
Cuatro lecturas para este 13 de septiembre: vidas que cambian de rumbo, imaginación canaria y cuentas pendientes con el pasado.
El domingo invita a abrir un libro sin mirar el reloj. Esta selección propone cuatro caminos distintos para elegir la próxima lectura según lo que apetezca hoy: acompañar una vida entera, escuchar voces de otro paisaje, dejarse llevar por una sorpresa o entrar en una familia llena de tensiones.
1. La carne, de David Szalay

István sale de Hungría y acaba en Londres, donde su relación con el dinero y el deseo transforma su vida. Szalay recorre esa trayectoria con diálogos breves y silencios que dejan al lector espacio para interpretar al personaje.
Para quienes disfrutan de las novelas de personajes y los cambios de fortuna.
István tiene quince años y vive con su madre en un anodino bloque de pisos en un pueblo de Hungría. Tímido, hermético, casi invisible incluso para sí mismo, su vida toma un rumbo inesperado cuando una vecina casada, de la edad de su madre, lo arrastra a una relación clandestina que él apenas comprende: un primer encuentro carnal cuyas trágicas consecuencias marcarán su existencia.
A partir de entonces comienza un recorrido que lo llevará de Hungría a Londres, entre trabajos precarios y relaciones que apenas lo rozan, hasta que encuentra la estabilidad, primero como chófer al servicio de un magnate y más tarde convertido él mismo en multimillonario, siempre imperturbable ante el trauma y la pérdida, ante la alegría y el éxito.
Ganadora del Premio Booker 2025, La carne traza el magistral retrato de un personaje indescifrable y magnético, un hombre que transita impasible por la existencia, a merced de fuerzas que escapan a su control, en medio de la precariedad y la violencia silenciosa de la Europa globalizada. Una novela hipnótica que explora cómo la clase y el dinero, pero también el cuerpo y el deseo, dictan la suerte de nuestros destinos, y que confirma a David Szalay como uno de los grandes narradores del presente.
2. Pajaritos preñados, de Andrea Abreu

Cathaysa, de dieciséis años, y su padre, el Tiznado, protagonizan una historia situada en el noroeste de Tenerife. El habla popular, el humor y la presencia de lo mágico dan forma al universo de la autora de Panza de burro.
En un barrio de cuestas empinadas, arropado por la brumacera del Norte de la isla, Cathaysa cumple dieciséis años con la sensación de que todo ocurre demasiado rápido y, sin embargo, de que nunca nada cambia. Creció en un entorno que no da tregua y en el que el pasado no desaparece, solo se filtra, se adapta y encuentra nuevas formas de persistir. Aquí, en pleno descubrimiento del cuerpo, y del deseo de otros cuerpos, la infancia no termina: se rompe en miles de fiscos.
Pajaritos preñados es la historia de ese quiebre, y también del de El Tiznado, padre de Cathaysa, un espíritu hedonista marcado por la precariedad, la ausencia y la culpa. En su pequeño mundo conocido –el que forman Engracia, la madre, espejo en el que Cathaysa no quiere mirarse; Tío Aurelio; las amigas, La Macha y Chaxiraxi, que se quieren como hermanas y se entienden a macanazos, y un primo que la reclama como si le perteneciera–, la aparición de otro hombre y el deseo de fuga abrirán para ellos caminos distintos, aunque no menos inciertos, en los que tal vez las decisiones no encierren una verdadera elección.
Las voces de Cathaysa y El Tiznado, ambas afiladas, contradictorias, ferozmente vivas, sabias y sananas a un mismo tiempo, avanzan acompañadas por un coro de mujeres que todo lo ven desde las ventanas y de hombres que todo lo callan desde los bares, trazando un mapa emocional donde el amor se confunde con posesión, la ternura con violencia y el deseo con peligro. Con una escritura radicalmente propia –que recoge la oralidad y la desborda hasta convertirla en materia literaria–, Andrea Abreu construye un universo donde el lenguaje late al ritmo de los cuerpos y del paisaje. Lejos de cualquier mirada complaciente, Pajaritos preñados se sostiene en la complejidad de aquello que rara vez se nombra y se adentra magistralmente en la intimidad de los personajes para mostrar la crudeza de lo cotidiano y la fragilidad de quienes intentan, a pesar de todo, cambear, imaginar otra vida.
Para quienes buscan una voz narrativa con personalidad y arraigo en su paisaje.
3. Tesoro oculto, de Pascal Quignard

Al enterrar a su gato, Louise encuentra un tesoro que le permite viajar y conocer un amor tardío. La sorpresa inicial abre una narración sobre las pérdidas, el paso del tiempo y aquello que vuelve valiosa una vida.
La vida de Louise cambia por completo cuando su gato, tras diecisiete años juntos, muere. Mientras, desolada, lo entierra junto al río Yonne, encuentra una fortuna: un tesoro de monedas y restos de otra vida. Su nueva suerte sacude su hasta entonces inmóvil existencia y la empuja a seguir el incansable rumbo del agua. La corriente la arrastra de ciudad en ciudad hasta llegar a Italia. En Capri conoce al comedido Luigi, un hombre elegante, cargado de silencio y predilección por la soledad. Sus travesías se trenzan: en las islas de Procida e Ischia encuentran la luz y la sombra, la belleza y la ruina. A la vez, Louise va percibiendo en cada rincón un eco de su memoria, de su infancia, y la necesidad de resolver, por fin, la misteriosa ausencia de su madre. Quignard traza un relato sobre la vida que se desplaza y la que se desvanece. El viaje exterior, nacido de un entierro, deviene una exploración íntima, el más profundo de los desenterramientos. Cada pérdida lleva a lo inesperado, mientras el duelo invita a dejarse llevar, a descender hasta el fondo para emerger a la superficie con un nuevo tesoro.
Para quienes prefieren una lectura pausada, abierta a la reflexión.
4. Todos mis pecados y la mitad de mi dolor, de Elena Medel

La próxima jubilación obliga a un profesor especializado en Byron a revisar su trayectoria. Su hijo y una alumna forman parte de una historia atravesada por la autoridad, las dependencias familiares y las contradicciones del mundo universitario.
Don Jesús Guzmán Espinosa ha dedicado su vida al estudio de un poema de lord Byron, El infiel. Experto en literatura romántica inglesa y heredero de una saga familiar que ha ocupado un lugar privilegiado en una ciudad de provincias durante generaciones, el viejo catedrático se enfrenta ahora a su mayor miedo: el tiempo se le agota. Su jubilación pondrá fin a una carrera que durante años ha bendecido y condenado el destino de alumnos y profesores.
A su alrededor orbitan, entre otros personajes atrapados bajo su influencia, su hijo Chus, un novelista en crisis empeñado en no seguir sus pasos y en separarse en lo posible del apellido familiar; Estefanía, una estudiante sin recursos cuya inteligencia consigue despertar la admiración del profesor, y la tía Isabel, encargada de criar a Chus tras la muerte de su madre. Mientras la universidad se prepara para una sucesión en la que solo un paso en falso separa la salvación del fracaso, los vínculos entre maestro, discípula y heredero comienzan a tensarse hasta el límite.
Para quienes se interesan por los conflictos familiares y las relaciones de poder.