

Juan Gómez-Jurado regresa con Mentira, una novela independiente del universo de Reina Roja en la que combina el thriller, el misterio rural y el juego constante entre verdad y engaño. Su protagonista, Eva Ramos, es una embustera profesional obligada a refugiarse con su hermano en un pueblo aislado por la nieve, donde los secretos parecen superar en número a sus habitantes.
El autor de Espía de Dios, la trilogía Reina Roja y Todo arde vuelve a demostrar su dominio del suspense con una historia extensa, de ritmo calculado y narrada por alguien en quien quizá no deberíamos confiar. En esta reseña de Mentira analizamos su argumento, su particular protagonista y las razones por las que sus casi setecientas páginas terminan pasando mucho más deprisa de lo esperado.
¿De qué trata Mentira, de Juan Gómez-Jurado?
Mentira es un compendio de géneros en el que encontramos desde el thriller y el rural noir hasta el whodunit más clásico, una fórmula especialmente atractiva para los aficionados a la novela negra.
En sus primeras páginas conocemos a Eva Ramos —aunque no sabremos si este será el primer engaño de una embustera profesional que se gana la vida mintiendo a los demás—. Su padre murió en la cárcel y, para poder costear la cara medicación de su hermano pequeño, que padece una enfermedad rara, deberá convertirse en acólita de un hombre misterioso apodado el Barón.
Uno de sus encargos consiste en mediar en una peligrosa operación de intercambio entre dos bandas. Lo que parecía un trabajo más se complica hasta el punto de obligarla a huir junto a su hermano de la venganza de una de las participantes en el trato.
La persecución desemboca en un accidente provocado por una intensa nevada. Eva y su acompañante deberán refugiarse en un pueblo de las montañas de Cantabria que ha quedado aislado por el temporal. Lo que al principio parece un golpe de suerte, al permitirles escapar de sus perseguidores, pronto se convierte en una pesadilla: son prisioneros de un lugar donde los secretos parecen más numerosos que sus propios habitantes.
Eva Ramos, una protagonista experta en mentir
Eva Ramos es uno de los grandes atractivos de la novela. No solo se gana la vida engañando, sino que también controla la información que recibe el lector. Desde el principio sabemos que debemos desconfiar de ella, aunque no siempre resulta sencillo distinguir sus mentiras de la verdad.
A través de su protagonista, el propio autor hace alarde de su gusto por el cine clásico. Eva establece paralelismos entre películas famosas y las situaciones con las que debe lidiar, aportando una mirada irónica y muy particular a lo que sucede.
Un thriller rural entre secretos y asesinatos
Para colmo, entre los habitantes del pueblo hay un asesino que está acabando con sus vecinos, al parecer como consecuencia de las rencillas y los intereses que los enfrentan desde hace más de cien años. Eva, confundida con alguien que no es, deberá encontrar al culpable antes de que ella o su hermano se conviertan en sus próximas víctimas.
El aislamiento, la nieve y la imposibilidad de confiar en los habitantes convierten el pueblo en un escenario idóneo para el misterio. Gómez-Jurado aprovecha este espacio cerrado para enfrentar a sus personajes, dosificar la información y mantener siempre presente la sensación de peligro.
Ritmo, suspense y juego con el lector
En los cursos de escritura se enseñan pautas generales para enfrentarse a la página en blanco. También suele decirse que, una vez dominadas las técnicas, hay que atreverse a romperlas. Gómez-Jurado es uno de esos escritores que conocen tan bien su oficio que pueden coger las normas, retorcerlas y hacerlas añicos para conseguir el resultado deseado. Su fórmula funciona porque sabe exactamente cómo conducir al lector.
La dosificación del suspense cumple su cometido a la perfección. No debemos olvidar que esta novela plantea un juego entre el autor y el lector, y que su narradora se gana la vida mintiendo. Por eso todos los detalles son importantes, incluidos aquellos que la propia Eva nos señala y con los que parece convertirnos en un personaje más de la historia.
Opinión sobre Mentira
He oído decir que Mentira adolece de cierta lentitud inicial y que tarda en comenzar la verdadera historia. Puede que sea así. Incluso la milimétrica exposición de los acontecimientos conserva esa parsimonia en algunos pasajes. Sin embargo, cuando empiezas a preguntarte cuándo va a suceder algo, descubres que ya has leído cien páginas casi sin darte cuenta.
La explicación está en una narración que consigue introducirte por completo en la historia. Todo parece estar ahí por una razón y cada elemento requiere su propio ritmo. No es tanto que la novela sea lenta como que la expectativa creada por el autor provoca que deseemos llegar cuanto antes al desenlace.
Gómez-Jurado maneja especialmente bien esa impaciencia. La información se administra poco a poco, las sospechas cambian y la condición de mentirosa de la protagonista obliga a revisar constantemente lo que creemos saber.
¿Merece la pena leer Mentira?
Mentira es una lectura muy recomendable para quienes disfrutan de los thrillers extensos, las comunidades aisladas y los narradores de fiabilidad dudosa. Su comienzo exige cierta paciencia, pero la dosificación del suspense, la personalidad de Eva Ramos y el juego constante con el lector hacen que sus casi setecientas páginas resulten mucho más ágiles de lo esperado.
En cuanto entras en la novela, tanto su protagonista como la historia van calando hasta atraparte irremediablemente. Juan Gómez-Jurado conserva intacto su poder para encandilar y convertir al lector en adicto a lo que cuenta y, sobre todo, a cómo lo cuenta. Cada vez que lo leo, me viene a la mente aquel meme en el que Robert De Niro, en Una terapia peligrosa, dice: «Eres bueno, eres bueno».