

Fantasma de Nerea Pérez de las Heras
¿CÓMO TE DESPIDES DE UNA PARTE DE TU CUERPO? UN RELATO ÍNTIMO Y UNIVERSAL SOBRE LA PÉRDIDA Y LA IDENTIDAD
«Una no ficción literaria ejemplar, un engranaje preciso donde la vivencia personal trasciende sus propias barreras para abarcar debates de calado político y filosófico […]. Contiene culpabilidad y rabia; también belleza, humor y elegancia». Silvia Hernando, Babelia
«Este duelo es un milagro en todos los sentidos. […] Siento la inmensa fortuna de haber coincidido en la misma época que esta mente y este libro.»
Sabina Urraca
«Nerea Pérez de las Heras toma el camino menos evidente, que es donde suele encontrarse la literatura. […] Un libro rebosante de vida.»
Mar García Puig
«¿Cómo te despides de una parte de tu cuerpo? […] Toda herida es un estado transitorio, está en su naturaleza luchar por desaparecer».
En el verano de 2023, en un archipiélago del Mediterráneo, la hélice de un barco le hizo un cuerpo nuevo a la autora de este libro. Perdió parte de la pierna derecha, que se convirtió en el fantasma que cruza estas páginas escritas con sensibilidad, sentido crítico, humor y belleza. Esta es la evocación de una pérdida, pero tambiénun ensayo sobre la fama, la guerra, la sanidad pública, los chistes del sistema nervioso, el amor y la amistad. Fantasma es la historia de un accidente y de sus consecuencias, pero también un intento por dibujar un mapa de lo que significa reconstruirse, adaptarse y redefinirse. Un texto que transciende lo autorreferencial para preguntarse por el cuerpo y sus límites, por la identidad y su construcción, por la memoria y sus trampas, por la pérdida y lo que viene después.
La crítica ha dicho:
«Escrito con una claridad soberbia, llena de matices. No adoctrina ni da lecciones. Hace algo bastante más difícil: ilumina».
Pedro del Corral, El Periódico
«No hay ni un ápice de autoayuda edulcorada en sus páginas, pero sí crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento». Laura García Higueras, elDiario.es
«Este duelo es un milagro en todos los sentidos. Un milagro conseguido con el esfuerzo y la capacidad de indagar y traspasar realidades de una mente brillante. Nerea es inteligentísima, curiosa, capaz de los más brillantes análisis, divertida a rabiar, superviviente, bella, cíborg y, sobre todo, gloriosamente viva».
Sabina Urraca
«Fantasma es un recordatorio hermoso y duro de que estar vivas consiste a menudo en aprender a perder partes, resignificar los vacíos y sanar en comunidad. Me ha emocionado mucho».
Aixa de la Cruz
«Fantasma, y esa es su profunda belleza, no es sobre el terrible accidente en el que la autora perdió la pierna, sino un libro extraordinario sobre la supervivencia en medio de una manada de amor. Va sobre los cuidados, la desaceleración, la gratitud, la felicidad de estar vivas y la lucha por el derecho inapelable, incontestable y urgente de todo ser humano a recibir atención médica gratuita y de calidad».
María Fernanda Ampuero
«Qué fácil habría sido escribir un libro de superación, una oda a la propia valentía y caer en las trampas individualistas de la autoayuda. Pero Nerea Pérez de las Heras ha decidido tomar un camino menos evidente, que es donde suele encontrarse la literatura. Aquí las páginas se vuelven cuerpo, recordándonos que todos tenemos uno. Y también se vuelven política, recordándonos cómo la hacemos a cada paso, también cuando leemos. Un libro rebosante de vida que es a la vez ensayo cultural, historia de amor y amistad, crónica familiar y alegato político».
Mar García Puig
Nerea Pérez de las Heras
Nerea Pérez de las Heras (Madrid, 1982), licenciada en Historia del Arte y periodista, es conocida por su trabajo como comunicadora en diferentes plataformas. A lo largo de su trayectoria profesional ha escrito en medios como El País, Radio Nacional, RTVE, SModa, Vogue o Glamour y continúa colaborando con algunos de ellos así como con diversos programas de radio y televisión. En la actualidad, co-dirige los pódcast Saldremos mejores y Lo normal. Se dio a conocer a través del espectáculo teatral Feminismo para torpes, que se convirtió en un libro (2019) y en una serie de vídeos para el diario El País. Entre 2021 y 2023 creó y representó junto a la guionista y actriz Olga Iglesias la obra teatral Cómo hemos llegado hasta aquí en una gira por toda España. Ha sido reconocida por su lesbianismo militante con los premios Arcoiris (2022), y Pluma (2024); y, por su labor como comunicadora, con el Premio Ondas Globales del Podcast al mejor podcast conversacional (2024).
LA OBRA
En julio de 2023, en un archipiélago del Medi-
terráneo, la hélice de un barco le hizo un cuerpo
nuevo a la autora de este libro. Aquel verano, en un
instante, un fotograma de terror gore se coló en el
paisaje de postal donde Nerea Pérez de las Heras
pasaba las vacaciones en compañía de su novia
Ana y de unas amigas. Al shock de verse sujetando
su pierna derecha con las dos manos en medio de
un mar teñido de rojo, le siguió un extraño estado
de calma. Su cuerpo acababa de ser tocado por la
catástrofe y, sin embargo, ella permanecía alerta,
consciente del peligro que corría, pero ajena al su-
frimiento por obra de los mecanismos de un ce-
rebro en estado de emergencia. Horas más tarde,
durante el traslado aéreo al hospital Son Espases
de Mallorca, todo aquello que la adrenalina había
atenuado hasta entonces se apoderó de ella de
golpe: la herida, el dolor y un miedo difícil de di-
simular.
