Cómo nació “Miedo, tu sombra amiga”

Por: Inés Dozo Aragunde

La psicóloga y escritora Inés Dozo Aragunde nos presenta las claves de su nuevo libro “Miedo, tu sombra amiga”, una guía única e imprescindible en estos tiempos de confusiones. Licenciada en Psicología, con un máster en Coaching, Autoconocimiento y Desarrollo Personal y formación especializada en Psicoterapia de la Obesidad, entre otros estudios vinculados a la salud emocional, la autora española va más allá de “las frases fáciles” para darle al lector herramientas que le ayuden a identificar el miedo como algo inherente al ser humano. Más allá de un quiebre, la idea es conocer lo que somos para así gestionar mejor nuestra vida diaria. 

No escribo este libro desde la teoría, sino desde el miedo que también atravesé. Desde noches sin dormir y nudos en la garganta, desde una incertidumbre que no entendía de lógica, desde vínculos que dejaron huella y silencios que con el tiempo aprendí a traducir. Desde heridas que no sabían pedir ayuda, momentos de parálisis, ansiedad silenciosa, duelos que rompieron mi suelo y ese cansancio que casi no se ve, pero pesa. 

Durante mucho tiempo pensé que el miedo era un enemigo al que había que vencer, callar o superar cuanto antes y quizás por eso me costó tanto. Cuando tratas de borrar el miedo, suele volver con más fuerza, como si tuviera que gritar para que lo escuches. Con el tiempo, y con trabajo, entendí algo que cambió mi roma de mirarlo. El miedo no siempre viene a destruirte, muchas veces viene a protegerte, pero la clave está en entenderlo. El problema no es sentir miedo, sino cuando toma el mando de tu vida y empieza a decidir por ti.

Este libro nace de mi camino personal y profesional. Soy psicóloga desde hace más de dieciocho años, pero antes de eso fui hija, madre, mujer que tuvo que sostenerse cuando el miedo parecía más grande que la vida.

He acompañado a muchas personas en sus procesos emocionales, pero también he caminado los míos, con momentos de fuerza y momentos de caída, con valentía real, de la que no ruge, pero insiste.

A veces creemos que quienes acompañamos a otras personas no sentimos lo mismo, como si la profesión nos convirtiera en “inmunes” y nada más lejos de la realidad.  No, lo que cambia no es que no aparezca el miedo, lo que cambia es la relación que construyes con él. Acompañar a otras personas me enseñó muchísimo, pero también me recordó algo esencial y es que, todos necesitamos un lugar donde el miedo pueda existir sin convertirse en vergüenza. 

La primera semilla de este libro apareció de forma sencilla, una frase que se repetían en consulta, en conversaciones, en mensajes, incluso en mí misma. Frases como “Sé lo que tengo que hacer, pero no puedo”, “Quiero avanzar, pero algo me frena”, “No entiendo por qué me siento así”. Esas frases no hablan de falta de voluntad, hablan de un sistema nervioso en alerta, heridas aprendidas, historias internas que piden ser atendidas… hablan de miedo.

Ahí empezó el verdadero “making of”, de mi necesidad de traducir todo eso a algo que pudiera sostenerse en una mano. Un libro al que volver cuando la cabeza no da más, cuando los recursos se agotan, cuando una parte de ti quiere, pero otra tiembla. No quería escribir un texto académico, ni una teoría que se entiende, pero no se aplica. Quería hacer lo contrario, psicología del día a día, de la que se nota en cómo respiras, cómo duermes, cómo te hablas, qué evitas, qué te permites y qué no.

Escribirlo fue, en muchos momentos, un acto de orden, es decir, ordenar lo que duele, lo que confunde, lo que se mezcla. Poner palabras donde antes había solo sensación y también fue un acto de respeto. Respeto por lo que he vivido, por lo que he visto vivir a otros, por lo delicado que es tocar el miedo sin convertirlo en espectáculo.

Hubo decisiones que tomé desde el principio.

La primera es que aquí no habría fórmulas mágicas. No porque no me gusten o no sean efectivas en determinados momentos, sino porque en este caso, no son justas. Cuando alguien está atrapado en el miedo, decirle “piensa en positivo” puede sonar a abandono porque cuando alguien está atravesando una etapa difícil, las frases bonitas pueden convertirse en un peso añadido tipo “si no me funciona, es culpa mía”. Yo quería lo contrario, un libro que dijera “tiene sentido lo que te pasa” y, al mismo tiempo, ofreciera caminos concretos.

La segunda decisión fue no hablar del miedo como un monstruo. El miedo no necesita que lo demonices, necesita que lo entiendas. Por eso en el libro propongo un cambio de relación: escuchar sin obedecer, reconocer sin rendirse, caminar con el miedo sin dejar que marque el rumbo y entrenarlo al igual que se entrena un músculo. No para que desaparezca, sino para que deje de dominarte.

La tercera, acompañarte. No desde el “yo sé y tú no”, sino desde el “aquí estoy, vamos paso a paso”. El miedo suele aislar, te hace creer que eres la única persona que se siente así, que todo el mundo puede y tú no y, esa soledad, lo agranda. Por eso este libro intenta ser una mano en el hombro y una linterna que no elimina la oscuridad, pero sí te recuerda que dentro de ti hay luz.

Elegir el título fue otra parte del proceso. “Tu sombra amiga” no es una frase para romantizar el sufrimiento, es una forma de decir que hay miedos que, si los miras con atención, te están señalando un camino. Que el miedo puede ser incomodo, sí, pero también puedes ser esa brújula que te muestra lo que valoras, lo que temes perder, lo que aún no has sanado y lo que necesitas fortalecer.
Este libro no nace solo del conocimiento clínico, nace del encuentro entre dos caminos: el profesional y el personal. Un deseo profundo de acercar el miedo, comprenderlo y transformarlo. De mostrarte que no estás solo, y que no tienes que pelearte con tu miedo para poder avanzar.
Mi intención no es eliminar el miedo de tu vida, sino ofrecerte una forma distinta de relacionarte con él: que aprendas a escucharlo sin que te encierre, a entender de qué intenta protegerte, a moverte con él, sin dejar que sea quien marque el rumbo.

No encontrarás fórmulas mágicas, solo una propuesta. Caminar contigo un tramo, ofrecerte herramientas cuando las tuyas se agotan, un poco de luz cuando todo lo ves negro y una brújula cuando no sepas por dónde seguir.

Gracias por permitir que mis palabras entren en tu camino. Si este libro logra acompañarte, aunque sea un tramo, habrá cumplido su propósito.