James se sirve, para relatarnos el afán por parecerse a su antepasado inglés, del manejo del tiempo como atmósferas que sostienen esa búsqueda. Juegos de idas y venidas en la línea que incluyen a veces la suplantación del uno por el otro. Una exquisita manera de tratar al personaje.
Los diálogos directos, densos y la construcción de personajes con hondura, bien resueltos y puestos en escena con atmósferas que los potencian convierten esta novela del maestro estadounidense en una suerte de testamento literario, en su obra cumbre en lo que se refiere por lo menos a lo formal. Tenemos al mejor Henry James en esta novela.
La bitácora del final nos permite entrar en la trastienda y jugar a ser James, trazar líneas argumentales y discutir con él lo que quedó como el cuerpo fijo de la novela. Las notas fueron dictadas al final de su vida, son la última expresión del deseo del escritor para con su obra.
Una historia apasionante y de tintes autobiográficos que seguro va a despertar nuestra curiosidad literaria y nos invitará a releer a Henry James que sin duda nos hará bien a todos. Un escritor necesario para los que aman la lectura y también para los que quieren aprender a escribir. La lectura atenta de “El sentido del pasado” enseña como la sutileza en el manejo de la trama y los personajes es una herramienta por descubrir y convierte una novela en una gran novela.
Pedro Crenes
RESEÑA DE LA EDITORIAL
“El sentido del pasado”, del novelista angloamericano Henry James, es el nuevo título de la colección Abyectos, promovida por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y dedicada a publicar obras literarias que reflejen aspectos de discapacidad o diversidad humana. Esta obra inédita hasta la fecha en castellano fue la última novela escrita por Henry James. Comenzada en 1899, el autor la abandonó provisionalmente en 1900; la retomaría después, en 1914, pero la enfermedad que dos años más tarde le provocó la muerte interrumpió definitivamente su proyecto. Se trata, pues, de una obra inacabada -inacabable, según algunos expertos- que ha apasionado a la crítica. Probablemente surcada por oscuros ecos autobiográficos, ha sido considerada como el testamento de un autor que revive aquí su propio pasado bajo los rasgos de un historiador americano, Ralph Pendrel, que, a partir del retrato de un joven antepasado inglés, con el que se identifica de algún modo hasta el punto de intercambiar sus papeles, emprende una fantástica inmersión en el tiempo. El antepasado de 1820 y el historiador de 1910 -aquél obsesionado por el futuro, y éste, por el pasado- se cruzan. Pero en este doble viaje en direcciones opuestas a través del tiempo, el vínculo entre las épocas se rompe, y el historiador corre el peligro de encontrarse encerrado, sin posibilidad de retorno, en el pasado. Calificado por Joseph Conrad como el máximo historiador de la conciencia refinada y por Borges como “uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo”, James ofrece en esta obra las mayores sutilezas de tema, tramas y personajes de toda su producción.
Ficha del Libro