Como la sombra que se va de Antonio Muñoz Molina
Muñoz Molina es siempre mucho más de lo que apunta, como uno de aquellos estuches de lápices de colores que nos regalaban de niños y que recibíamos con la tibia satisfacción de lo consabido, hasta que averiguábamos que bajo el esperado despliegue de lapiceros se escondía un inesperado segundo piso de escribanía infantil que nos embelesaba más que el primero por lo que tenía de acumulativo y clandestino.