Te hice dios, de Marcos Augusto , un debut provocador sobre la enfermedad, la pulsión erótica, la literatura como forma de curación y todas esas mentiras sobre las que construimos nuestras historias de amor.

«Una novela que nos sumerge en un mundo de impulsos radicales, entre el deseo carnal y el de muerte, vertebrada por una prosa en la que Marcos Augusto aplica el ritmo y el aura de su poesía, pero combinados con una precisión psicológica y atmosférica admirables. Como si un nuevo Gil de Biedma descubriese que Grindr, la vida y la muerte van los tres en serio, y que hay una forma de elegancia que consiste en ensuciarse».

Toda gran historia de amor empieza con una mentira. Quizá por eso la primera novela del poeta Marcos Augusto , narra algo más grande todavía que el amor, pues la relación que relata está plagada de ocultaciones, engaños mediante los que sobrellevar el deseo, la enfermedad y el duelo.

Escrita casi a la manera epistolar, Te hice dios desgrana la historia de dos hombres que se conocen en un chat buscando sexo. Uno quiere infectarse de VIH; el otro promete dárselo. Y lo que empieza como algo esporádico se transforma en una relación de pareja. Marcos Augusto hace uso de la segunda persona del singular para que quienes leamos este amor nos sintamos parte de sus vicisitudes.  

Aquí la pasión desemboca en una red de mentiras, marcadas por el deseo sexual y el deseo de conocimiento, pero también por el deseo de vida. Por eso, además de una carta, Te hice dios es una confesión por la que se van colando las lecturas del narrador. De Susan Sontag a Joan Didion, la literatura se revuelve entre escenas de fiestas llenas de drogas, chats eróticos incendiarios y momentos de tremenda ternura.

Con todo, el libro calca «un dibujo a tinta negra» del amante, «olvidando que existen nubes y días claros». Emocionante, perturbador y lucidísimo, Marcos Augustocompone en Te hice dios un debut provocador que aborda sin concesiones la pulsión erótica y la decadencia del cuerpo, así como el uso que hacemos de las aplicaciones, la confianza que depositamos en la ciencia o el pensamiento mágico y, sobre todo, las mentiras edifican nuestro corazón.

EL AUTOR

Marcos Augusto Lladó nació en Palma a mediados de la década de los ochenta. Es poeta, periodista y novelista. Ha publicado los poemarios Barriga (2020) y Suceden tardes (2021), además de la plaquette Palmer (2023), junto al artista Tomás Pizá. Actualmente trabaja como periodista cultural en el diario mallorquín Última Hora.

La crítica ha dicho:

«Aquí conviven amor efímero, deseo extremo y la crudeza del mejor Denis Cooper, el de su juventud. Es una obra única en nuestro país, cuando la lees quieres parar y cuando lo haces no la puedes olvidar. Es amor y rechazo, herida y puñal, es una obra de pocas páginas y gran alcance. Te hice dios está predestinada a ser tema de conversación, objeto de debate y libro de culto».
Jaume Ripoll

«Hay escrituras del duelo que matan más al muerto y aunque pareciera que este libro busca eso -decir adiós y enterrarlo para siempre-, algo pasa cuando terminamos de leer su historia: el muerto revive en su misterio, abierto y deseoso como nunca, y poco a poco comienza a aparecerse ante el lector. Una escritura del vacío que, escena sexual tras escena sexual, termina provocando un movimiento después de la muerte».
Giuseppe Caputo

«Te hice dios confirma que la cotidianeidad del VIH atraviesa todos los espacios sociales […]. Allí radica la importancia de este libro en tanto literatura y activismo. Normalizarlo sin tapujos; sacando del silencio la realidad del VIH, algo que siempre hemos intentado desde el activismo y que ahora es deber de todos».
Gustavo Pecoraro

«Me ha impresionado. Creo que nunca había leído algo así, una historia tan dura, con una prosa tan bestia, tan bella».
Luna Miguel

«Una novela que nos sumerge en un mundo de impulsos radicales, entre el deseo carnal y el de muerte, vertebrada por una prosa en la que Marcos Augusto aplica el ritmo y el aura de su poesía, pero combinados con una precisión psicológica y atmosférica admirables. Como si un nuevo Gil de Biedma descubriese que Grindr, la vida y la muerte van los tres en serio, y que hay una forma de elegancia que consiste en ensuciarse».
Nadal Suau