
El 26 de septiembre se cumplen veinte años de la publicación original de La carretera. Volvemos a la historia de un padre y un hijo y a otros cuatro libros esenciales de un escritor que nos obliga a mirar de cerca la violencia, la belleza y el cuidado.
En La carretera, una lata de comida puede cambiar el curso de una jornada. Encontrar un lugar donde dormir exige observar, escuchar y desconfiar. Un padre y un hijo avanzan por un mundo reducido a necesidades que antes parecían resueltas: agua, calor, alimento, una pequeña oportunidad de seguir. En ese paisaje, cada gesto de protección adquiere un peso que resulta difícil olvidar.
La efeméride del 26 de septiembre corresponde esta vez a un libro: la edición original de The Road salió a la venta el 26 de septiembre de 2006, según el catálogo de Knopf. En 2026 se cumplen veinte años de aquella publicación. La novela obtuvo el Pulitzer de ficción en 2007 y se convirtió en una de las obras más conocidas de Cormac McCarthy. Fecha de la edición original.
McCarthy nació en Rhode Island en 1933 y murió en 2023. Su narrativa había recorrido antes el sur de Estados Unidos y los territorios fronterizos entre Estados Unidos y México. Publicó novelas de ritmos y extensiones muy diferentes, unidas por la atención al lenguaje, a los paisajes y a las decisiones humanas en situaciones extremas. Trayectoria y bibliografía en su editorial.
El cuidado como una decisión diaria
La frase del título pertenece a un diálogo de La carretera. La imagen del fuego acompaña la relación entre el hombre y el niño y puede leerse como una obligación de conservar algo humano en medio de la destrucción. Proteger al otro exige actos concretos, pero también transmitirle una idea de lo que merece ser protegido. Cita de la novela y contexto.
El padre necesita que su hijo sobreviva. El niño necesita además comprender qué clase de personas son. Esa diferencia introduce preguntas que no se resuelven con una provisión de comida. La desconfianza puede resultar necesaria y, al mismo tiempo, estrechar el espacio de la compasión. Cada encuentro obliga a decidir cuánto riesgo están dispuestos a asumir y qué significa ayudar cuando apenas se tiene nada.
McCarthy no explica de manera definitiva la catástrofe que ha destruido ese mundo. La narración mantiene su atención en lo que queda y en quienes deben habitarlo. El lector comparte una percepción fragmentaria: restos de objetos, lugares abandonados, señales que tal vez anuncien peligro. La falta de información amplía la vulnerabilidad de los protagonistas y evita que la explicación del desastre sustituya a su experiencia.
También el lenguaje parece sometido a desgaste. Hay cosas que el padre recuerda y que el hijo nunca ha conocido. Contarlas supone intentar transmitir una realidad para la que ya no existen ejemplos cercanos. La conversación entre ambos contiene así una forma de herencia: palabras, hábitos y relatos que podrían desaparecer si nadie los recibe.
En otras novelas de McCarthy, los paisajes conservan una grandeza que no ofrece protección. Los hombres atraviesan desiertos, llanuras y montañas llevando consigo ambiciones, violencia y preguntas. El mundo natural tiene su presencia propia. La belleza puede convivir con el sufrimiento en una misma página, y esa proximidad vuelve especialmente intensa la lectura.
Acercarse a su obra requiere aceptar esa incomodidad. Sus libros contienen escenas duras y personajes que desafían nuestra necesidad de encontrar una explicación tranquilizadora. Al mismo tiempo, prestan una atención extraordinaria a una conversación, a un animal o a un gesto de lealtad. Lo pequeño puede adquirir una fuerza enorme cuando el entorno parece negarle cualquier importancia.
Tres frases para escuchar La carretera
Las citas de este artículo son fragmentos de The Road, en traducción propia del inglés. Pertenecen a la novela, no a declaraciones personales de McCarthy. Los pasajes se recogen en la selección de Wikiquote.
«Olvidas lo que quieres recordar». El padre habla con el niño acerca de la memoria. La frase señala una dificultad muy humana: no elegimos del todo qué imágenes permanecen y cuáles se desvanecen. En la novela, esa pérdida afecta también al mundo que ya no existe.
«Seguimos siendo los buenos». La respuesta del padre intenta ofrecer seguridad. La pregunta que la precede, planteada por el niño, conserva su inquietud: una identidad moral necesita sostenerse en lo que hacemos, incluso cuando el miedo nos empuja en otra dirección.
«No hay un después». El fragmento concentra la experiencia del presente en la novela. La urgencia de cada jornada reduce los proyectos a lo inmediato y concede a una hora de descanso o a una conversación un valor difícil de medir.
Cinco libros para recorrer la obra de Cormac McCarthy

