
En A veces nadie. Un viaje al corazón de la soledad, Casilda Sánchez Varela escribe una obra íntima y meditativa sobre una de las grandes preguntas de nuestro tiempo. A partir de la experiencia de una separación, de la custodia compartida, del duelo, del amor, del cuerpo, de los hijos, de la muerte y de la escritura, la autora emprende un viaje hacia el centro de aquello que a menudo preferimos no nombrar. El resultado es una reflexión sobre las distintas formas de estar solo y sobre la posibilidad de transformar la ausencia en una casa habitable.

A veces nadie nace de una experiencia íntima, el aprendizaje de vivir sola tras una separación y la custodia compartida de los hijos, y se abre enseguida hacia una conversación mucho más amplia. ¿Cuándo empezó la soledad a darnos vergüenza? ¿Por qué la asociamos casi siempre a derrota, enfermedad o carencia? ¿Qué sucede cuando el silencio, antes deseado como refugio, se vuelve amenazante? Casilda Sánchez Varela observa esa transformación con una mirada que combina memoria, pensamiento y una sensibilidad narrativa extraordinaria. En sus páginas conviven el viaje, la infancia, la música, la muerte del padre, la separación amorosa, la maternidad partida por semanas y la búsqueda de propósito como una forma de resistencia frente al vacío.
El libro ilumina una de las paradojas centrales de nuestra época: nunca hemos estado más conectados y, sin embargo, pocas palabras definen tan bien el malestar contemporáneo como soledad. La autora se detiene en las pantallas, en el ruido privado, en los adolescentes, en los mayores, en las parejas que ya no se miran, en quienes viven rodeados de gente y aun así se sienten fuera del mundo. ¿Podemos cambiar la mirada colectiva sobre estar solos? ¿Podemos dejar de vivirlo como una peste moral y empezar a entenderlo como una experiencia humana que necesita lenguaje, cuidado y matices?
Una de las grandes virtudes de A veces nadie es su capacidad para convertir lo personal en una exploración de alcance colectivo. Cada capítulo aborda una zona distinta de la intemperie humana: el silencio, el amor que termina, la soledad del cuerpo, el vacío, la vejez, la creación, la pérdida, el miedo. La autora no escribe desde la autoridad fría de quien analiza un fenómeno desde fuera, sino desde la vulnerabilidad lúcida de quien se ha sentado a escuchar lo que la propia vida tenía que decirle. De ahí que el libro tenga algo de ensayo, algo de memoria y algo de crónica interior. Su fuerza está en esa mezcla: pensamiento sin rigidez, emoción sin sentimentalismo, belleza sin ornamento gratuito.
También hay en estas páginas una meditación sobre el propósito. Frente a la deriva, la escritura aparece como una forma de compañía y de atención. Mirar, nombrar, ordenar lo vivido, escuchar el sonido del miedo hasta distinguirlo de la realidad. ¿Y si el problema no fuera siempre estar solos, sino no saber estar con nosotros mismos? La respuesta es un recorrido lleno de escenas memorables, personajes, viajes, habitaciones, mares y silencios que van componiendo una cartografía emocional de enorme potencia literaria.
A veces nadie es un libro especialmente valioso. Habla de la soledad no deseada, de la maternidad después de una ruptura, del duelo y de la permanencia de los muertos, del lugar del cuerpo en el abandono, de las amistades, de la edad, de la fe, del deseo, de la escritura y de la música como formas de salvación.
Con motivo de la publicación de A veces nadie. Un viaje al corazón de la soledad , Casilda Sánchez Varela estará disponible para entrevistas presenciales. Será una ocasión para conversar con la autora sobre una obra que parte de una vivencia íntima y termina interrogando a todos: cómo vivimos la ausencia, qué nos sostiene cuando nadie nos mira y de qué manera puede una vida reconciliarse con su propio silencio.
Sinopsis
Poco después de su separación, Casilda Sánchez Varela se marcha sola de viaje. No sabe aún cómo sostener su nueva vida: la custodia compartida, los cuartos vacíos, los interminables domingos de silencio. Cree que alejarse un tiempo le dará fuerzas para aprender a lidiar con todo eso. La primera noche de camino a Asia, sobrevolando el océano, algo sucede. Una especie de corriente luminosa atraviesa el dolor que lleva meses acompañándola. La misma realidad que la estaba asfixiando se convierte, por un instante, en resplandor. Un ímpetu de libertad. Desconcertada por ese contraste, decide observar la soledad. Interrogarla. Comprenderla. Hacerla suya.
Seis años después, con su vida ya reconstruida, regresa a Asia para ordenar el pasado. En un centro de ayurveda, rodeada de personas que también han llegado solas allí, va trazando un mapa íntimo de la soledad contemporánea: una pareja que ha dejado de quererse, una mujer que confió su valor a la belleza y descubre de pronto la invisibilidad, un adolescente perdido, una anciana fascinante que atraviesa la vejez apoyada en su bastón.
A través de estas historias y de la suya propia, despliega una poderosa y poética reflexión sobre el desamor, el miedo, el vacío, el silencio, la necesidad de otra piel y la búsqueda de sentido. En un mundo cada vez con más soledad, quizá no se trate de huir, sino de aprender a vivir en ella, de volverla un lugar habitable, incluso hermoso. Porque, como escribió Emily Dickinson, estaría mucho más sola sin mi soledad.

Casilda Sánchez-Varela (Madrid, 1978) es socióloga y máster en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU. Durante años trabajó en la sección de cultura de la revista Telva, donde entrevistó a algunas de las figuras más relevantes de la escena cultural internacional. Fue coguionista del largometraje La búsqueda, dedicado a su padre, Paco de Lucía, galardonado con el Goya a la mejor película documental en 2014. Es vicepresidenta de la Fundación Paco de Lucía, desde donde impulsa proyectos culturales vinculados al flamenco y a la creación artística. Vive en Madrid y es madre de cuatro hijos: Casilda, Alejandro, Juan y Curro.