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«Una escritora con una atracción innata por la paradoja y por las cuestiones morales inherentes a las relaciones entre riqueza y pobreza, mente y cuerpo, historia e imaginación.» ALI SMITH, The Guardian
«Una delicia. Quizá algunos habían olvidado el ingenio vivaz y descarado de esta autora, a sus más de noventa años. Antigüedades nos lo recuerda.» The New York Times
«Esta narración, breve en extensión pero inmensa en calado, es tan ingeniosa y profunda como cualquiera de sus obras.» The Wall Street Journal
«Antigüedades es la quintaesencia de Cynthia Ozick.» The Washington Post
«La Sra. Ozick se ha convertido en una gigante del mundo de las letras. Un ingenio mordaz y un deleite palpable por el lenguaje impregnan gran parte de su escritura.» The Wall Street Journal
«Libertad, volatilidad e irresponsabilidad, dones y mandatos de la imaginación: he aquí una descripción maravillosa de la propia escritura de Ozick.» The New York Review of Books
«Una novela breve pero inquietante. La de una escritora que sigue renovándose a cada paso con una voz personalísima y una obra en la que se entrelazan el mito con la historia, el deseo con la imaginación. Una refl exión certera sobre la soledad, sobre la fragilidad de los recuerdos y las invenciones de la memoria.» DIEGO GÁNDARA, La Razón
«Estas Antigüedades de Cynthia Ozick bien podrían ser su gran colofón como escritora, una suerte de destilado estilístico, un testamento tanto literario como existencial, una obra con la que despedirse a lo grande.» FRAN G. MATUTE, El Cultural
«Obra maestra que –para volver a lo del principio luego de alcanzar sus perfectas y emocionantes últimas líneas– pasea orgullosa lo que la autora define como «la doble joroba del camello»: las virtudes de lo real y lo irreal. Y del genio de Cynthia Ozick. Genio que no es antiguo. Es vintage. Qué envidia.» RODRIGO FRESÁN, ABC
«Ozick sigue escribiendo con el mismo vigor de siempre. Tenemos mucha suerte de que sea así.» Rebeca García Nieto, LETRAS LIBRES

ANTIGÜEDADES de Ozick Cynthia
Es 1949, y el anciano Lloyd Wilkinson Petrie, uno de los últimos siete antiguos alumnos de la Temple Academy —una escuela de chicos cerrada desde hace décadas—, se dispone a escribir unas memorias de sus años en aquella institución aristocrática. Concebida como un diario, su redacción entremezcla las constantes distracciones del presente con los vaivenes de una memoria cada vez más inestable, que aun así le permite evocar el sutil antisemitismo que marcaba la vida de la escuela y la fascinación que sentía por la herencia de su propia familia. Entre recuerdos vacilantes emerge la figura de Ben-Zion Elefantin, un compañero de internado enigmático y solitario, que afirmaba descender de la isla egipcia de Elefantina y que confió a Petrie un asombroso testimonio sobre un linaje olvidado, desterrado de la historia oficial. Un relato que resonaba de manera inquietante con el legado del padre de Petrie: una colección de dudosas antigüedades traídas de un misterioso viaje a Egipto. De este planteamiento surge una de las narraciones más singulares de Cynthia Ozick, en la que, con su voz distintiva, se entrelazan mito y manía, historia e ilusión. Una reflexión profunda y delicada sobre la soledad, la fragilidad del recuerdo y los laberintos de la memoria.

CYNTHIA OZICK
Cynthia Ozick (Nueva York, 1928) es una de las escritoras norteamericanas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Nacida en el seno de una familia judía y criada en el barrio neoyorquino del Bronx, forma parte de una amplia y prestigiosa generación de escritores judíos en Nueva York —Philip Roth, Saul Bellow, E. L. Doctorow…—. Es autora de una extensa obra narrativa de corte realista, que hunde sus raíces en el siglo XIX y se extiende hacia el modernismo y la experimentación. Algunas de sus obras han sido trasladadas al castellano: Los últimos testigos, Cuerpos extraños y El chal (estas tres editadas por Lumen), además de sus cuentos y ensayos como ¿A quién pertenece Anne Frank?, publicado por Alpha Decay en 2023.
Algunos de sus mejores libros son:

Cuentos reunidos de Cynthia Ozick
Los cuentos reunidos de la gran heredera de Henry James.
«Peleo con cada frase, sílaba a sílaba. Bien mirado, escribir es en el fondo un acto de valor.»
Cynthia Ozick
Al hablar de la condición humana se corre el riesgo de caer en la frivolidad, pero basta con leer cualquiera de los cuentos de Cynthia Ozick para olvidarse de las frases hechas y asumir lo que es ajeno como nuestro.
En esta recopilación de cuentos descubrimos a hombres y mujeres que a primera vista podrían parecer seres patéticos, pero que en el fondo conservan y muestran su dignidad, a menudo gracias a la ironía, siempre tan oportuna. Si, como decía Mark Strand, vivir consiste en estar alerta y prestar atención al mundo, Cynthia Ozick, «una de las pocas maestras vivas de la literatura norteamericana» (David Foster Wallace) es el testigo que buscábamos.

¿A QUIEN PERTENECE ANNE FRANK? de Cynthia Ozick
Con este ensayo, publicado por primera vez en 1997 en las páginas de The New Yorker, Cynthia Ozick se proponía darle la vuelta a la interpretación que se ha ido conformando con el paso de las décadas alrededor del famoso diario de Anne Frank. Según Ozick, las sucesivas ediciones, revisiones y adaptaciones al cine y al teatro de las que ha sido objeto el diario, sumado a su éxito de ventas, han contribuido a distorsionar su mensaje y a atenuar su potencial, pues se ha tendido a convertir el texto en un relato simpático, una lectura luminosa y reconfortante –o peor aún: un «canto a la vida»–, que nada tiene que ver con lo que realmente es: la crónica del día a día en la clandestinidad de una familia judía durante la persecución nazi, explicada por una testigo de excepción. Editado por primera vez en formato libro en castellano, actualizado y anotado, el artículo de Ozick deviene hoy en día un interesantísimo reportaje sobre cómo evoluciona y se transforma la recepción de un texto incómodo a lo largo de los años.

Cuerpos extraños de Cynthia Ozick
Gran admiradora de Henry James, Cynthia Ozick rinde aquí su particular homenaje al autor de Los embajadores con una novela donde el talento está en los detalles.
Una mujer de mediana edad parece andar sin rumbo por las calles de París una tarde de calor asfixiante de finales de julio de 1952. Finalmente se sienta en un bar, pide un zumo y pregunta al camarero si por casualidad conoce a un tal Julian. No es la primera vez que lo hace, pero nadie recuerda a ese chico norteamericano, de pelo rubio y aspecto desaliñado, que un buen día dejó su casa de California para viajar por Europa e instalarse en París, lejos de un padre intransigente y una madre que se ha refugiado en la locura para aliviar el deber de vivir.
Quien busca y pregunta es su tía Bea, dispuesta a llevárselo de vuelta y hacer de él un hombre de provecho, pero cuando finalmente la mujer descubre el paradero de Julian, habrá algo insólito esperándole: otros cuerpos, otras voces, reclamándole una nueva versión del amor. Lejos de su tierra y abrumada al principio por el desorden que aún arrasa Europa tras la guerra, Bea ahora quiere comprender, y lo que había empezado como un simple viaje acaba siendo una lección de sabiduría.