La primera novela de María Negroni, inédita hasta ahora en España, con la que reinventó el antiguo mito del viaje y abrió las fronteras del lenguaje

«Después de leer El sueño de Úrsula, tiendo a creer que el viaje es una sintaxis escarpada, el destino es un punto de partida, y lo incierto, la cartografía de la literatura».
Adriana Amante 

El sueño de Úrsula  retoma una fascinante leyenda medieval: para no casarse, la hija y heredera de un rey, en el pico de sus ambiciones vitales, conduce a otras once vírgenes desde Cornwallis hasta Roma. Aetherius, su pretendiente, la sigue. En cada una de estas mujeres extraordinarias aparecen los conflictos de las mujeres de hoy —la permanente ambivalencia: el odio y el miedo a desear amar—. En una época en que el mundo, tal como ahora, era un catálogo de hambrunas, pestes y guerras, María Negroni ha construido una épica femenina deslumbrante. Sus personajes son trágicos, vulnerables y valerosos; su lenguaje y estilo, un tour de force . El «viaje hacia la luz» que Úrsula emprende es la búsqueda de la identidad y de la liberación moral.

© Alejandra López

María Negroni  es autora de numerosos libros, todos de difícil clasificación: los hay de ensayo misceláneo como Elegía Joseph Cornell, Objeto Satie, Pequeño mundo ilustrado, Ciudad gótica, Museo negro, El testigo lúcido, Galería fantástica, El arte del error y La noche tiene mil ojos; los hay de poesía como Archivo Dickinson (Premio Municipal 2022), Exilium, Arte y fuga, Cantar la nada, Oratorio, Islandia (Premio al Mejor Libro de Poesía en Traducción del año del PEN American Center por su versión en inglés) y La utilidad de las estrellas (Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro 2023), y están también las novelas El sueño de Úrsula, La Anunciación y El corazón del daño. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, sueco y portugués. Ha recibido la beca Guggenheim en poesía y el Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI.

La crítica ha dicho:

«El viaje que Úrsula emprende es la búsqueda de la identidad y de la liberación moral. Y la larga travesía por el Rhin, que comparten y sufren estas mujeres entre los peligros reales e imaginados, es una metáfora de la intención de conocer y comprender la vida. Al llegar a Roma, el viaje hacia la luz habrá develado los enigmas de esta novela deslumbrante».
Tomás Eloy Martínez, Augusto Roa Bastos y María Esther de Miguel

«Esta es una novela de ruptura. Acaso su acierto fundamental consista en haberlo jugado todo a un lenguaje que aletea y se despliega en la delicia y la delicadeza de imágenes que se van desplegando a cada página, como una oleada de felicidad a la que es difícil sustraerse. Las once mujeres arquetípicas que acompañan a Úrsula no son criaturas autónomas, sino más bien voces interiores que van trazando el conflicto a través de un monólogo en el cual la fuga se vuelve cacería y la cacería desemboca en el vacío y la muerte. Por su intento y estatura, este libro renueva la prosa narrativa argentina y la conduce a un nivel inesperado de exigencia y acuidad».
Ivonne Bordelois

«Negroni reformula el mito del viaje de búsqueda y conquista: a Ulises, a los argonautas, a los cruzados, superpone las once vírgenes; al Santo Grial como trascendencia poderosa del individuo triunfante, opone un retomo al sí mismo, como espacio íntimo del destino trágico. A la vez, la tensión sintáctica se resuelve en el ritmo de la prosa: prescinde de signos ortográficos, como las comas, para favorecer las pausas orales de la letanía. Lo que pauta la narración, lo que detiene la andadura del relato no son los signos ortográficos, sino la morosa respiración de las metáforas».
Jorge Monteleone

Sobre la autora han dicho:

«Le daría el Cervantes a María Negroni».
Cristina Rivera Garza

«Negroni es una escritora de excepción, la autora de una obra extensa que no es tanto leída como habitada, alguien que se vale también de las voces de otros para tratar de entender el vínculo entre la literatura y la vida».
Patricio Pron

