

El Valle del Silicio de Carla Nyman
LA NOVELA QUE CONSOLIDA A CARLA NYMAN COMO UNA DE LAS ESCRITORAS MÁS SINGULARES DE SU GENERACIÓN
«Escribir siempre es ver lo que no está, los fantasmas que nacen por la noche. Carla Nyman en El Valle del Silicio los ve». Ariana Harwizc
Si Deleuze tuviera Tinder, haría match con esta novela: ácida y tierna, delirante y precisa, fresca y asfixiante, como una caída al vacío por el scroll de internet.
Encerrada en su piso y sumida en una crisis identitaria, la narradora de esta novela corrige manuscritos de ciencia ficción para una editorial, acompañada de Averroes, un perro filósofo que parece haber cruzado siglos para acabar accidentalmente en su salón y hacerle compañía. Un día recibe un mensaje de SamuelPearce: un usuario, una IA o quizá una estafa. Sus mensajes —una mezcla de transhumanismo y amenazas veladas— la arrastran a tal estado de frenesí amoroso que decide abandonar su vida mediocre y perseguirle a lo largo y ancho del ciberespacio. A medida que avanza su relación compulsiva, SamuelPearce se convierte en una especie de gurú digital y la introduce en un universo de plataformas místicas, retóricas criptocapitalistas y discursos de superación. En su búsqueda, acompañada por Averroes, la protagonista emprende un peregrinaje hacia un territorio incierto y mítico, donde el futuro ya parece haber sido programado y las decisiones, tomadas.
El Valle del Silicio es una fábula inquietante y contemporánea sobre el capitalismo digital, la cultura incel, la mística de internet, la extinción, la inmortalidad y el amor en la era de los cuerpos sin órganos.

Lanza tu pan de Rivaz Alice
Dos noches de insomnio separadas por varios años de vida; dos vigilias distintas en la existencia de una mujer. Fuertes, cafeinadas, afiladas, cada una de ellas un potente crisol de reminiscencias y aspiraciones, colmadas tanto de pasado como de futuro, nos dan a conocer a Christine Grave. En la primera, inmóvil en su cama por el miedo a despertar a su madre enferma, que duerme en la habitación contigua, repasa escenas de su día a día y afronta sus desasosiegos. Desea escribir, lleva años ansiándolo, sabiendo que ése era su destino, acariciándolo y temiéndolo. Sin embargo, en la convivencia con su madre se ha establecido una servidumbre, un chantaje moral que la deja sin tiempo, sin fuerzas, sin expectativas: ella es la encarnación perfecta de esa hija soltera que ha de cuidar a sus mayores. Han transcurrido décadas de una delicada lucha de poder en la que Christine trataba de hacer valer su independencia, la entrega a su trabajo, su rechazo a la maternidad y su reconciliación con la soledad; pero la enfermedad de su madre resquebraja sus pretensiones. Aun así, la vida siempre es más compleja de lo que aparenta, pues dependencia emocional, secretos y medias mentiras son inseparables de una férrea complicidad entre ambas y de su mutua agudeza. Alice Rivaz maneja este material incendiario para, a partir de la intimidad entre las dos, retratar no sólo a Christine, sino también a su progenitora, una mujer exigente y a veces hasta tiránica, que representa toda una época, una sociedad, de hábitos y costumbres desaparecidos, y que la autora describe con admirable precisión y humor. En la segunda noche, ya jubilada y tras la muerte de aquella que ocupaba sus horas, Christine se enfrenta al sentido de la existencia. La escritura, ese sueño secreto, se cierne sobre ella, ¿qué hacer con todos esos borradores acumulados en su baúl como los zurcidos que su madre atesoraba en el suyo? ¿Coger al fin la pluma?

La separación de Martín Kohan
Una obra que lleva la depuración a su punto más alto y confirma a su autor como una de las voces más interesantes de las letras argentinas.
«Ya nos hemos despedido, y sin embargo todavía no nos vamos; ya nos hemos despedido y separado, y sin embargo está ese tiempo que se estanca y dura, y que pertenece a la despedida también.»
Un viaje de ida. Una semana en un pueblo argentino. Un viaje de vuelta. Nada más. La separación no requiere de grandes acontecimientos para indagar en lo más profundo de las relaciones, de la intimidad y de la vida interior de sus personajes.
Fernando se despide de su pareja. Parece que su relación pasa por un momento de incertidumbre. Parte de la estación de Retiro, en Buenos Aires, con destino a La Paz, una pequeña localidad de la provincia de Córdoba. Allí vive su hermano, a quien va a visitar con motivo de la reciente y devastadora separación sentimental de este. Durante el viaje en autobús se suceden las paradas, alguna que otra conversación, la lluvia, el silencio.
Ya en La Paz los hermanos se encuentran, charlan, intentan explicarse qué ha sucedido. Fernando contacta con la expareja de su hermano y se abre entonces la posibilidad de una reconciliación. Después, llega la hora de volver: otro autobús, otros pasajeros, varios incidentes —un incendio, un control policial, una mujer atrapada en el baño— y la esperanza de que, al llegar a la estación de destino, haya alguien allí para recibirle.
Con un original juego de voces, esta novela pone el foco en los detalles aparentemente insignificantes que nos rodean. Kohan observa, describe, nunca exagera. Sabe que es en los matices, en los espacios vacíos, donde realmente se esconde todo, y aquí nos regala una brillante muestra de una literatura que logra decirnos mucho con muy poco.
En La separación, Kohan lleva un paso más allá su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por qué es uno de los narradores más sólidos y personales de la literatura argentina contemporánea.

