«La lengua sabe lo que quiere»: Elfriede Jelinek y cinco libros que incomodan para hacernos mirar

Hay escritoras que nos reciben con una historia y otras que empiezan por movernos la silla. Elfriede Jelinek pertenece a estas últimas. En sus novelas, el amor, la música, la familia o el trabajo dejan de parecer espacios familiares en cuanto escuchamos con atención cómo hablan sus personajes y qué se espera de ellos. La incomodidad llega pronto, y forma parte de la lectura.

El 20 de octubre de 2026 se cumplen 80 años de su nacimiento, en Mürzzuschlag, Austria, en 1946. Premio Nobel de Literatura en 2004, Jelinek ha construido una obra en la que el lenguaje sirve para examinar las relaciones de poder, los mandatos sociales y las violencias que una sociedad aprende a considerar normales. Recordarla invita a entrar en libros que pueden ser duros, pero rara vez resultan indiferentes. Biografía y premio en la Fundación Nobel.

Elfriede Jelinek. Fotografía: Gottfried Hüngsberg, Múnich, 2004; recorte de FMSky en Wikimedia Commons. CC BY-SA 2.5. Procedencia y crédito. Licencia.

Una lengua que nunca se queda quieta

«La lengua sabe lo que quiere». La frase procede de su conferencia Nobel de 2004 y la ofrecemos en traducción propia del texto inglés publicado por la Fundación Nobel. En aquel discurso, la relación entre quien escribe y su herramienta de trabajo aparece llena de tensión. La lengua tiene movimiento, resistencia y una autonomía que obliga a perseguirla. Conferencia Nobel.

Esa idea resulta útil cuando abrimos una novela de Jelinek. Sus frases pueden dar un giro brusco, insistir en una expresión o llevar un lugar común hasta que deja ver lo que escondía. El lector no siempre encuentra una voz cómoda a la que confiarse. A veces percibe, en una misma página, ecos de publicidad, promesas sentimentales, prejuicios y formas de autoridad.

Su escritura tiene una dimensión musical: importa la reiteración, el contraste y el modo en que una frase responde a la anterior. Quien espere que las palabras desaparezcan detrás del argumento encontrará una experiencia distinta. Aquí las palabras reclaman atención porque participan del problema que se está contando.

Lo que se esconde en las promesas de felicidad

Jelinek estudió música, y esa formación encuentra una presencia evidente en La pianista. Sin embargo, su interés alcanza mucho más que la vida artística. Sus personajes habitan mundos en los que el éxito, el matrimonio o el reconocimiento parecen señalar un destino deseable. Al acercarse a esas aspiraciones, la autora muestra el precio que pueden exigir y las jerarquías que ayudan a conservar.

Las relaciones entre mujeres y hombres ocupan un lugar central, con una mirada especialmente incisiva sobre la dependencia económica y la posesión. Conviene saber que varios de los libros de esta selección contienen violencia sexual y relaciones abusivas: son asuntos de los que la escritura se ocupa de manera frontal. La ironía que recorre esas páginas puede ser feroz, y el humor llega a mezclarse con lo insoportable.

También importa el contexto austríaco, con sus formas de prestigio cultural y sus memorias incómodas. La educación refinada o el dominio de un instrumento no garantizan una vida libre de crueldad. Jelinek explora esa distancia entre la imagen que una sociedad ofrece de sí misma y lo que sucede en sus espacios privados.

Su lectura admite desacuerdo y cansancio. Hay páginas que conviene abandonar un momento y retomar después. Pero en sus mejores pasajes produce un efecto difícil de sustituir: hace que una frase aparentemente inocente vuelva a sonarnos extraña.

Tres fragmentos de su conferencia Nobel

«Su lugar está siempre fuera». Jelinek habla aquí de la posición del escritor. El fragmento sugiere una distancia desde la que observar lo que un grupo acepta sin demasiadas preguntas.

«La forma es lo más importante». Dentro del discurso, esta afirmación recuerda que una obra también piensa mediante su construcción. En sus novelas, el modo de contar modifica lo que podemos ver.

«Mi protector quiere morderme». La imagen pertenece a la relación figurada entre la escritora y la lengua. Lo que debería acompañarla se vuelve una fuerza inquietante. Los tres fragmentos se presentan en traducción propia del texto inglés de la conferencia Nobel de 2004.

Cinco libros para acercarse a Elfriede Jelinek

1. La pianista

Autora: Elfriede Jelinek. Primera publicación: 1983. Género: novela. Edición de referencia: Debolsillo.

