Francisco Ramírez López y Yanni Esmeralda Romero ganan el XXXIX Premio Loewe de Poesía

El poeta onubense Francisco Ramírez López ha obtenido el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2026 por Cuatro clavos. El Premio a la Creación Joven ha recaído en la mexicana Yanni Esmeralda Romero por Gardenias de Tepito. Dos libros muy distintos que coinciden en tratar la palabra como espacio de herida, transformación y llegada.

La XXXIX edición del premio, convocado por la Fundación Loewe desde 1988, ha reunido más de 3.200 originales procedentes de 49 países. El 22% de las personas participantes tenía menos de 33 años. El dato habla de la vigencia de una convocatoria que mantiene su atención sobre la poesía escrita en español y, en esta ocasión, ha distinguido dos formas especialmente vivas de entenderla: la que vuelve sobre la tradición para mirar el dolor contemporáneo y la que encuentra en un campo de fútbol una arquitectura para la identidad trans.

Los dos libros premiados

Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2026: Cuatro clavos, de Francisco Ramírez López (Huelva, 1963).

Premio a la Creación Joven 2026: Gardenias de Tepito, de Yanni Esmeralda Romero (Yucatán, México, 1998).

Dotación: 30.000 € para el premio principal y 12.000 € para Creación Joven. Ambas obras se publicarán en la Colección Visor de Poesía.

Cuatro clavos: la tradición como una herida abierta

El jurado ha destacado en el libro de Francisco Ramírez López la riqueza del lenguaje y la singularidad con que recurre a la simbología cristiana y a la tradición clásica. No se trata, sin embargo, de una recreación arqueológica: en sus poemas lo cotidiano convive con lo metafísico, y el arte se piensa como un lugar donde el dolor no se disimula, sino que se vuelve materia de conocimiento.

Juan Antonio González Iglesias señaló que Cuatro clavos concibe la escritura y el arte como formas de herida y de crucifixión. Esa tensión aparece en el fragmento de «Siete puntos de sutura» incluido en la selección facilitada por la organización:

el arte es dolor a bocajarro

nieve bebiendo de la hiel más rota

quemadura imantada en la saliva

gusano 

pulpa 

o carne arrebatada

una grieta en la luz de lo intangible

La imagen no busca solemnizar el sufrimiento. Condensa, con violencia y precisión, una poética en la que la belleza no se separa de lo quebrado. El título del libro —Cuatro clavos— prolonga ese campo simbólico, pero el reconocimiento del jurado insiste en que sus raíces clásicas encuentran una expresión plenamente contemporánea.

Gardenias de Tepito: noventa minutos para transformarse

El poemario de Yanni Esmeralda Romero propone otro ritmo y otra geografía. Su estructura adopta los noventa minutos de un partido de fútbol para acompañar a un equipo formado por personas trans. El juego funciona como tiempo compartido, escena de metamorfosis y lugar desde el que pensar la identidad, el deseo y la llegada a una voz propia.

Luis Antonio de Villena ha subrayado el carácter profundamente joven del libro y la eficacia de sus poemas breves y ágiles. En la selección remitida figura este pasaje, que concentra el impulso de afirmación de Gardenias de Tepito:

No te detengas, el rechazo es el smog que nos asfixia.

Que los comentarios por tus fotos

no se impriman también en la conciencia.

Levántate y fluye.                       A las flores no les duelen las espinas.

Romero no presenta la transformación como una consigna abstracta. La sitúa en cuerpos concretos, en el espacio urbano de Tepito, en la mirada ajena y en la necesidad de atravesarla. La gardenia del título, frágil y desafiante, encuentra su reverso en el deporte colectivo: un lugar donde la identidad se ensaya y se sostiene entre otras personas.

Un premio que dialoga entre generaciones

La fuerza de este fallo está también en el contraste. Ramírez López trabaja con una imaginería de larga tradición —los clavos, el lienzo, el cráneo, la sutura— para preguntarse por el mal y por la función del arte. Romero organiza su libro con el tiempo reglado del fútbol y con una lengua cercana a la ciudad, las redes, el deseo y la experiencia trans. Ambos libros hacen de la poesía un instrumento de atención: a lo que duele, a lo que cambia y a lo que todavía no tiene un lugar seguro en el relato común.

El jurado de esta edición estuvo presidido por Víctor García de la Concha e integrado, entre otras figuras, por Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, Raquel Lanseros, María Negroni, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Hugo Mujica. La nómina sitúa este reconocimiento en una historia que ha premiado a autores como Óscar Hahn, Cristina Peri Rossi, Luis García Montero y Jaime Siles.

Por qué seguir esta edición del Premio Loewe

  • Porque une dos generaciones y dos procedencias geográficas de la poesía en español.
  • Porque Cuatro clavos propone una escritura de alta densidad simbólica sin apartarse del presente.
  • Porque Gardenias de Tepito lleva la experiencia trans y el fútbol a una forma poética innovadora.
  • Porque ambos títulos llegarán a la Colección Visor de Poesía, uno de los catálogos de referencia del género.