Gorda sinvergüenza: una reflexión sobre el cuerpo, la vergüenza y el deseo

¿Qué lugar ocupa el cuerpo cuando el lenguaje ha aprendido a pedir perdón antes incluso de nombrarse? ¿Cómo se habita una identidad cuando la mirada ajena, la vergüenza y las normas no escritas intentan reducirla a una caricatura? Gorda sinvergüenza nace de esa herida y de esa rebeldía, del deseo de decirse sin disculpas y de encontrar en la escritura una forma de presencia.

En este nuevo ensayo de la colección Endebate, Aida González Rossi interroga la vergüenza gorda, el goce, el lenguaje y la dificultad de ser una misma en un mundo atravesado por la gordofobia. El libro explora la sensación de no poder habitar del todo el propio cuerpo en el espacio público y también la intuición de que incluso los espacios virtuales, que parecían prometer libertad, pueden convertirse en sucedáneos cómplices. Su impulso es claro: defender la posibilidad de habitar el cuerpo propio de manera radical

Desde la editorial Debate nos complace anunciar la publicación de Gorda sinvergüenza, de Aida González Rossi. Escritora nacida en Santa Cruz de Tenerife, formada en Periodismo y en Estudios de Género y Políticas de Igualdad en la Universidad de La Laguna, Aida González Rossi es autora también de los poemarios Deseo y la tierra y Pueblo yo y de la novela Leche condensada , publicada en Caballo de Troya. La escritora y pensadora firma ahora un texto breve, incisivo y profundamente literario que sitúa el cuerpo en el centro de una reflexión urgente sobre la mirada social, la identidad y el derecho a existir sin pedir perdón.

En estas páginas la autora no propone un tratado distanciado, sino un interrogatorio íntimo y político sobre la vergüenza gorda y la posibilidad de una desvergüenza propia. ¿Qué hay que hacerle al lenguaje para que nos deje aparecer? ¿Por qué tantas veces la escritura también reproduce el gesto de encogerse, de disculparse, de pedir permiso para ocupar espacio? A partir de esas preguntas, Gorda sinvergüenza piensa cómo se nombra una persona gorda, cómo se escribe ese cuerpo y cómo se defiende su derecho al goce en una cultura que sigue castigando la visibilidad de ciertos cuerpos mientras finge hablar en nombre de la corrección, la salud o el sentido común.

El libro dialoga, además, con una sensibilidad muy contemporánea. La autora explora esa experiencia conocida por tantas personas que encontraron en internet un refugio, un laboratorio de identidad o una promesa de libertad, para descubrir después que la violencia simbólica también viaja a las pantallas. Aida González Rossi convierte esa tensión entre cuerpo, lenguaje y virtualidad en materia literaria y política. En un presente saturado de imágenes, de juicios instantáneos y de discursos sobre cómo debe verse una mujer, este ensayo recuerda algo esencial: habitar el propio cuerpo sigue siendo un acto cultural, afectivo y político de primer orden.

Uno de los mayores aciertos de Gorda sinvergüenza está en su tono. La autora se acerca a la gordofobia desde un registro celebratorio, corporal y desobediente, decidido a desmontar la violencia sin renunciar al placer ni a la complejidad. ¿Puede la literatura abrir nuevas formas de estar en el mundo cuando el lenguaje heredado todavía nos tapa? ¿Puede el ensayo pensar el cuerpo sin convertirlo en objeto de corrección? ¿Qué imaginario colectivo seguimos sosteniendo para que algunos cuerpos continúen siendo leídos como una anomalía en lugar de como una presencia plena?

Aida González Rossi pone en primer plano la experiencia de la vergüenza gorda,y la transforma en pensamiento, en forma literaria y en intervención pública. Gorda sinvergüenza no se limita a denunciar una violencia social ampliamente extendida. También ensaya una salida, ambigua y poderosa, que pasa por el lenguaje, por el deseo y por la posibilidad de aparecer en el mundo sin someterse a la mirada disciplinaria de los otros.

La autora estará disponible para entrevistas presenciales en Madrid para conversar sobre los grandes ejes del libro, entre ellos la vergüenza y la desvergüenza, el cuerpo como territorio político, la escritura como forma de aparición, la experiencia de la virtualidad y la necesidad de abrir un debate cultural más honesto sobre la gordofobia, el deseo y la identidad. Gorda sinvergüenza es una invitación a pensar y también a sentir de otro modo. No hay reflexión más urgente que la que devuelve a una persona la posibilidad de nombrarse sin pedir perdón.

Sobre la autora: 

Aida González Rossi (Santa Cruz de Tenerife, 1995) estudió Periodismo y el Máster en Estudios de Género y Políticas de Igualdad en la Universidad de La Laguna. Ha publicado poemas en revistas, webs y fanzines como Oculta LitDragariaDigo. palabra.txtLa Tribu o Marcapiel . Mantiene una columna en Atlántico- Hoy. En 2017, su cuento «Casas, desiertos o bosques» resultó ganador del XX Premio Internacional de Relato Breve de la Universidad de La Laguna. Ha publicado los poemarios Deseo y la tierra (Cartonera Island, 2018) y Pueblo yo (Liberoamérica, 2020). Leche condensada es su primera novela, publicada en Caballo de Troya. 

Algunas obras destacadas de la autora son:

Leche condensada

Leche condensada de Aida González Rossi

«De la breve lista de certezas que tengo mi vida, aquí les traigo dos: 1. Leche condensada es mi libro preferido; 2. Aida González Rossi es, sin duda, la mejor escritora que conozco».
Andrea Abreu

Una partida de la game boy, una pantalla muy difícil de pasar: la de una infancia que era dulce y se va volviendo amarga y pegajosa, imposible de limpiar.

CABALLO DE TROYA 2023

Edición a cargo de Sabina Urraca

Leche condensada es una partida de Pokémon en la game boy. Aída tiene doce años y vive en el sur de Tenerife con su madre. Aída debe crecer. O contenerse para no crecer. O mantener con ella a Moco, su primo idéntico, su otro yo. O protegerse de él. O proteger, en cambio, a Yaiza, su mejor amiga. O engañarla usando un messenger falso. O beber hasta que las cosas dejen de ser lo que son. O hablar y hablar sobre las cosas y sobre cómo son. O callar.

Leche condensada trata sobre el fin de la infancia, sobre relaciones simbióticas y sobre querer ser expansiva y encontrarse con la contención del abuso. También sobre internet como refugio, sobre todo cuando vives en un pueblo y eres queer. Aida González Rossi nos arrastra por su primera novela con una prosa poética salvaje, sucia, rebozada en la oralidad y en la narrativa del videojuego, absolutamente única.