Erika Kohut enseña piano en Viena y vive con una madre cuya vigilancia alcanza prácticamente todos los rincones de su vida. La relación con un alumno abre un espacio de deseo y conflicto que agrava una intimidad ya marcada por el control. La formación musical, el prestigio y la disciplina constituyen el entorno de una historia en la que los afectos se vuelven difíciles de separar de la dominación. Su conocida adaptación cinematográfica puede servir de referencia, aunque la experiencia de la prosa tiene una intensidad propia.

Por qué leerlo: por la precisión con que une vida privada, disciplina artística y relaciones de poder.

Para quién: para quien quiera comenzar por su novela más conocida y acepte una lectura psicológicamente exigente, con escenas perturbadoras.

Consultar la edición de La pianista.

2. Las amantes

Autora: Elfriede Jelinek. Primera publicación: 1975. Género: novela. Edición de referencia: El Aleph.

Brigitte y Paula imaginan un futuro mejor a través del amor y de la pareja, pero sus posibilidades están condicionadas por el trabajo, el dinero y las expectativas del entorno. Jelinek sigue sus trayectorias con una ironía que desarma las fórmulas del relato romántico. La promesa de felicidad se convierte en una pregunta sobre las oportunidades reales de elegir. El estilo insiste, repite y simplifica deliberadamente ciertas expresiones hasta que su aparente naturalidad empieza a resultar inquietante.

Por qué leerlo: porque permite reconocer con especial claridad su manera de trabajar con los tópicos sentimentales y sociales.

Para quién: para lectores interesados en las relaciones entre clase, género y vida cotidiana, y en novelas que discuten las convenciones del amor.

Consultar la edición de Las amantes.

3. Los excluidos

Autora: Elfriede Jelinek. Primera publicación: 1980. Género: novela. Edición de referencia: Debolsillo.

Cuatro jóvenes de la Viena de posguerra se relacionan a través de deseos, rivalidades y actos de violencia. Proceden de ámbitos distintos, y esa diferencia afecta a sus aspiraciones y a la forma en que se miran. El relato se acerca a una juventud que intenta definir su lugar mientras arrastra las contradicciones del mundo adulto. La cultura y las ideas elevadas pueden convertirse en otra forma de exhibición o de desprecio cuando se utilizan para situarse por encima de los demás.

Por qué leerlo: por su exploración de la violencia y de los conflictos de clase en un grupo que parece compartir una misma rebeldía.

Para quién: para quien busque una novela coral, oscura y socialmente incisiva, con personajes que distan de resultar complacientes.

Consultar la edición de Los excluidos.

4. Deseo

Autora: Elfriede Jelinek. Primera publicación: 1989. Género: novela. Edición de referencia: Destino.

En el centro del libro está un matrimonio atravesado por la desigualdad y por una sexualidad convertida en ejercicio de dominio. El poder del marido en el ámbito empresarial se prolonga en la casa, y la experiencia de la mujer queda sometida a una lógica de apropiación. Jelinek lleva su lenguaje a una zona de gran intensidad, con imágenes y cambios de registro que impiden leer el relato como una historia erótica convencional. La violencia y el uso del cuerpo ocupan un lugar explícito.

Por qué leerlo: para conocer una de las expresiones más radicales de su crítica a la posesión y a las relaciones entre dinero, autoridad y sexualidad.

Para quién: para lectores familiarizados con su escritura que quieran avanzar hacia un libro especialmente duro y formalmente desafiante.

Consultar la edición de Deseo.

5. Obsesión

Autora: Elfriede Jelinek. Primera publicación: 2000, con el título alemán Gier. Género: novela. Edición de referencia: El Aleph.

Un policía utiliza sus relaciones con mujeres para satisfacer una ambición que incluye el deseo de apropiarse de sus bienes. La aparición de un cadáver introduce una dimensión criminal, pero el relato se interesa también por los mecanismos cotidianos de la codicia. La seguridad, la casa y la compañía se convierten en necesidades de las que alguien puede aprovecharse. Jelinek observa ese intercambio con una voz que se desvía, comenta y vuelve sobre las palabras.

Por qué leerlo: porque conecta la intriga con una mirada corrosiva sobre la propiedad, la soledad y la manipulación afectiva.

Para quién: para quien sienta curiosidad por una novela de asunto criminal que exige tanta atención a la voz narrativa como a los acontecimientos.

Consultar la edición de Obsesión.

Una autora para leer sin prisa por estar de acuerdo

La pianista y Las amantes ofrecen dos buenas entradas, distintas entre sí, a su universo. La primera encierra al lector en una intimidad asfixiante; la segunda permite seguir con claridad el desmontaje de ciertas promesas de felicidad. Después, cada libro aumenta o desplaza las dificultades.

Jelinek deja una forma de atención que continúa fuera de la página. Una conversación, un anuncio o una fórmula repetida pueden empezar a mostrar otra cara. Esa alteración del oído es una de las experiencias más singulares que ofrece su literatura.