Esta es tu casa – Jon Bilbao: «Bilbao nos vuelve a ofrecer una mezcla de narraciones donde lo cotidiano sufre el asalto de lo extraño»

El título del último libro de Jon Bilbao, Esta es tu casa, suena a invitación y ofrecimiento, un proceder esperable en quien viene utilizando su hogar en Ribadesella como escenario de muchas de sus ficciones. El edificio real, mirando a la ría desde su lado oeste, puede identificarse perfectamente mediante alguna aplicación de vistas por satélite, incluso es posible pasearse por sus inmediaciones con la opción street view. No sería extraño que se convirtiera en lugar de peregrinaje para los seguidores de su inquilino, alguien muy parecido al protagonista de tantas de sus historias.

Y esa casa vuelve a estar presente en los relatos que componen el presente volumen: en ella pueden producirse fenómenos extraños o encontrarse presencias inquietantes, como las que intuye el protagonista de ‘Viven muchas personas ahí dentro’, atrapado accidentalmente en el sótano sin luz. El regreso a la vivienda al cabo de los años no será precisamente lo que le permita superar su aversión.

Los guiños a los seguidores del autor asturiano mediante referencias a situaciones y personajes de otras de sus obras, permiten a aquellos sentirse en terreno conocido y apreciar unos matices cuyo desconocimiento no supone, sin embargo, una barrera para el neófito. Así, el lector de Los extraños va a reencontrarse, en ‘Primera noche’, con Markel, el supuesto primo de Jon que aparecía en aquella novela corta coincidiendo con la aparición de extrañas luces en el cielo. Pero la trepidante acción del relato arrastrará tanto a lectores familiarizados con sus personajes como ignorantes de sus antecedentes.

Vuelve también Bilbao a plantear el aspecto terapéutico de la escritura: una vía para exorcizar monstruos o compartir angustias, cuando no traspasarlas. Eso piensa el protagonista de ‘Un fin de semana largo’, cuando achaca su malestar físico y su ansiedad a la lectura del libro que Jon le firmó, molestias que piensa devolver a su causante transmitiéndoselas por el mismo medio de la escritura. Bilbao ya había proporcionado a esos trastornos un cuerpo en forma de Araña, o de la versión de esta, el Basilisco, que habitaba en el legendario pistolero John Dunbar, haciendo lidiar con ellos a los personajes de sus novelas homónimas.

La ficción se presenta, en ‘Conversación en un gallinero’, como una manera de rellenar los huecos de una biografía, aunque a veces exija plegarse a las convenciones de la narrativa. Pero también debería permitir, le permite a Bilbao, «abrir una abertura microscópica que confirmara la existencia de otro lado», como reclama Emilia, la pareja de Jon en este y otros relatos. Y los del asturiano están llenos de agujeros y grietas por donde se cuela algún detalle discordante, algún elemento incómodo que dispara la tensión del texto.

En algunos juega Bilbao con dos líneas de acción: las actividades de dos desencantados investigadores de lo paranormal y las evoluciones del objeto de investigación; o el extraño encuentro de un viajero por carreteras californianas y el escabroso trapicheo entre marineros atrapados en el Canal de Suez durante la Guerra de los Seis Días. Las consecuencias de otra guerra constituyen, por otro lado, el núcleo del espléndido relato inicial, con la Ribadesella de posguerra como escenario.

Así pues, en consonancia con sus últimos trabajos, Bilbao nos vuelve a ofrecer una mezcla de narraciones donde lo cotidiano sufre el asalto de lo extraño, y relatos que, además, muestran su escritura como el territorio en que ficción y realidad difuminan sus fronteras: la envoltura transparente que deja ver los engranajes del proceso creativo.

Rafael Martín