre que sus buenas intenciones no bastan. La distancia entre planetas puede parecer inmensa. La que separa dos maneras de mirar también.
Lem sabe sostener esa incertidumbre. Sus mejores historias permiten que el lector comparta el asombro de los personajes sin prometerle que, al final, todo encajará en una explicación tranquilizadora.
Tres frases para acercarse a su pensamiento
Estas citas breves se presentan en traducción propia de las versiones inglesas consultadas, no como transcripción de las ediciones españolas.
«No esperaba nada. Y, sin embargo, vivía a la espera». En Solaris, la voz del narrador reúne dos estados que parecen incompatibles. La razón puede haber renunciado a una respuesta mientras la esperanza continúa trabajando por su cuenta. Es una de las razones por las que la novela alcanza al lector mucho más allá de su escenario espacial. Fuente de la cita.
«La falta de humor no es menos aterradora que la falta de misericordia». En su correspondencia con Michael Kandel, Lem relaciona su gusto por lo grotesco con una literatura que necesita cuestionar sus propias convenciones. Su humor puede ser feroz, y con frecuencia alcanza a quienes se sienten demasiado seguros de su inteligencia. Cartas a Michael Kandel, recogidas en la web oficial.
«Podemos volar, pero no agitando los brazos». La observación aparece en Summa Technologiae. Lem distingue entre imaginar una posibilidad y conocer el camino que permite realizarla. La frase conserva su fuerza porque expresa una limitación concreta con una imagen que cualquiera puede entender. Extracto de Summa Technologiae.
Cinco libros para descubrir a Stanisław Lem
Los años corresponden a la publicación original en polaco. En el caso de las colecciones de relatos, su composición puede variar entre ediciones. La selección recorre la vertiente más inquietante del escritor y su extraordinaria capacidad para el humor. Cronología de sus obras.

1. Solaris
Publicación original: 1961. Género: novela de ciencia ficción.
Kris Kelvin llega a una estación que estudia un planeta cubierto por un océano vivo. Allí encuentra a unos científicos alterados por sucesos que no saben explicar y se enfrenta a una presencia imposible, vinculada a su propio pasado. La investigación de una inteligencia desconocida se convierte en una exploración de la memoria y de los vínculos afectivos.
Por qué leerlo: el misterio exterior y el conflicto íntimo avanzan juntos. Lem consigue que el lector se pregunte qué está sucediendo en la estación y qué puede hacer una persona cuando sus recuerdos dejan de ser únicamente suyos.
Para quién: lectores de novelas psicológicas y de historias que mantienen abiertas sus preguntas. La edición de Impedimenta está traducida directamente del polaco por Joanna Orzechowska. Ficha editorial.

2. El Invencible
Publicación original: 1964. Género: novela de ciencia ficción y exploración.
Una nave llega al planeta Regis III para averiguar qué ha ocurrido con otra expedición. La tripulación dispone de una enorme capacidad técnica, pero las señales que encuentra no se ajustan a sus expectativas. Cada avance en la investigación vuelve más inquietante un paisaje que parecía deshabitado.
Por qué leerlo: funciona como una aventura de descubrimiento y como una pregunta sobre los límites del poder. La tensión nace de la dificultad para interpretar el peligro y decidir cómo actuar ante él.
Para quién: quienes buscan una primera lectura de Lem con suspense, exploración y un escenario memorable. La edición de Impedimenta cuenta con traducción de Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewicz. Ficha editorial.

3. Ciberíada
Publicación original: 1965. Género: relatos de ciencia ficción humorística.
Dos constructores, Trurl y Clapaucio, protagonizan estas fábulas de inventos extraordinarios, encargos desmesurados y consecuencias imprevistas. En su universo conviven la robótica y el aire de los cuentos tradicionales: la tecnología puede ser prodigiosa, pero los deseos de quienes la utilizan siguen dando problemas.
Por qué leerlo: permite descubrir al Lem más juguetón. La imaginación verbal y las situaciones absurdas sostienen una sátira en la que una solución brillante puede convertirse, con sorprendente rapidez, en una nueva dificultad.
Para quién: lectores que disfrutan de los cuentos filosóficos, la fantasía y el humor que invita a pensar. Ficha editorial de Alianza.

4. Diarios de las estrellas
Primera edición de la colección: 1957. Género: relatos de viajes espaciales y sátira.
Ijon Tichy recorre mundos y civilizaciones cuyas costumbres ponen a prueba su capacidad de asombro. La edición de Alianza reúne sus aventuras en dos partes, «Viajes» y «Memorias». A medida que se aleja de la Tierra, sus experiencias permiten observar desde otro ángulo comportamientos que nos resultan familiares.
Por qué leerlo: es una invitación a desconfiar de la idea de que nuestra manera de vivir constituye la medida de todas las cosas. El humor hace que esa incomodidad resulte especialmente placentera.
Para quién: quienes prefieren leer por episodios y disfrutan de las paradojas, los viajeros singulares y la sátira de las costumbres. Ficha editorial de Alianza.

5. Congreso de futurología
Publicación original: 1971. Género: novela breve de ciencia ficción satírica.
Ijon Tichy reaparece en una historia que lo lleva a una sociedad futura de aparente bienestar. Los productos químicos intervienen en la vida emocional y en la percepción de sus habitantes. Bajo la comodidad que parece rodearlo, el viajero comienza a descubrir motivos para desconfiar de cuanto ve.
Por qué leerlo: Lem construye una realidad que obliga al lector a revisar continuamente sus certezas. La comicidad y el desasosiego se alternan en una pregunta sobre el precio de la felicidad y las formas de administrarla.
Para quién: amantes de las distopías, los relatos de percepción alterada y las novelas breves que dejan una larga conversación pendiente. Ficha editorial de Alianza.
Por dónde empezar
Elegiría Solaris para quien busque una historia de misterio con un centro emocional intenso. El Invencible puede ser una buena entrada para los lectores de aventuras. Y Ciberíada ofrece una bienvenida especialmente atractiva a quienes disfrutan viendo cómo una idea absurda se desarrolla con una lógica impecable.
Celebrar a Lem es concedernos el placer de no entenderlo todo de inmediato. Abrir uno de sus libros, acompañar a sus viajeros y aceptar que el universo puede ser más extraño que nuestras explicaciones. Quizá al regresar encontremos también algo distinto en la mirada con la que observamos nuestro propio mundo.