Como aficionado a la Fantasía y la Ciencia Ficción, siempre he admirado a escritores y escritoras que se atreven a adentrarse en géneros tan complicados. No solo por el derroche de imaginación que necesitan para crear universos, también por ser capaces de convertirlos en metáforas de nuestra realidad. No hay literatura más realista que la que abarca estos géneros, porque son espejos donde nos reflejamos como sociedad.
Otra dificultad que entraña es el no caer en el cliché o la parodia sin pretenderlo. Tienes que ser un buen arquitecto, sociólogo, e incluso teólogo, para atreverte a crear sin caer en el ridículo o la copia.
Tal vez, por todo esto, Almaeclipse me ha parecido una obra redonda. Admirable la combinación de Fantasía y Ciencia Ficción. Merath ha sabido crear dos sociedades tan antagónicas como creíbles. Ya todo esto es un logro, porque cuando pergeñas una historia entretenida y unos personajes tan carismáticos, el éxito está garantizado.
José Antonio Cabello es quien se esconde detrás de Merath Kaiyo. Se autodefine como un poeta que escribe narrativa, no en vano también es autor del poemario La vida de un anónimo más. Esto queda patente en Amaeclipse, donde la poesía también hace una breve aparición, aportando a la historia lo que es, el arte que circunda el alma.
En esta fascinante novela, el autor nos traslada a un mundo futuro donde no conocemos exactamente qué ocurrió, dando lugar a una ciudad futurista llamada Luminaria. En ella se ha prohibido toda manifestación sentimental. Sus habitantes carecen de vínculos familiares, puesto que las nuevas generaciones no nacen de una madre, sino en úteros artificiales en laboratorios.
Un mundo aséptico compuesto de metal blanco y cristal. Las leyes de la naturaleza se rigen por el maná, o fuerza vital que reside en los objetos. Haciendo posible el equilibrio gracias a los Tejedores, capaces de controlar la magia que contienen antiguos grimorios, para que esta forme parte del Halo, que permite que el núcleo del planeta permanezca estable y este no acabe destruido.
Eleazar es uno de los tejedores más destacados de Luminaria, el cual tendrá que dejar su mecánica rutina al haber sido elegido para una misión diplomática en la otra ciudad que existe en este mundo: Almasia.
Para poder disfrutar de esta fascinante historia es mejor no saber mucho más, ya que entre la fantasía y la ciencia ficción, cada vuelta de página es una sorpresa que disfrutarán lectores y lectoras tanto de uno como del otro género.
Kaiyo escribe muy bien, y queda patente desde la primera frase. Las páginas van fluyendo sin darnos cuenta, tanto gracias a las tramas como a la prosa que utiliza su autor, en la que también da rienda suelta a su faceta como poeta, donde la poesía tiene un gran peso narrativo, mostrándonos tanto sobre los personajes.
Ganadora en 2026 del premio internacional Roma, Ciudad Eterna, esta obra merece reconocimiento, al igual que su autor. Por estar bien escrita, con una historia bien construida y una trama apasionante que escapa de estereotipos y cuya originalidad es loable.
Si disfrutas con historias originales, que se alejen del cliché, donde la magia es parte de la naturaleza y en futuros distópicos, sin duda Almaeclipse es para ti.