Sufro, luego existo de Pascal Bruckner
La víctima como héroe
El filósofo francés nos insta a romper la tendencia a la autocompasión y al victimismo, algo que va contra el progreso que implica la modernidad, y que se acentúa en las nuevas generaciones.
A la humanidad victoriosa de la modernidad le sucede hoy una sociedad victimista. La promesa de un mundo mejor, liberado del fatalismo y el fanatismo, que inspiró a la Ilustración y a la Revolución francesa, ha engendrado ciudadanos lastimeros y autocomplacientes.
Bruckner afirma en este libro que la civilización actual identifica la grandeza con la preocupación por los humillados; en la otra cara de esta tendencia sitúa a la victimización —como chantaje al prójimo— y una obsesión patológica por el reconocimiento. Paradójicamente, el sufrimiento se erige como nuevo valor sagrado en el Occidente hedonista.
El filósofo francés explica por qué todos, ricos y pobres, hombres y mujeres, hacen alarde de sus propios certificados de sufrimiento, que los elevan por encima de sus semejantes; y cómo, en detrimento de los verdaderamente desgraciados, «por un curioso vuelco, los felices y los poderosos también quieren pertenecer a la aristocracia de los márgenes, formar nuevas castas de derrotados». Finalmente, aborda el culto al dolor, que, impregnado de amargura, ensalza la figura del mártir y alimenta las dos grandes pasiones contemporáneas: el resentimiento y la venganza.
La pose de la exclusión, el narcisismo de la segregación y la competencia victimista prosperan por todas partes. Y cabe preguntarse si las generaciones jóvenes, consentidas y criadas en el miedo y la susceptibilidad, serán capaces de afrontar el caos del mundo en el que vivimos, marcado por la violencia y las catástrofes naturales.

Marquesa de Peio H Riaño
Crónica del mayor robo de arte de la historia de España
Una mujer desvalija los almacenes de los museos madrileños tras la guerra civil. LLeva una tarjeta de visita con un título aristocrático que se ha inventado. Expolia tapices de seis metros, cientos de cuadros y todo tipo de bienes culturales. No es la única, también lo hacen los vigilantes del arte, monjas, anticuarios, directores de museos… Esta es una increíble historia real sobre el mayor robo de obras de arte sucedido en España, que la ficción no se había imaginado y en la que aparece una presunta espía soviética, que vende al Museo del Prado por una millonada el autorretrato falso de un gran pintor holandés. Aquí tienes un episodio oculto de la posguerra.

Joi de Angela Segovia
UNA NOVELA
Sabemos que un bosque no es solo un paisaje: es el lugar donde todo puede suceder, donde es posible perderse o encontrarse para siempre. De esa frontera entre lo sagrado y lo salvaje emerge Joi, una niña ‒o quizá algo más antiguo que una niña‒ cuyo nombre evoca una alegría opaca, anterior al lenguaje, una inocencia animal que desarma y desconcierta. A los doce años se adentra en el bosque y desaparece. Cuando dos años después la encuentran, ha perdido la memoria, no tiene pasado narrable ni proyecto legible. Solo una herida en la pierna, y algo que cree sentir cuando todas las cosas se callan. Durante esos años, Joi ha vagado por una ciudad extranjera. En el Forest, un parque situado en los márgenes, se mezcla con vagabundos y vendedores ambulantes. Allí, su silencio y su fragilidad trastocan el orden invisible de las cosas. Pero la aparición de Face abre una grieta. La alegría deja de ser refugio y comienza a convertirse en pérdida. Con una prosa de rara intensidad, Ángela Segovia ‒voz esencial de la poesía contemporánea en castellano‒ debuta en la novela con una fábula oscura sobre la hospitalidad, la violencia y la fragilidad de lo que aún no ha sido domesticado. Joi es la historia de aquello que el mundo no sabe acoger sin destruir.