Cómo mejorar la concentración mientras leemos

Leer un texto complicado suele generar problemas como el aburrimiento, cansancio o, incluso, estrés. Para estas situaciones, se han desarrollado técnicas o tips realmente útiles, los cuales permiten fortalecer la concentración y la atención, a fin de que disfrutemos de una lectura de la mejor forma posible.

La ‘técnica del marcador’

Una de las técnicas consiste en usar la mano al momento de leer. Esta resulta útil para tener la atención de los ojos, órganos que suelen distraerse fácilmente con los movimientos. Al usar el dedo de izquierda a derecha sobre el texto, los ojos seguirán su movimiento, con lo cual nuestra concentración no se verá afectada.

Mejorar esta capacidad permite tomar control sobre la lectura activa, de modo que ya no habrá necesidad de tener que releer. La ‘técnica del marcador’ es realmente útil, por lo que el proceso de absorción de información resulta más rápido. Los dedos pueden ser reemplazados por un bolígrafo, palito u otro objeto que no obstaculice la lectura y nos facilite el hábito.

Esta técnica también potencia la velocidad de lectura, con lo cual los ojos se moverán más rápido por el texto y la comprensión no se verá afectada por ello. Es importante recordar que la lectura veloz beneficia nuestras capacidades de comprensión y concentración.

Otras técnicas para mejorar la concentración

Sobre todo con lecturas densas o gran material informativo, se recomienda realizar pequeñas pausas cada 15 o 20 minutos. Estos descansos pueden ser menores a un minuto. De este modo, nuestra mente podrá relajarse y volver a la lectura con una mejor atención y concentración.

Asimismo, este método establece una rutina de repetición que refuerza la memoria al momento de retener la información que leemos. El hábito de la lectura y concentración fortalecen la memoria. En tanto, los descansos ayudan a evitar el desgaste mental y las desconexiones que ocurren cuando llevamos mucho tiempo leyendo un mismo texto.

Otro aspecto importante que debemos considerar consiste en establecer un tiempo determinado para la lectura. Es necesario bloquear cualquier posible distracción y dedicar una parte del tiempo de forma exclusiva a la lectura. La lectura activa y los métodos señalados contribuirán a mejorar este hábito de forma eficaz.

Incidencia de la alimentación

Diversos estudios han avalado la importancia de la alimentación en la capacidad de concentración. “El consumo de alimentos ricos en vitamina B6; como el plátano, la mantequilla de cacahuate, el yogurt, la avena, los huevos y el chocolate, estimula la segregación de norepinefrina y serotonina, neurotransmisores esenciales para los procesos de concentración”, apuntan Dannie Hansen y Katrine Rubæk de SUNDT.

La especialista recomienda llevar un dieta rica en legumbres, frutas y verduras, harinas integrales y grasas saludables. De esta forma, es posible mantener la agilidad mental y, por ende, la concentración.

Asimismo, es importante evitar o minimizar en lo posible el consumo de dulces. Contrario a la creencia popular, los productos que contienen excesivas cantidades de azúcar no ayudan a la concentración, sino que entorpecen el trabajo del cerebro.

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