Abruptamente finaliza esta parte y comienza la segunda, en realidad una novela nueva radicada en Londres y con todos los componentes de un episodio de Sherlock Holmes pero contada más al estilo dickensiano. Aparentemente nada en común con la primera parte. Igual de abrupto es el cierre de esta parte.
La tercera es la conciliación de ambas, magistralmente cosidas y que nos permiten ver el cuadro completo. Sorprende la resolución y la moraleja también.
Elorriaga se ha documentado bien sobre los problemas mentales y su expresión en los enfermos que los padecen haciendo que la clave del relato sea precisamente esa: el estado mental deteriorado de personas aparentemente sanas. La navaja de Ockham pierde efectividad en este texto con perspectivas diferentes y giros inesperados, pero en el que las dictaduras son tratadas tan duramente como se merecen con palabras casi infantiles, con mucho dolor emocional y poco efectismo.
Un inquietante relato que nos hará tener un punto de vista diferente de la realidad jugando con una composición y un estilo cambiante.
RESEÑA DE LA EDITORIAL
Sora desapareció hace veinte años. Phineas, su hermano, aguarda esperanzado su regreso. Todas las tardes sube con unos amigos al tejado número diecisiete para vigilar las dos entradas al pueblo: la carretera y la estación de ferrocarril.
Pero es extraño que su hermana vuelva, nadie que desapareciera en la época del Libro de Barda ha regresado. Una serie de grabaciones hechas por unos médicos forenses conocidas como «las cinco grabaciones de Londres» pueden ayudarle a conocer la verdad.
Unai Elorriaga propone en Londres es de cartón un escenario y un tiempo alegóricos para retratar la esencia de las dictaduras, las que pasaron y las que aún hoy persisten. La libertad, el coraje, la traición, la búsqueda de pistas imprecisas y la censura son algunos de los temas que recorren esta sorprendente novela que aúna humor, intriga y locura.
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