La fábrica de papel, de Marta Kayser

Saber quienes son nuestros mayores, es saber quienes somos nosotros mismos. Es una curiosidad innata por los que nos antecedieron. Puede que no sepamos gran cosa de nuestros antepasados, pero es inevitable pensar que gracias a ellos, somos.

A Marta le surgió la oportunidad de averiguar más sobre sus raíces. Tras la muerte de su padre descubrió entre sus pertenencias una foto de su bisabuelo y unos dibujos, lo que la empujó a querer conocer más sobre sus orígenes.

En pos de esa vibrante búsqueda, decidió plasmarla en forma de esta bellísima novela gráfica titulada La fábrica de papel, compartiendo una emotiva historia familiar que nos conmoverá y calentará nuestro corazoncito.

Marta Kayser, arquitecta madrileña, cursó estudios de ilustración, dirección de arte y guion cinematográfico. Compagina la arquitectura con la docencia en dirección de arte, guion y storyboard en la universidad CEU San Pablo.

Se embarcó en esta aventura no para realizar parte de su árbol genealógico, lo hizo para sentirse más unida a su padre, recientemente fallecido. Gracias a una foto de su bisabuelo, comenzó a tirar del hilo hasta llegar a los años treinta, reconstruyendo su historia remontándose a generaciones anteriores a las que imaginaba que la llevaría dicha investigación.

En este entrañable tebeo (como le gusta definir a la novela gráfica al gran ilustrador Alberto Belmonte), Marta no solo refleja sus pesquisas, también plasma su presente, donde su trabajo como arquitecta ya no le llena, pues un nuevo encargo rompe con la moral que lo guiaba antes. Es por lo que se retira unos días de reflexión a la casa del pueblo de su tío, hermano de su padre, el cual también le compartirá recuerdos que le servirán para ir reconstruyendo la historia de su familia.
Con un dibujo sencillo, vestido de colores sepia y grises, intercala pasado y presente, narrando visualmente, de forma bella, los duros años de niños que se convertirían en padres y abuelos; de muertes prematuras que marcaron el carácter de ancestros que dejarían en herencia la fuerza, la perseverancia y el cariño a los que vinieron después, descubriendo que el talento también forma parte del ADN.

El trazo de Marta trasmite el cariño y el amor derramado en el trabajo que ha realizado. Testimonio en forma de viñeta en la que rostros dibujados se fusionan con los reales. La autora abre tanto su corazón que comparte con nosotros, desconocidos, los tesoros más íntimos en forma de fotografías y cartas, haciendo que poco a poco no nos sintamos extraños, sino parte de ese legado que quiere trasmitir

Lumen nos la hace llegar con una encuadernación exquisita en tapa dura, logrando que el libro sea tan bonito como la historia que encierra en su interior. Porque La fábrica de papel no es solo una novela gráfica, es un álbum familiar en el que su autora incluye fotos y cartas familiares que refuerzan la obra. Una historia íntima de la que nos hace partícipes. Una lectura que provoca la reflexión sobre los orígenes, impulsándonos a excavar en los recuerdos y componer un collage propio para reencontrarnos con los nuestros. Invita a reflexionar sobre nuestra existencia. Honrar nuestras raíces.