

Los psicopompos son figuras mitológicas encargadas de guiar a las almas en su tránsito al más allá. Aunque Orfeo no lo sea en sentido estricto —como sí lo es Hermes, por ejemplo—, desciende al Hades con la esperanza de rescatar a su amada Eurídice. Ese gesto desesperado lo convierte en uno de los pocos mortales capaces de cruzar el umbral que separa la vida de la muerte y de caminar, por un instante, entre ambos mundos.
Amélie Nothomb hace algo parecido con cada nuevo libro: de cuatro a ocho de la mañana, todos los días sin excepción, se entrega a la página en blanco con la esperanza de no haber desaprendido a escribir, como un pájaro que nunca olvida cómo volar. Y no falla ni un solo día, porque, si dejara de hacerlo, según confesaba años atrás en una entrevista, entraría en un proceso de autodestrucción. La literatura se convirtió, hace tiempo, en la única forma que encontró de entregarse a la ebriedad del vacío: cada mañana se lanza al cielo, se regocija en el aire y consigue aterrizar en un suelo que no cede.
Precisamente de eso trata Psicopompo: de volar. El amor de Nothomb por los pájaros desembocó en una suerte de mímesis forzada cuando, a los doce años, vivió el episodio más doloroso de su vida: un abuso que derivó en la anorexia que la acompañaría toda su adolescencia. «Si escribo es para que el hielo no se solidifique dentro de mí», afirma. La escritura se convierte así en su renacimiento: la forma de sobrevolar un cuerpo hostil y enfermo y una mente obsesionada con la destrucción.
Con Psicopompo, probablemente su texto más personal y arriesgado hasta la fecha, Nothomb ofrece una reveladora visión de conjunto de su obra y añade un nuevo capítulo a su autobiografía, que la consagra, una vez más, como una de las autoras más singulares e imprescindibles de nuestro tiempo.
«Con su estilo inconfundible para narrar, observar, analizar y trazar vínculos, la formidable Amélie Nothomb explora en Psicopompo el poder extraordinario de los pájaros. A lo largo de las páginas, desvela aquello que permite transformarse, elevarse, pasar de la muerte a la vida. Para ella, ese impulso fue la escritura. Porque, como afirma, “escribir es volar”» (Marie-France Bornais, Le Journal de Québec).
«De una sinceridad desarmante» (François Lestavel, Paris Match).
«Nothomb nos brinda una suerte de “autobiografía aviar” en la que declara su amor por los pájaros y convierte el vuelo y la caída en las obsesiones que la han impulsado desde siempre» (Jean Birnbaum, Le Monde).
«Con este relato autobiográfico que en su tramo final se aproxima al ensayo literario, la autora belga confirma, más que nunca, su condición de rara avis en la literatura francófona» (Louis-Henri de La Rochefoucauld, L’Express).
Amélie Nothomb
Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Desde su primera novela, Higiene del asesino (premios René-Fallet y Alain-Fournier), se ha convertido en una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional. Anagrama ha publicado El sabotaje amoroso (premios de la Vocation y Chardonne), Estupor y temblores (Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet, otorgado por los lectores internautas), Metafísica de los tubos (Premio Arcebispo Juan de San Clemente), Cosmética del enemigo, Diccionario de nombres propios, Antichrista, Biografía del hambre, Ácido sulfúrico, Diario de Golondrina, Ni de Eva ni de Adán (Premio de Flore), Ordeno y mando, Viaje de invierno, Una forma de vida, Matar al padre, Barba Azul, La nostalgia feliz, Pétronille, El crimen del conde Neville, Riquete el del Copete, Golpéate el corazón, Los nombres epicenos, Sed, Los aerostatos, Primera sangre (premios Renaudot y Strega Europeo), El libro de las hermanas, Psicopompo y su personalísima guía de la cultura nipona Japón eterno, hitos de «una frenética trayectoria prolífera de historias marcadas por la excentricidad, los sagaces y brillantes diálogos de guionista del Hollywood de los cuarenta y cincuenta, y un exquisito combinado de misterio, fantasía y absurdo siempre con una guinda de talento en su interior» (Javier Aparicio Maydeu, El País). En 2006 se le otorgó el Premio Cultural Leteo por el conjunto de su obra, y en 2008 el Gran Premio Jean Giono, asimismo por el conjunto de su obra.
Fotografía © Johanna Marghella
Otros libros destacados de la autora son:

El libro de las hermanas de Amélie Nothomb
Una exploración de la devastadora indiferencia parental y una oda a la exaltación del poder del amor fraternal.
En El libro de las hermanas, Amélie Nothomb nos sumerge en un relato sobre los abismos del afecto, el poder devastador de las palabras y la complejidad de las relaciones familiares. Tristane, hija de unos padres atrapados en la burbuja de una pasión mutua en la que no hay espacio para ella, lleva una vida vacía de amor. Su existencia solo se ilumina cuando su hermana pequeña, Laetitia, llega al mundo. A partir de su encuentro, la autora construye una sinfonía íntima y dolorosa que transforma lo cotidiano en un escenario donde amistad y rivalidad conviven con una intensidad sorprendente.
Un relato profundamente humano, y, a su manera, muy cruel, en el que se traza una crónica de los gestos invisibles, las miradas no correspondidas y las emociones sin nombre. Nothomb nos regala una meditación sobre la vida, el amor y la imposibilidad de unos lazos que no se entienden, pero que terminan, sin embargo, por definir nuestro destino.

Primera sangre de Amélie Nothomb
Amélie Nothomb narra la historia de su padre antes de que naciera ella. Una vida llena de peripecias que la autora convierte en gran literatura.
En la primera página de este libro encontramos a un hombre frente a un pelotón de fusilamiento. Estamos en el Congo, en 1964. Ese hombre, secuestrado por los rebeldes junto con otros mil quinientos occidentales, es el joven cónsul belga en Stanleyville. Se llama Patrick Nothomb y es el futuro padre de la escritora.
Partiendo de esta situación extrema, Amélie Nothomb reconstruye la vida de su padre antes de ese momento. Y lo hace dándole voz. De modo que es el propio Patrick quien narra en primera persona sus peripecias. Y así sabremos de su padre militar, muerto en unas maniobras por la explosión de una mina cuando él era muy pequeño; de su madre desapegada, que lo mandó a vivir con los abuelos; del abuelo poeta y tirano, que vivía ajeno al mundo; de la familia aristocrática, decadente y arruinada, que tenía un castillo; del hambre y las penurias durante la Segunda Guerra Mundial.
Sabremos también de sus lecturas de Rimbaud; de las cartas de amor que escribía para un amigo y que en nombre de la amada respondía
la hermana de esta; de los dos verdaderos escritores de las cartas, que acabaron enamorándose y casándose; de su aprensión a la sangre, que podía provocar que se desmayase si veía una gota; de su carrera diplomática… Hasta llegar de nuevo a esos momentos terribles del inicio, en que apartaba la vista para no ver sangre derramada de otros rehenes pero tuvo que mirar a la muerte a los ojos.
En Primera sangre, su novela número treinta, galardonada con el Premio Renaudot en 2021, Amélie Nothomb rinde tributo a su padre, que acababa de fallecer cuando la autora emprendió la escritura de esta obra. Y así reconstruye el origen, la historia de su familia antes de que ella naciera. El resultado es un libro vivaz, intenso, trepidante; dramático a ratos, y muy divertido en otros momentos. Como la vida misma.