Cuando llegues al infierno, de Miguel Vasserot

Dos de los géneros con los que más disfruto son la novela negra y la histórica. Combinar ambos no es tarea fácil. Ya de por sí, escribir policíaco resulta harto complicado. Primero hay que crear un crimen que sea original y sorprenda al lector, más hoy día cuando las estanterías de las librerías están saturadas de ficción criminal, y sorprender a quien lee ya es un reto, cuando parece que la realidad más que nunca supera la ficción.

A todo esto le sumamos la ambientación. Si se desarrolla en tiempos pretéritos, la labor del escritor se complica. Y es que hay que ser muy exhaustivo siempre que nos sumergimos en la historia, pero en caso de tener que descubrir criminales, los medios y la mentalidad de la época entorpecen la labor, y hay que tener mucho cuidado con los anacronismos, que tal vez en este género pueden rechinar incluso más que en la novela que se aloja solo en una época anterior sin tener que introducir crímenes.

Como señalo arriba, soy un gran aficionado a ambos géneros, por lo que sumando mi faceta como reseñador, son muchos los libros que pasan por mis manos, y he de decir que Cuando llegues al infierno será uno de los que encabecen esa lista que todos, inevitablemente, realizamos de los que más nos han gustado, quedando gratamente sorprendido por el trabajo de Miguel Vasserot, al que no conocía hasta hora, pero al que tendré muy en cuenta de ahora en adelante.

Miguel Vasserot, nacido en Almería, es licenciado en Derecho y Ciencias Biológicas, desempeñando su oficio de abogado desde 1994, teniendo gran prestigio en ese campo, al igual que en su faceta de escritor.

Su debut fue en 2017 con la novela titulada ¿Serías capaz de quedarte por mí?, en la que situaba la acción entre las duras condiciones de los trabajadores de los campos de esparto de principios del siglo XX, para publicar en 2022 Me llamo Victoria, ambientada en 1901, donde un gacetillero deberá descender a los bajos fondos de la mano de una enigmática mujer llamada Victoria. Como vemos, este autor se mueve por la historia como pez en el agua, como ha vuelto a demostrar en la novela que nos ocupa hoy.

En Cuando llegues al infierno acompañamos a una protagonista que escapa de los cánones que nos tiene acostumbrados no solo la literatura. Se trata de Eugenia Alonso, una chica inteligente que se empeñó en estudiar Medicina, y seguir los pasos de su padre, desafiando a la sociedad y sus instituciones, donde una mujer que estudiara, ya no solo Medicina, era poco menos que un sacrilegio. Eugenia, poco agraciada y de un peso y estatura fuera de lo común para tratarse de una jovencita perteneciente a la burguesía, también es curiosa y a veces impertinente, pero sobre todo muy independiente, que hace y dice lo que quiere cuando quiere, sin complejos, que trata de saciar su voraz apetito sin importar las formas.

En el Madrid de 1882 comienzan a aparecer los cuerpos sin vida de varios chicos que tienen en común ser pobres y bien parecidos. A simple vista han sufrido muertes naturales, a pesar de parecer sanos. Llamando la atención la capa de aceite y el olor no desagradable que envuelve los cadáveres, pero donde no parece haber veneno.

Su padre, médico también, es consultado por sus colegas, llegando a asistir a alguna autopsia de los jóvenes asesinados, acompañado de su curiosa hija, la cual, con sus ansias de aprender, siempre está en su laboratorio rodeada de extrñas muestras con las que realiza sus estudios.

El estilo de Vasselot es pulcro y dinámico. Nada de lenguaje complicado que te saque de la historia para saber que significa esa palabreja. Por lo que su lectura se vuelve adictiva a medida que se desarrolla esta sorprendente historia en la que nos enamoraremos de su protagonista, porque nos encantará que Miguel la retrate como fea, grande y gorda, pero muy inteligente, tanto que nos arrancará alguna sonrisa por las contestaciones que dirigirá a aquellos personajes encopetados que se resisten a admitir que se vivían tiempos de cambios, en los que una mujer podía elegir y pensar por sí misma, aunque aún quedara mucho camino por recorrer.

La historia resulta intrigante, y he de confesar, que yo que a veces voy de listillo y a media novela ya vislumbro al culpable, aquí fui incapaz de imaginar ese giro de guion que el autor tiene preparado al lector, sorprendiéndolo en una emboscada.

Destacar también la edición tan bonita que ha sacado NdeNovela. Una encuadernación en rústica cuya portada y contraportada ilustradas llaman tanto la atención por su llamativo diseño.
La ambientación también resulta magnífica, trasladando el contexto perfectamente, descubriendo esos avances en criminalística en la que solo podían avanzar mentes vivaces e inquietas, como precisamente es la del personaje principal.

Una novela divertida, adictiva y muy entretenida que sorprenderá al aficionado que cree estar de vuelta de todo lo relacionado con el género y que piensa, de manera equivocada, que aquí está ya todo inventado.