Grandes promesas, de Pierre Lamaitre «Una de las mejores lecturas que se pueden disfrutar hoy»

Hay autores que son una baza segura. A los que acudimos cuando no queremos arriesgar, sabiendo que no nos van a defraudar. Lemaitre es uno de ellos. Tenemos la certeza de que sea cual sea el género que aborde, su prosa cumplirá con nuestras expectativas y saldremos satisfechos de la lectura.

Con su particular estilo, nos cautiva desde su saga, protagonizada por el policía hipotrófico Camille Verhoeven, su hichcockianna Vestido de novia o su trilogía Los hijos del desastre, más alejada del noir; hasta su tetralogía Los años gloriosos, el recorrido por la historia de la familia Pelletier. Con la que Grandes promesas cierra esta última serie, y de nuevo, no solo cumple las expectativas, las supera.

Siguiendo las vidas de los componentes de la familia Pelletier, que el autor comenzó con El ancho mundo, continuó con El silencio y el cólera y Un futuro prometedor, su fin llega con Grandes promesas —todas publicadas por Salamandra—, en la que los tres hermanos y sus familias continúan enredados en asuntos complicados, pero que gracias al ingenio, al picaresca y la suerte, siguen sorteando.

Casualidad, incendios y un jabalí serán las pautas que marquen las consecuencias. François, Jean, Colette, Philippe y el resto de la saga viven buenos tiempos, por fin parece que la tranquilidad reina en sus vidas, pero sus destinos de nuevo estarán marcados por acontecimientos, en un principio, ajenos a la familia. Esta vez un acto heroico relacionado con un incendio y un bebé será el detonante que trastoque las vidas de nuestros protagonistas, donde oscuros secretos del pasado volverán a la superficie despertando la preocupación y provocando juicios éticos. A todo el maremágnum de sucesos, el viejo gato Joseph continuará siendo testigo silencioso del porvenir de los Pelletier.

La prosa de Pierre sigue siendo tan pulcra y sencilla que invita a leer. Facilitando entrar en la historia y que pasemos páginas sin apenas darnos cuenta. Me sigue sorprendiendo la sencillez con la que presenta un universo tan rico, dotado de tanta profundidad y aspectos de vidas tan completas como los propios personajes. Lo que en otro autor sería complejo, no solo de crear, sino de leer, puesto que nos perderíamos entre tanta información y personajes, Lemaitre hace que parezca sencillo, consiguiendo que en ningún momento nos perdamos en la lectura a pesar de la riqueza creativa del contexto.

Aun siendo una de las mejores tetralogías de la literatura contemporánea, es posible leer esta novela sin haberse leído las anteriores, puesto que los hechos pretéritos no condicionan la narración de ésta, por lo que se puede tomar como una novela independiente. Aunque una vez acabada, si no has leído las otras, seguramente acudas a ellas, no solo por la simpatía despertada por sus protagonistas —incluso los más odiosos—, sino por lo interesante del contexto histórico en los que se desarrolla cada una de ellas.

Una de las mejores lecturas que se pueden disfrutar hoy ante el avasallador catálogo literario que sufrimos en la actualidad. Porque Pierre Lemaitre ha vuelto a demostrar que nunca defrauda.