Inducción por shock, de Chuck Palahniuk

La primera vez que leí a Palahniuk pensé que no era un escritor para todos los paladares. Un tiempo después, leí una segunda novela de este autor, y lo confirmé: este no es un escritor para todos los paladares.

Esa primera vez fue la novela El club de la lucha. Acababa de ver la película y, como millones de espectadores, quedé fascinado. Busqué la novela, porque mi experiencia decía que la obra en papel sería incluso mejor. Digamos que fue… diferente.

Esto no es malo, sino todo lo contrario.

El estilo de Chuck es sucio, ácido, crudo… cautivador. Es un autor que considera inteligentes a los lectores, por lo que lo narrado se deja de subterfugios, no da nada por hecho, y presupone que quien tiene una de sus novelas entre las manos es alguien inteligente que entenderá su mensaje.

Pero no solo del clubs del mamporro vive Chuck, Inducción al shock es su decimosexta novela, sin contar con ensayos, un par de novelas gráficas que continuaron con el club de la lucha, y relatos.

En su nuevo libro nos sumerge una vez más en una trama intrincada digna de pertenecer a su sello personal. En ella cuenta como alumnos brillantes y prometedores van desapareciendo por lo que parece ser una serie de suicidios. Esto no es más que el principio, ya que detrás de estos acontecimientos parece esconderse algo más siniestro. Greener Pastures, una plataforma secreta, está detrás de estas supuestas muertes. La sociedad se encarga del seguimiento de las mentes más brillantes desde la más tierna infancia. Chicos y chicas destinados a cambiar el mundo. A través de pujas mil millonarias, estos adolescentes van siendo separados de sus familias para en un futuro ocupar importantes puestos, capaces de cambiar el destino del mundo.

A través de esta interesante premisa, Palahniuk realiza una ácida sátira del poder mundial que dirige nuestras vidas, jugando con teorías conspiratorias de poderes que manejan los hilos, poniendo en duda nuestro propio libre albedrío.

En manos de cualquier otro escritor, esta hubiese sido una historia meramente entretenida como cientos de ellas, pero estamos hablando de un autor que es capaz de manipular al lector sin que este se percate, por lo que entre la historia podemos encontrar fragmentos —incluso capítulos que duran una frase— donde nos desconcierta, sin saber si lo narrado es ficción o es a nosotros a quienes habla rompiendo la cuarta pared; o todo forma parte de la manipulación que los propios personajes de la novela sufren.

La literatura de Chuck es aquella que te hace pensar en lo que somos como sociedad y hacia donde nos dirigimos. Un mundo impersonalizado en el cual solo priman las apariencias. Una competición constante por ver quién posee el coche más grande, la casa más espectacular, el trabajo más exitoso… si nada tienes, nada vales. Todo sin importar el precio a pagar por destacar.

Pero Palahniuk no se conforma con agitar nuestras conciencias, él va más allá, lanza un derechazo directo a la conciencia, dando en el clavo al hacer que nos reconozcamos en esos personajes egoístas e inmorales. Puede que por eso nos hace sentir incómodos, porque a través de sus metáforas nos vemos reflejados

Después de leer una tercera novela del autor, me reafirmo. No es escritor para todo le mundo, al menos no para aquellos que no quieran salir de su zona de confort y reconocer que el ser humano, como sociedad, es envidioso y egocéntrico, y a nadie le gusta que le señalen sus defectos. Pero que siempre nos quedará el consuelo de la autocrítica, para así poder mejorar como individuos.