
Lucas Fox ha pasado a la historia de la música por se uno de los que acompañó a Lemmy Kilmister en la creación de la mítica Motörhead. A pesar de haber permanecido apenas seis meses entre las filas de la icónica banda, fue parte indispensable en el nacimiento de esta. Ya conocía a Lemmy mucho antes de formar dicho grupo, bautizado en un principio como Bastards, junto a Larry Wallis.
Fueron los excesos los que provocaron que Lucas no continuara en la formación. Nunca se arrepintió, no solo por conservar su salud, sino su propia vida. En este libro no se limita a hablar de su experiencia dentro de la banda, nos narra una vida singular que siempre giró alrededor del mundo de la música, en la que Motörhead fue un episodio importante, pero no el único.
A lo largo de noventa y cinco capítulos, Lucas cuenta una vida plagada de curiosidades que no solo abarca su existencia, también la de sus mayores, comenzando la narración por los vericuetos de las vidas de estos, plagadas de actos heroicos que se salen de lo común. Vidas marcadas por la guerra, forjando personalidades fuerte, que criaron fuertes e independientes a sus vástagos. Vidas admirables que demuestran como a la sombra hay personas únicas que hicieron mucho por los suyos, sin que apenas estos lo supieran.
Lucas vuelca su vida en estas páginas casi de forma novelada. No es la biografía al uso con estilo de ensayo. Fox inflige dinamismo de esta forma, resultando curioso el nivel de detalles que acompañan sus vivencias más significativas. Gracias a este ritmo, y su testimonio de una vida tan interesante, hace que nos sumerjamos en esta peculiar vida, casi viviéndola en primera persona.
No nos llevemos a engaño. Lucas Fox ha vivido una vida plagada de hechos significativos, el que más su amistad con Lemmy y la participación activa en la creación del mítico grupo, pero su corta permanencia hace que sea un episodio más. Esto no significa que el resto de sus vivencias no sean dignas de aparecer en este libro. Todo lo contrario, demuestra que a pesar de ser unos meses su permanencia, marcó el resto de su vida.
Pero el autor sabe que quien repase su existencia, es esta época la que más le interesa, es por lo que la redacción se ralentiza. Se vuelve meticulosa, tratando de no dejar nada en el tintero de este importante periodo.
La sombra de Lemmy también acompaña la narración a lo largo de todo el libro, demostrando lo importante que fue esta figura, resaltando la influencia que ejerció en la vida de Fox, y en la que nunca dejó de ser un factor importante. Ya Kilmister fue un amigo y un gran apoyo, y viceversa, desde mucho antes del germen de lo que sería Motörhead, al igual que lo sería posteriormente, donde nunca dejaron de ser amigos, alegrándose de los éxitos del otro, así como lamentando sus fracasos.
Lucas demuestra no tener pelos en la lengua, por lo que estamos seguros de que su vida nos llega tal y como ocurrió, sin adornos. Habla sin tapujos de sus grandes logros, pero también de sus etapas oscuras, como fueron sus constantes borracheras y relación con las drogas. Con las que perdió el control, e incluso el contacto con la realidad, y donde Lemmy fue su compañero de juergas y excesos.
Una biografía imprescindible que va más allá de datos anecdóticos. No queda en una mera radiografía de la gestación del famoso grupo. El lector comprenderá el porqué de su nacimiento y desarrollo. La vida de Fox merecería ser contada aunque no hubiera tenido relación con el grupo, porque es un amplio análisis de la evolución de la música inglesa en los setenta y la evolución de la misma, puesto que el autor lo vivió en primera persona, trasladándonoslo con la misma pasión que él mismo lo vivió, convirtiendo a la propia ciudad de Londres en coprotagonista de su propia vida.