
“Volver a ti es un libro tejido entre experiencia humana y mirada profesional”
Laura Santander es una psicóloga que trabaja acompañando a mujeres a identificar el punto que las haga conectar consigo mismas. Su trabajo, metódico y rupturista, es una experiencia distinta al primer libro que presenta titulado “Volver a ti”. En las páginas de esta obra invita a la lectora a una conversación más íntima, buscando que una frase se convierta en una puerta abierta hacia la reflexión y el cambio. En esta entrevista, Santander señala los malentendidos de “nuestra sociedad del cansancio”; asimismo enfatiza que a la mujer se le penaliza mucho más la necesidad de dar un alto a favor de su bienestar.
Por: Ana Carrasco.

Pregunta: – ¿En qué consiste el acompañamiento profesional que trabajas con mujeres?
Respuesta: – Consiste, en esencia, en ayudar a una mujer a reencontrarse condigo misma. A veces llega agotada, confundida, desconectada de su cuerpo, de sus emociones o de su propia verdad. Otras veces llega funcionando “bien” hacia afuera, pero sintiendo por dentro que algo ya no tiene sentido, no encaja. Mi trabajo es acompañarla a reconocer qué partes de sí ha silenciado, qué patrones ha sostenido por supervivencia y qué necesita hoy para vivir con más conciencia, más coherencia y más paz. Trabajo mucho desde la escucha profunda, la comprensión emocional, el cuerpo como mapa, los ciclos internos, la historia personal y la capacidad de reconstruirse con amor y a su ritmo.
P: – ¿Existe un síntoma de agotamiento que identifiques en la mayoría de las pacientes?
R: – Claro que sí, el que suele aparecer es un cansancio que no se resuelve descansando un poco o con unas vacaciones o un spa. No es solo de fatiga física, sino de una forma de agotamiento más honda, que toca la mente, el cuerpo y el alma. Muchas mujeres llegan diciendo “estoy cansada”, pero cuando una profundiza descubre que ese cansancio lleva dentro sobrecarga, autoexigencia, tristeza acumulada, sostén excesivo y una desconexión prolongada de sus propias necesidades. Es un agotamiento que no nace solo de hacer mucho, sino de vivir durante demasiado tiempo lejos de sí mismas.
P: – Tu primer libro, “Volver a ti”, ¿surge de tu necesidad personal o de otras experiencias?
R: – Surge de ambas, nace de una necesidad personal de ponerle lenguaje a procesos internos que muchas mujeres vivimos y, al mismo tiempo, de años de experiencia acompañando historias femeninas atravesadas por el agotamiento, la reinvención, el dolor, la búsqueda y el deseo de volver a empezar. “Volver a ti” no nace solo de lo que sé como psicóloga, sino también de lo que he visto, escuchado, vivido y sentido. Es un libro tejido entre experiencia humana y mirada profesional.
P: – ¿Qué sientes que comunicas en un libro diferente a las terapias?
R: – En la terapia hay presencia compartida, proceso, vínculo, acompañamiento vivo. En un libro hay otra clase de intimidad. El libro entra en silencio. Se queda con la lectora cuando está sola. Puede esperarla en su ritmo, en su noche, en su pausa, en su momento exacto. A veces una mujer todavía no está lista para terapia, pero sí para leer una frase que le abra una grieta de conciencia. En un libro comunico compañía, lenguaje, permiso interior y espacio de reflexión. Comunico la sensación de “alguien ha puesto palabras a lo que yo no sabía nombrar”. Y eso también transforma.
P: – ¿En algún momento de tu recorrido has sentido la necesidad de parar? ¿Es necesario parar?
R: – Por supuesto. Vivimos en una cultura que glorifica la continuidad, el rendimiento y la capacidad de sostenerlo todo, pero no siempre seguir es saludable. Hay momentos en los que parar es un acto de inteligencia emocional, de valentía, de escucha profunda. Parar permite distinguir si estamos avanzando o solo sobreviviendo con más elegancia o si solo estamos sosteniendo cosas para quedar bien hacia el exterior. Sí, creo que es necesario parar. No siempre por mucho tiempo, pero sí lo suficiente como para volver a escucharse.

P: – Hoy mucha gente habla públicamente de la necesidad de dar un alto. ¿A la mujer se le penaliza más reconocer el agotamiento?
R: – Tristemente sí. A la mujer se le sigue enseñando, de formas muy visibles y también muy sutiles, que su valor está ligado a cuánto sostiene, cuánto cuida, cuánto resiste y cuán poco molesta con sus propias necesidades. Entonces, cuando una mujer reconoce que está agotada, muchas veces no solo enfrenta el cansancio, sino también la culpa. La culpa por no poder con todo. La culpa por necesitar ayuda. La culpa por querer parar. Reconocer el agotamiento, en muchas mujeres, implica desafiar un mandato muy antiguo: el de ser fuertes incluso a costa de sí mismas.
P: – ¿Y qué nos tiene tan agotados como sociedad?
R: – Una cultura que ha confundido Valor con Productividad. Vivimos sobreestimulados, sobreexigidos y emocionalmente mal alfabetizados. Se nos enseña a rendir, a responder, a funcionar, pero no a sentir, procesar, regular ni poner límites. También nos agota la velocidad, la comparación constante, la fragmentación de la atención y la idea de que siempre deberíamos estar bien, avanzando, resolviendo. El cuerpo y el sistema nervioso no fueron diseñados para vivir en ese nivel de demanda sin consecuencias. Y ahí estamos, intentando sostener ritmos inhumanos con una sonrisa socialmente aceptable.
P: – ¿Qué le dirías a una persona negada a verse a sí misma y que el título del libro le haga pasar de largo?
R: – Pues le diría que la entiendo. Mirarse a una misma no siempre da paz al principio; a veces da miedo. Porque cuando una empieza a verse de verdad, también empieza a ver lo que ha callado, lo que ha tolerado, lo que le duele y lo que necesita cambiar. Pero también le diría algo con mucha honestidad: evitarse no es gratis. Seguir adelante sin mirarte también tiene un costo, y a veces ese costo se paga con ansiedad, agotamiento, vacío o desconexión. “Volver a ti” no es un libro para juzgarte ni para exigirte otra versión. Es un libro para acercarte a ti con más compasión, más verdad y menos miedo.
P: – ¿Vendrán más libros después de “Volver a ti”?
R: – Esa es la idea “Volver a ti” abre una conversación que para mí no termina en un solo libro. Hay muchos temas que siguen latiendo: los límites, la reinvención, la identidad después de ciertas pérdidas, la mujer que se reconstruye, la luz y la sombra femenina, la pasión, la relación entre conciencia y transformación. Este libro fue una puerta. Y cuando una puerta se abre de verdad, ya no se cierra igual. Así que sí, porque todavía hay mucho que decir, y sobre todo, mucho que acompañar.