1. La carretera
Primera publicación: 2006. Género: novela posapocalíptica.
Un hombre y su hijo avanzan hacia el sur por un territorio devastado. Llevan lo que pueden transportar y buscan provisiones entre los restos de una civilización desaparecida. La narración acompaña sus desplazamientos, sus temores y sus conversaciones, con una prosa contenida que hace sentir el frío y el cansancio. Su relación sostiene la novela: el padre protege al niño mientras trata de conservar una razón para seguir caminando.
Por qué leerlo: por la intensidad con que convierte el vínculo entre ambos en una pregunta sobre la responsabilidad y la esperanza. Es una lectura breve en extensión y persistente en la memoria.
Para quién: para quienes buscan una novela emocionalmente exigente y aceptan una representación dura de la supervivencia y la violencia.
Consultar la edición en Penguin Libros.

2. Meridiano de sangre
Primera publicación: 1985. Género: novela histórica y western.
Un joven se incorpora a un grupo de hombres que recorre la frontera entre Estados Unidos y México en el siglo XIX. La violencia organiza su actividad y transforma el viaje en una sucesión de episodios que desmontan cualquier imagen complaciente de la conquista del Oeste. Entre los personajes destaca el juez Holden, cuya presencia y discursos producen una inquietud singular. La prosa combina una enorme fuerza visual con pasajes de resonancia bíblica.
Por qué leerlo: por su ambición literaria y por la forma en que enfrenta al lector con los relatos que una sociedad construye sobre su origen.
Para quién: para lectores dispuestos a una obra compleja y de violencia explícita, que exige atención a su lenguaje y a sus silencios.
Consultar la edición en Penguin Libros.

3. Todos los hermosos caballos
Primera publicación: 1992. Género: novela de formación y western.
John Grady Cole, un muchacho de Texas, cruza hacia México acompañado por su amigo Lacey Rawlins. Busca una forma de vida ligada a los caballos y al trabajo del campo que siente amenazada en su lugar de origen. El viaje lo enfrenta al amor, a diferencias sociales que no comprende del todo y a decisiones cuyas consecuencias exceden sus expectativas. La amplitud del paisaje acompaña una historia de juventud y aprendizaje.
Por qué leerlo: por su combinación de aventura, emoción y belleza verbal. Es el primer volumen de la Trilogía de la frontera y una entrada especialmente sugerente al autor.
Para quién: para quienes disfrutan de las historias de iniciación, los viajes y los personajes que ponen a prueba sus convicciones.
Consultar la edición en Penguin Libros.
4. En la frontera
Primera publicación: 1994. Género: novela de formación y viaje.
Billy Parham decide devolver a México una loba atrapada en Nuevo México. Esa decisión abre un recorrido en el que los encuentros con otras personas y las experiencias de pérdida adquieren una importancia creciente. La relación entre el muchacho y el animal plantea desde el comienzo una pregunta sobre la responsabilidad ante una vida que no nos pertenece. La novela alterna desplazamientos, conversaciones y relatos que invitan a detenerse.
Por qué leerlo: por la fuerza de su comienzo y por la profundidad con que examina el intento de comprender un mundo que no se deja ordenar fácilmente.
Para quién: para lectores que prefieran un McCarthy más meditativo. Es el segundo volumen de la trilogía, con un protagonista distinto al del primero.
Consultar la edición en Penguin Libros.

5. No es país para viejos
Primera publicación: 2005. Género: novela negra y thriller.
Llewelyn Moss encuentra las consecuencias de una operación de narcotráfico y una cantidad de dinero que decide llevarse. El hallazgo pone en marcha una persecución en la que intervienen el implacable Anton Chigurh y el sheriff Ed Tom Bell. La velocidad de la acción convive con las reflexiones de un hombre que intenta comprender la violencia que debe investigar. McCarthy construye una intriga seca, atravesada por el azar y por decisiones irreversibles.
Por qué leerlo: por la precisión de sus diálogos y por el modo en que una persecución se convierte en una pregunta sobre el miedo, el envejecimiento y la responsabilidad.
Para quién: para quienes quieran acercarse al autor desde una trama de suspense o regresar al texto que dio origen a la película de los hermanos Coen.
Consultar la edición en Penguin Libros.
Lo que cabe en un gesto
Veinte años después de su publicación, La carretera conserva la capacidad de hacernos mirar de otra manera lo que damos por supuesto. Una comida, una manta o alguien que escucha pueden adquirir una dimensión distinta después de acompañar a sus protagonistas.
McCarthy lleva las preguntas hasta lugares difíciles y deja que el lector permanezca allí. Entre la dureza del paisaje y la fragilidad de quienes lo atraviesan, un gesto de cuidado puede sostener una página entera. A veces es precisamente ese gesto el que seguimos recordando cuando el libro ya está cerrado.