
| Que nos gusta sufrir junto a los personajes de una novela histórica. Herederas del Prerromanticismo y el Romanticismo de los siglos XVIII y XIX, en los que se exhaltaban los sentimientos y la lucha contra el orden establecido, no hay historias más duras en las cuales sus habitantes sufran más injusticias y escarnios. Al subir la marea cumple perfectamente con lo que esperamos de una buena novela histórica. En ella encontraremos una historia bien trazada, con unos arcos bien construidos y unos personajes creíbles con los que empatizar y que nos harán experimentar distintas y variadas emociones, pero sobre todo rabia e impotencia frente a la injusticia y el sufrimiento. Ane Odriozola, funcionaria del Servicio de Atención al Ciudadano en el Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón, comenzó a escribir casi por casualidad, como un reto lanzado por su madre, en el que le planteaba que esto de escribir una novela tiene que ser difícil. Y claro que lo es, pero se atrevió, consiguiendo autopublicar El secreto de Gibola, lo que se convirtió en la primera de una trilogía en la que narraba la realidad de Legazapi a principios del siglo XX. Con su cuarta novela ya demostrada de sobras su valía, captó el interés de una gran editorial como es NdeNovela, del grupo Planeta, siendo Al subir la marea su quinto libro, con el que vuelve a publicar con este sello. En este último trabajo vuelve a sumergirse en el tiempo, concretamente en 1568, que es cuando arranca esta historia que abarca varios años. Nos lleva hasta el centro de la costa vasca, concretamente en Zarauz. Bartolomé de Irigoyen, maestro astillero, sufre un gran varapalo cuando tras una noche de tormenta descubre como su obra más ambiciosa, un galeón llamado la Santa María, ha sido destruida por el temporal. Para evitar perder sus posesiones y posición, concertará el matrimonio de uno de sus hijos con la hija de un rico constructor de barcos, lo que le verá envuelto en un torbellino de acontecimientos donde romances, venganzas y herencias trastocarán no solo sus planes, también la vida de sus hijos y la de los más allegados a estos. La autora demuestra saber desenvolverse muy bien frente a varios hilos argumentales sin crear confusión en el lector, a pesar de que alguno de ellos no transcurre paralelo en el tiempo a los otros. Pero que en su final convergen y encajan a la perfección, dejando une buena sensación en el que lee. Con un estilo depurado, a través de cortos capítulos que hacen que la trama avance de forma rápida, crea un universo poblado por unos personajes carismáticos a los que querremos acompañar y a los cuales echaremos de menos cuando se vaya aproximando el final de la novela. Tal vez peca de crear dos protagonistas femeninas demasiado parecidas, al pertenecer a diferentes arcos argumentales no crea confusión, pero puede que sus rasgos de personalidad debieran estar más alejados. En general se trata de una novela histórica bien escrita que gustará al lector aficionado al género. Su lectura resulta tan amena que sus más de seiscientas páginas se nos antojaran breves. Estamos ante una de las autoras más interesantes dentro del género, a la que no hay que perder la pista, por que seguro que nos seguirá sorprendiendo en sus próximos trabajos. |