«’Joi’ una primera novela que habla de la noche, la enfermedad, la diferencia y, sobre todo, la importancia de lo que no existe»

«Quizás hay personas destinadas a acumular conocimiento mientras que otras estamos destinadas a perderlo».

Joi

Joi de Angela Segovia

UNA NOVELA

Sabemos que un bosque no es solo un paisaje: es el lugar donde todo puede suceder, donde es posible perderse o encontrarse para siempre. De esa frontera entre lo sagrado y lo salvaje emerge Joi, una niña ‒o quizá algo más antiguo que una niña‒ cuyo nombre evoca una alegría opaca, anterior al lenguaje, una inocencia animal que desarma y desconcierta. A los doce años se adentra en el bosque y desaparece. Cuando dos años después la encuentran, ha perdido la memoria, no tiene pasado narrable ni proyecto legible. Solo una herida en la pierna, y algo que cree sentir cuando todas las cosas se callan. Durante esos años, Joi ha vagado por una ciudad extranjera. En el Forest, un parque situado en los márgenes, se mezcla con vagabundos y vendedores ambulantes. Allí, su silencio y su fragilidad trastocan el orden invisible de las cosas. Pero la aparición de Face abre una grieta. La alegría deja de ser refugio y comienza a convertirse en pérdida. Con una prosa de rara intensidad, Ángela Segovia ‒voz esencial de la poesía contemporánea en castellano‒ debuta en la novela con una fábula oscura sobre la hospitalidad, la violencia y la fragilidad de lo que aún no ha sido domesticado. Joi es la historia de aquello que el mundo no sabe acoger sin destruir.

Angela Segovia (Ver obras)

Ángela Segovia nace en 1987 en Las Navas del Marqués (Ávila), «esta tarde cuando salí de casa de mis padres el aire había cambiado de color, había algo un silencio que se cerraba contra el viento. Las nubes se agolpaban arriba, aún blancas. A lo lejos se oía el griterío de los niños, niños jugando». Ha publicado ¿Te duele? (V Premio de Poesía Joven Félix Grande, 2009) y de paso a la ya tan (ártese quien pueda, 2013). «Lírica hoy, para mí, es un acto de fe. Y en tanto eso, un acto de amor». En 2015 y 2016 es becaria de creación en la Residencia de Estudiantes. «El otro día cuando volvía a la Residencia, pasé el pasillo de los árboles de olor y junto a la cabañita de abastos apareció un viento enorme que me envolvió, era muy grande y lo agitaba todo con velocidad, me golpeaba en la cara fuertísimo». En 2016 publica en esta misma editorial La curva se volvió barricada, que al año siguiente obtiene el Premio Nacional de Poesía Joven, «y yo no sé dónde meterme, estoy muy feliz». En 2017 traduce del gallego de Alén al castellano de Las Navas CO CO CO U de Luz Pichel (también en La uÑa RoTa). En 2016 empieza a escribir Amor divino: «Sigo con el libro, llegué a algunas soluciones ayer. Me gustaría poder pasear un poco, porque así pienso mejor… Hay muchas coincidencias, eso me da cosquilleo en el pecho».

Algunas de sus obras de poesía son:

Mi paese salvaje

Mi paese salvaje de Angela Segovia

¿Escribir un libro puede ser una forma de revelación? Según Ángela Segovia, cada vez que escribe por voluntad su interior convulsiona, sucede que toca un límite. «Ya no puedo escribir a no ser que la escritura venga a mí. Si lo intento forzar algo explota por dentro». Mi paese salvaje forma parte de una serie titulada «Bella morte, una aproximación de la autora a una forma de escritura con menos ataduras y, sin embargo, con más raigambre.

La hora del abejorro

La hora del abejorro de Angela Segovia

¿Sabes cuando cascas un huevo y la cáscara está muy blanda es decir, finísima y descubres con asombro que por dentro no hay nada y la cáscara se deshace entre tus dedos de forma tan misteriosa como el vacío que contenía? Bien. Bienvenidos a ese huevo.