«Hay alguna clase de magia en ti»: Roald Dahl y los libros que nos enseñaron a imaginar: El 13 de septiembre de 2026 se cumplen 110 años del nacimiento del autor

El 13 de septiembre de 2026 se cumplen 110 años del nacimiento del autor de Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate. Lo celebramos con cinco libros que siguen convirtiendo la lectura en una aventura.

Hay libros que recordamos junto al lugar en el que los leímos. Una cama demasiado tarde por la noche, una biblioteca escolar, el sofá donde alguien se sentaba a contarnos un capítulo más. Los de Roald Dahl tienen esa capacidad de quedarse unidos a una edad y, al mismo tiempo, de sobrevivir a ella. Volvemos a sus páginas y todavía reconocemos la emoción de estar a punto de descubrir algo extraordinario.

Roald Dahl nació el 13 de septiembre de 1916 en Llandaff, Cardiff, en una familia de origen noruego. Su fecha de nacimiento convierte este 13 de septiembre en un aniversario redondo: 110 años de un escritor cuya imaginación continúa acompañando a lectores de distintas generaciones. Referencia biográfica.

Roald Dahl
Roald Dahl, 1954. Fotografía: Carl Van Vechten / Library of Congress. Versión de Wikimedia Commons. La Library of Congress indica que no se conocen restricciones de derechos de autor. Sin modificaciones adicionales.

Una niña que encuentra compañía en los libros, un billete escondido en una chocolatina, un gigante que se acerca a una ventana: Dahl sabía abrir puertas con muy pocos elementos. Después nos hacía atravesarlas sin ofrecernos demasiadas garantías. Había peligros, adultos temibles, bromas crueles y una alegría desobediente que volvía irresistible la siguiente página.

La magia de que alguien crea en ti

«Hay alguna clase de magia en ti». La frase procede de Matilda y aquí se ofrece como un extracto en traducción propia del inglés. La edición de la novela incluida en la colección clásica de Penguin recoge el pasaje que la contiene. Fuente editorial.

En la historia de Matilda, esa posibilidad tiene una fuerza especial. La niña crece rodeada de personas incapaces de reconocer su inteligencia, mientras los libros le ofrecen una vida mucho más amplia que la que encuentra en casa. La atención de la señorita Honey permite que alguien, por fin, vea lo que los demás han decidido ignorar.

Leída desde la edad adulta, la novela nos devuelve una pregunta incómoda: cuántas veces confundimos la autoridad con tener razón. Dahl exagera a sus personajes hasta volverlos inolvidables, pero debajo de la caricatura permanece una experiencia reconocible. Los niños también perciben la injusticia. También necesitan que alguien los escuche y los tome en serio.

El humor da a esa experiencia una salida imaginativa. Un abuso puede encontrar una respuesta inesperada; una criatura diminuta puede alterar los planes de alguien poderoso. En sus mejores momentos, la fantasía de Dahl tiene la energía de una travesura largamente deseada.

Su obra también incluye relatos para adultos, pero esta selección vuelve a cinco de sus historias infantiles más conocidas. Leerlas de nuevo permite comprobar cuánto cabe en ellas: miedo, ternura, hambre, soledad, amistad y el placer de inventar palabras. La cronología del Museo Roald Dahl permite recorrer ambas vertientes de su escritura.

Tres frases para volver a sus historias

«La posibilidad existe». Este breve extracto de Charlie y la fábrica de chocolate aparece cuando la narración contempla la remota oportunidad de encontrar uno de los billetes dorados. Para Charlie, desear algo empieza mucho antes de saber si podrá conseguirlo. La escena conserva la intensidad con la que, durante la infancia, una esperanza pequeña puede ocuparlo todo.

«Una persona que tiene buenos pensamientos nunca puede ser fea». En Los cretinos, Dahl relaciona la apariencia con aquello que una persona deja ver de su interior. La exageración del cuento invita a fijarnos en la amabilidad, la generosidad y los gestos que hacen agradable estar junto a alguien.

«No puedo tener razón todo el tiempo». El Gran Gigante Bonachón lo dice en uno de sus juegos con el lenguaje. Su manera de hablar forma parte del encanto del personaje: permite reírse de un error y seguir conversando. La amistad con Sofía crece también a través de esas palabras imperfectas.

Las tres citas son extractos en traducción propia del inglés, contrastados con la selección publicada por Penguin. Pertenecen a sus libros y se leen aquí dentro de su contexto narrativo.

