

Heroínas de Kate Zambreno
Zelda Fitzgerald escribió. Vivienne Eliot escribió. Jane Bowles escribió. Los manuales de literatura solo recuerdan a sus maridos. Y a ellas, si acaso, como esposas o como locas. El último día de diciembre de 2009, Kate Zambreno, por entonces una escritora inédita, abrió un blog llamado «Frances Farmer Is My Sister», fruto de su obsesión por el modernismo literario y de su traslado a Akron, Ohio, donde su pareja trabajaba en la biblioteca de la universidad. Kate Zambreno recupera, así, esos nombres y esas voces en Heroínas, un libro que es ensayo, diario, manifiesto y elegía. Desde su propio encierro ?ciudad desconocida, casa prestada, escritura en suspenso?, Zambreno traza una genealogía de mujeres que se expresaron, crearon y fueron castigadas por ello: la «locura» que les diagnosticaron fue una respuesta lúcida a lo insoportable. Este libro no pretende redimir a sus heroínas ni instalarlas en ningún panteón; examina sus vidas y señala el mecanismo por el que terminaron institucionalizadas y reducidas a notas al pie de la obra de sus maridos. «Ansiedad: Si la siente ella, es patológica. Si la siente él, es existencial». Publicado en EE. UU. en 2012, y traducido ahora por primera vez al castellano ?por Flor Braier?, Heroínas convirtió a Kate Zambreno en una de las voces más influyentes de la literatura anglosajona contemporánea.

¿Dónde están los adultos? de Nina Lykke
Lykke vuelve a hurgar en las neurosis de la clase media, a través de una terapeuta de pareja que no soporta el mundo actual y se pregunta: ¿hay algún adulto en la sala?
Ida, terapeuta de parejas que va por su segundo divorcio, a menudo desearía haber nacido en otra época. Todo le saca de quicio. Se ha convertido en la típica señora que riñe a las personas que usan el manos libres o que apoyan los zapatos en el asiento del autobús. Pero ¿qué culpa tiene ella, si la gente es cada vez más inmadura e irresponsable? Desde su consulta, observa cómo el espíritu de los tiempos ha trastocado las relaciones: hijos que mandan y padres que obedecen; adultos que se comportan como adolescentes, eluden el compromiso o abrazan la última moda afectiva. ¡Ya no se tiene novio o novia, marido o mujer, sino «pareja»!
El problema es que a Ida no le va mejor que a sus pacientes. Su madre, con la que nunca acabó de entenderse, ha muerto; su marido la ha dejado por otra y su hijo la rehúye. Y entonces, justo cuando empieza a recomponerse, recibe un mensaje inesperado: «¿Tienes tiempo para charlar un rato?». Tal vez sea hora de aceptar que, a su edad, toca decidir entre tener razón o ser feliz.
Con su inconfundible ironía y un ojo clínico para detectar las imposturas de nuestra época, Nina Lykke explora los dilemas de la maternidad y las rencillas intergeneracionales. Una historia sobre la necesidad de seguir adelante, incluso cuando el mundo se ha vuelto irreconocible.

El diario de Samuel de Émilie Tronche
El diario de la popular creación de Émilie Tronche que ha cautivado a todos los públicos: Samuel, el preadolescente que todos hemos sido.
Samuel tiene un problema, pero no quiere hablar del tema. Samuel, un preadolescente de diez años, prefiere confiarle los secretos a su diario. En él relata el final de la infancia antes de entrar al instituto y las primeras emociones adolescentes: amistad, celos, primer amor, duelo… incluso sus gustos musicales o su pasión por el baile.
Basado en la serie de animación escrita por Émilie Tronche y coproducida por Les Valseurs y Pikkukala, el cómic narra una infancia con un estilo expresivo y poético. Samuel es el diario de los preadolescentes que fuimos, los preadolescentes que son y los preadolescentes que serán.

Psicopompo de Amélie Nothomb
Un regreso a la Nothomb más osada, íntima y autobiográfica.
Los psicopompos son figuras mitológicas encargadas de guiar a las almas en su tránsito al más allá. Aunque Orfeo no lo sea en sentido estricto —como sí lo es Hermes, por ejemplo—, desciende al Hades con la esperanza de rescatar a su amada Eurídice. Ese gesto desesperado lo convierte en uno de los pocos mortales capaces de cruzar el umbral que separa la vida de la muerte y de caminar, por un instante, entre ambos mundos.
Amélie Nothomb hace algo parecido con cada nuevo libro: de cuatro a ocho de la mañana, todos los días sin excepción, se entrega a la página en blanco con la esperanza de no haber desaprendido a escribir, como un pájaro que nunca olvida cómo volar. Y no falla ni un solo día, porque, si dejara de hacerlo, según confesaba años atrás en una entrevista, entraría en un proceso de autodestrucción. La literatura se convirtió, hace tiempo, en la única forma que encontró de entregarse a la ebriedad del vacío: cada mañana se lanza al cielo, se regocija en el aire y consigue aterrizar en un suelo que no cede.
Precisamente de eso trata Psicopompo: de volar. El amor de Nothomb por los pájaros desembocó en una suerte de mímesis forzada cuando, a los doce años, vivió el episodio más doloroso de su vida: un abuso que derivó en la anorexia que la acompañaría toda su adolescencia. «Si escribo es para que el hielo no se solidifique dentro de mí», afirma. La escritura se convierte así en su renacimiento: la forma de sobrevolar un cuerpo hostil y enfermo y una mente obsesionada con la destrucción.
Con Psicopompo, probablemente su texto más personal y arriesgado hasta la fecha, Nothomb ofrece una reveladora visión de conjunto de su obra y añade un nuevo capítulo a su autobiografía, que la consagra, una vez más, como una de las autoras más singulares e imprescindibles de nuestro tiempo.

Gente a cenar de Ephron Nora
Una nueva recopilación de artículos inéditos en español de la inimitable autora de «No me gusta mi cuello» y «No me acuerdo de nada».
Leer un libro de Nora Ephron es como sentarse a cenar con una buena amiga. En sus páginas encuentras un menú de ingenio inconfundible repleto de divertidísimos análisis sobre casi todo, desde su aversión a los bolsos y a las arrugas hasta jugosas indiscreciones sobre su vida amorosa. En esta antología de textos inéditos en español, Ephron nos enseña, entre otras cosas, a ser los anfitriones perfectos sin morir en el intento, nos ilustra en el arte de preparar un buen sándwich, nos relata su cambio de imagen radical y se burla de las revistas femeninas, pero también medita sobre los gajes de su oficio: «Trabajar de periodista es exactamente lo mismo que ser la fea de la orgía. Siempre me da la sensación de estar en un evento increíble, donde todos se lo están pasando en grande (…) mientras yo me quedo al margen, tomando notas de todo».