«La singularidad de María Negroni. Sus extraordinarios desafíos a lo convencional. Sus prosas breves en conexión permanente con la Gran Poesía».
Enrique Vila-Matas

Algunos de los mejores libros de ella son:

La idea natural

La idea natural de María Negroni

El célebre naturalista francés Buffon señaló en su día que «el discurso de la naturaleza no es más que la naturaleza transformada en discurso». María Negroni se propone rastrear las representaciones de la naturaleza—o sumergirse en la naturaleza escrita—en las que la unión de lo visible con lo enunciable produce un conjunto dotado de sentido. Así, recrea con inmenso lirismo los sueños de los clásicos griegos o medievales, el fervor naturalista que atestiguan los viajes de exploración y «descubrimiento» del Renacimiento, y la fascinación que, durante el Siglo de las Luces, culminó con la Enciclopedia. Un viaje sugestivo y cautivador, desde los tiempos de Lucrecio hasta la actualidad, y un homenaje a la naturaleza como una de las creaciones literarias más fabulosas.

Cartas extraordinarias

Cartas extraordinarias de María Negroni

Homenaje, arte poética y gozo se unen en este libro único, exquisito y feliz, en el que los textos componen un correo milagroso con las obras y los autores que formaron la biblioteca de nuestra infancia y adolescencia.

«Esta maravillosa correspondencia incluye una reflexión acerca del oficio de la escritura, que estimula una (re)lectura de los clásicos de la literatura universal entre los que, en breve, estará la obra de la misma María Negroni».
Federica Rocco

En estas Cartas extraordinarias María Negroni ilumina el mundo en que vivieron y crearon Louisa May Alcott, Emilio Salgari, Charles Dickens, Mark Twain, Jack London y tantos otros grandes del siglo XIX, cuyas narraciones serán siempre nuestro ADN sensible, las marcas que han dejado en nuestro corazón aquellas primeras lecturas.

Correspondencia cuidadosamente apócrifa, a veces improbable, o imposible por anacrónica, a veces incluso dirigida a personajes de ficción que, sin ignorar las circunstancias biográficas, históricas y sociales, emprenden, casi con saña, una empedernida reflexión en torno a los costos y peligros de la escritura.

Colección permanente

Colección permanente de María Negroni

Después del éxito de El corazón del daño, «una obra magistral» (Carlos Pardo, El País), regresa María Negroni con un nuevo inventario de recuerdos: un manual deescritura y de vida.

«La singularidad de María Negroni. Sus extraordinarios desafíos a lo convencional. Sus prosas breves en conexión permanente con la Gran Poesía».
Enrique Vila-Matas

En Colección permanente, la autora de El corazón del daño nos permite acceder al centro neurálgico de su museo personal, donde figuran sus obsesiones, su preferencia por el desvío y su constante apuesta por una poética de la incertidumbre.

Mezclando la cita literaria, el reportaje apócrifo y la figura de un maestro imaginario con una escritura abierta a la inquietud y la intuición perturbadora, compone también su propia ética, casi un manifiesto que cuestiona el dogmatismo, la pretensión de originalidad y la banalidad de la conversación contemporánea alrededor de la literatura.

El corazón del daño

El corazón del daño de María Negroni

La gran autora de culto argentina salta al gran público con un artefacto literario autobiográfico deslumbrante.

«Una obra magistral». Carlos Pardo, Babelia

«Le daría el Cervantes a María Negroni». Cristina Rivera Garza

Recopilación privada; ajuste de cuentas con una madre desesperada y desesperante; desmontaje de una vida que va de la simbiosis al enfrentamiento, de la huida de la casa familiar a la clandestinidad revolucionaria, de la migración al descubrimiento de sí a través de la escritura, El corazón del daño es un dispositivo literario abierto y complejo que busca, en palabras de su autora, ser fielmente «un censo de escenas ilegibles».

Con una narrativa directa y voluptuosa a la vez, Negroni recurre a la nota íntima, la observación sagaz, la apostilla urbana, la crónica política, la balada del exilio y al canto lúgubre del duelo para escribir «un pequeño libro de mi puño y cuerpo, seguramente errado en su tristeza».