Cinco libros para celebrar a Roald Dahl

Los años corresponden a la publicación original. Las portadas muestran ediciones en español; cada ficha incluye un enlace para consultar el libro.

Portada de Matilda, de Roald Dahl

1. Matilda

Año: 1988. Género: novela infantil y fantástica.

Matilda es una lectora extraordinaria que encuentra en las bibliotecas el afecto y los estímulos que le faltan en casa. Su llegada a la escuela pone en su camino a la temible directora Trunchbull y a la señorita Honey. Entre castigos desmesurados y descubrimientos sorprendentes, la niña empieza a comprender hasta dónde puede llegar su capacidad para cambiar las cosas.

Por qué leerlo: por su defensa del placer de leer y por la complicidad que establece con quienes alguna vez se han sentido pequeños ante una injusticia.

Para quién: para lectores que buscan humor, una protagonista inolvidable y una historia especialmente bonita para compartir entre generaciones.

Ver el libro en Penguin Libros.

Portada de Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl

2. Charlie y la fábrica de chocolate

Año: 1964. Género: novela infantil de fantasía y aventuras.

Charlie Bucket vive con su familia en condiciones muy humildes. La posibilidad de visitar la misteriosa fábrica de Willy Wonka parece un sueño inalcanzable, hasta que encuentra un billete dorado. Dentro lo esperan inventos prodigiosos, tentaciones y un recorrido en el que el comportamiento de cada visitante tiene consecuencias.

Por qué leerlo: por el derroche de imaginación y por la intensidad con la que transforma algo cotidiano, una chocolatina, en la promesa de otro mundo.

Para quién: para quienes disfrutan de las aventuras extravagantes, los personajes excéntricos y el humor con un punto de malicia.

Ver el libro en Penguin Libros.

Portada de Las brujas, de Roald Dahl

3. Las brujas

Año: 1983. Género: novela infantil de fantasía y terror.

Un niño y su abuela se encuentran con una conspiración de brujas que ocultan sus intenciones bajo una apariencia corriente. La amenaza exige observación, ingenio y una confianza enorme entre los dos protagonistas. Dahl combina momentos inquietantes con un humor que vuelve la lectura tan divertida como imprevisible.

Por qué leerlo: por la relación entre el niño y su abuela, uno de los vínculos más entrañables de su obra, y por su capacidad para convertir el miedo en aventura.

Para quién: para lectores que disfrutan de los cuentos oscuros, las transformaciones y los planes arriesgados.

Ver el libro en Penguin Libros.

Portada de El Gran Gigante Bonachón, de Roald Dahl

4. El Gran Gigante Bonachón

Año: 1982. Género: novela infantil fantástica.

Una noche, Sofía descubre a un gigante desde la ventana del orfanato. El encuentro la lleva hasta un territorio desconocido y da comienzo a una amistad improbable. Juntos tendrán que enfrentarse a otros gigantes, mucho menos amables, mientras el lenguaje y los sueños adquieren formas inesperadas.

Por qué leerlo: por la ternura del protagonista y por sus invenciones verbales, que hacen especialmente agradable la lectura en voz alta.

Para quién: para quienes prefieren las aventuras donde la amistad y la imaginación ocupan el centro de la historia.

Ver el libro en Loqueleo.

Portada de James y el melocotón gigante, de Roald Dahl

5. James y el melocotón gigante

Año: 1961. Género: novela infantil de aventuras fantásticas.

Tras perder a sus padres, James queda al cuidado de dos tías crueles. Un suceso extraordinario hace crecer un melocotón descomunal, en cuyo interior encontrará unos compañeros de viaje muy particulares. La huida se convierte en una aventura que desborda cualquier cálculo y abre para el niño la posibilidad de pertenecer a otro lugar.

Por qué leerlo: por su libertad imaginativa y por la alegría de encontrar amistad donde parecía imposible.

Para quién: para amantes de los viajes disparatados, los animales humanizados y las historias de nuevos comienzos.

Ver el libro en Loqueleo.

Un capítulo más

Celebrar a Dahl puede ser tan sencillo como recuperar uno de estos libros y leer unas páginas en voz alta. Sus exageraciones encuentran en la voz una vida nueva: una pausa antes del peligro, una palabra inesperada, una risa compartida.

Quizá entonces regrese aquella petición que tantos lectores aprendieron de pequeños: un capítulo más. Y volvamos a entender por qué algunas historias permanecen con nosotros mucho después de haber crecido.