| Se cumplen 50 años del nacimiento de una de las bandas más grandes del heavy metal. En la navidad de 1975, Steve Harris daba a conocer su banda, aunque él mismo confiesa —como aparece en este libro— que fue en agosto de ese mismo año cuando se gestó. Como celebración de una fecha tan redonda, sale Infinite Dreams, un libro imprescindible para todos aquellos que dicen amar a la doncella de hierro. Toma el título del sencillo Infinite dreams, escogido para el lanzamiento del album Seven son of a seven son (EMI 1988). En la canción, compuesta por Harris, el personaje narra las cosas aterradoras que ve al otro lado de la vida, en la muerte, asustado de si despertará o no. Eso mismo debe pensar Harris al mirar atrás, de si lo vivido con su banda ha sido real, o simplemente un sueño. Como si de un álbum familiar se tratara vamos descubriendo esas fotografías, la mayoría personales. De forma paralela, se va desgranando la historia y evolución del grupo. Obviamente, son los comentarios del bajista y fundador los que nos hacen saber los inicios. Desde aquellos ensayos con grupos de barrio y los primeros pinitos, en los que ya contaba con el emblemático nombre. Fotografías personales, que han aportado cada uno de los componentes, se entremezclan con las de estudio, conciertos, promociones y ese largo etcétera que es toda esa información gráfica, a veces tan íntimas. También nos sorprenderán las de conciertos, entradas, carteles, pruebas fotográficas de promoción. Incluso la exposición de merchandising, apareciendo fotos de las distintas camisetas, y otras prendas, que se lanzaban en cada gira, así como promocionales de álbumes. Este aspecto es tan importante para la banda, que el incluso Gene Simmons comentó: «A este paso, Iron Maiden va a desbancar a Kiss como la banda con mejor merchandising de EE.UU.». Dentro de sus páginas también encontraremos imágenes y características de los instrumentos usados por los distintos miembros. Hago hincapié en las fotos de gran calidad, que son el alma de esta obra, con las que alucinaremos al descubrir incluso en ellas algunas canciones manuscritas por sus propios compositores como pueden ser de Harris, Smith o Dickinson, mostrando a los fans como se gestaron lo que ya son más que himnos. Cada vuelta de hoja de este maravilloso libro es una sorpresa y un placer para los sentidos. No solo se centra en los testimonios, recuerdos y anécdotas de los componentes, también repasamos tanto el nacimiento como la evolución de la mascota Eddie, creado por el ilustrador Derek Riggs. Es el mismo ilustrador quien relata como surgió cada dibujo, el porqué del estilo de cada uno, hasta los motivos que le llevaron a pasar el testigo a Hugh Syme. Historias contadas en primera persona por aquellos que las protagonizaron, testimonios de los componentes que comparten con el lector cómo fue esa primera toma de contacto, las duras pruebas que tuvieron que realizar en los respectivos casting para poder formar parte del mítico grupo. Bastante duros, por cierto, debido a al obsesión por la perfección de Steve Harris. De como llegaron a ser tan grandes gracias a poder contar con Martin Buirch, productor que ya había trabajado con Fkeetwood Mac, deep Purple, Rainbow o Black Sabbath. La historia avanza álbum a álbum. El análisis de cada uno de ellos converge en paralelo con la historia de la formación. La expulsión de Paul DiÁnno, que siempre se consideró un músico punk, para horror de Harris, que los desfases del propio cantante le allanaron el camino para su expulsión, para ser sustituido por Blaze tras un duro casting. Podemos encontrar una fotografía en la que aparece la carta de dimisión que escribió DiÁnno. Por que como en las mejores familias, no todo es un lecho de rosas, existiendo momentos de desencuentros entre sus miembros. Bruce Dickinson confiesa que él mismo ha tenido diversos encontronazos con Harris, en uno de los más fuertes, cuenta como el bajista gritaba «¡Quiero que se vaya, joder!», pero como sigue relatando el cantante «Pues no me fui». Bueno, no en ese momento, pero se fue, después, afortunadamente, volvió. Todo esto también queda reflejado entre sus páginas. También se comentan los problemas de Harris con Clive Burr. Se repasan diferentes aspectos, como los problemas de contrato de Bruce con Samson, su anterior grupo, significaba que no podía escribir oficialmente, por eso algunas canciones compuestas por este y el bajista, solo figuran a nombre de este último. Estas nos son más que ínfimas anotaciones de toda la información que aparece en esta gran obra. Todos esos recuerdos, testimonios, análisis, reseñas, anécdotas… van acompañadas de fotos, algunas espectaculares a doble página. Un libro muy bonito, con papel de gran calidad, que Libros Cupula ha cuidado para que cada euro que cuesta merezca la pena y esté más que justificado. Por todo lo que contiene, es por lo que este libro se convierte en un elemento indispensable para todo aficionado a la banda más grande del heavy metal, porque querrás leerlo, releerlo, admirarlo y apreciarlo infinidad de veces. Porque esos 50 años han forjado a una banda que ya es leyenda. Up the Irons. |