Tras entrar en el quirófano seis veces y pasar
días enteros en la unidad de reanimación, los mé-
dicos le anunciaron que había que amputar parte
de la pierna. Perder un miembro y, en un futuro,
llevar una prótesis parecía un desenlace absur-
do, digno de un cuento de terror o una estampa
medieval, pero Nerea no tuvo otra opción que
despedirse de su pie inerte y, con él, de la simetría
corporal. Las semanas siguientes, la habitación
225 del hospital mallorquín se convirtió en el ho-
gar de un cuerpo nuevo para el que algunas cosas
permanecían invariables. La menstruación llegó
puntual, y también las amigas de toda la vida, dis-
puestas a transformar aquella habitación en una
insólita fiesta de pijamas con olor a flores frescas
y a salazones almerienses. Había que familiarizar-
se con el tajo por debajo de la rodilla, fabricar ja-
rrones con botellas de agua y hacer lugar para las
revistas, las cajas de bombones, las cestas versa-
llescas de fruta, los masajeadores de cuarzo rosa
y demás ofrendas que se iban acumulando en
ese pequeño espacio donde, por las noches, dos
amantes se acurrucaban juntas, dejándose llevar
por una sensación de naufragio controlado.
Al estado de excepción que es la vida en un
hospital le siguió el regreso a Madrid y a una co-
tidianidad que, por fuerza, ya no podía ser exac-
tamente la misma de antes. Su piso en un quinto
sin ascensor era, de momento, un reto inasumible.
Nerea debía afrontar, además, una situación deli-
cada: contar la verdad a sus padres, que, ancianos
y frágiles, tendrían que asumir que habían perdi-
do una parte de su hija. Tocaba, en definitiva, salir
del armario de la discapacidad y verse, al mismo
tiempo, expulsada de la norma. Entre tanto, el pe-
regrinaje por médicos, terapeutas y especialistas
en prótesis continuaba adelante, y al dolor físico
había que sumar las batallas burocráticas. Un
fantasma recorría el sistema nervioso mientras el
futuro se mostraba incierto y Nerea se asomaba
a quien había sido hasta entonces y a su nueva
condición con una tenaz resistencia a la tristeza,
seña de identidad de las mujeres de su familia.
Sobre la alfombra roja, enfundada en un vestido
de satén verde, podía convertirse, como alguien
dijo, en una nueva Sarah Bernhardt, en referencia
a la mítica actriz que también sufrió una ampu-
tación; o cultivar su faceta cíborg, exhibiendo con
desparpajo, y joyas a juego, una prótesis de titanio
que, pensándolo bien, podía incrementar su capi-
tal sexual.
Esta es la memoria de una pérdida, pero tam-
bién un ensayo sobre la fama, la guerra, la sani-
dad pública, los chistes del sistema nervioso, el
amor y la amistad. Fantasma es la historia de un
accidente y sus consecuencias, pero también un
intento de dibujar un mapa de lo que significa re-
construirse, adaptarse y redefinirse.
CLAVES DE LA OBRA
Un instante es suficiente. Alcanza con un
acontecimiento rápido e imprevisto o, si se quie-
re, con un golpe brusco del destino para que la
vida de un vuelco y se trace una frontera entre el
antes y el después. El impacto de la hélice de un
barco puede sabotear una existencia, redefinir los
contornos corporales y la identidad, y llevarnos a
la constatación de que el cuerpo es una totalidad
compuesta por fragmentos: extremidades y órga-
nos que, en algunos casos, te abandonan. Mue-
ren antes que el resto; se vuelven fantasma o va-
cío. Tras el accidente sufrido en 2023, la periodista
Nerea Pérez de las Heras comenzó a hablar de su
pierna derecha en tercera persona: la extremidad
se había convertido, para ella, en una difunta. Esta
brutal experiencia personal es el punto de partida
de una obra que, navegando entre la memoria y el
ensayo, trasciende lo autorreferencial y se abre a
lo universal a través de una potente reflexión so-
bre el cuerpo, la pérdida, la memoria, el bien co-
mún y lo que sigue al desastre.
Cuenta Nerea Pérez de las Heras que, mien-
tras trabajaba en revistas femeninas, al comien-
zo de su carrera, comprendió que aquello que la
preocupaba, en un plano social y político, estaba
atravesado por un mismo hilo: el feminismo. De
aquel descubrimiento, y de su afiladísimo sentido
del humor, surgieron artículos, vídeos, la obra de
teatro Feminismo para torpes y el libro homónimo
basado en su monólogo: un corpus orientado a
compartir la revelación con quien quisiera escu-
char y, sobre todo, con quien preferiría no hacer-
lo. Desde entonces, dice, el feminismo ha sido su
atalaya para observar el mundo. Esta perspectiva
configura un debut literario que nos lleva desde el
caos desatado en una cala de Menorca hasta la
asepsia de un hospital público que, bajo el peso
de las circunstancias, se revela como la cumbre
misma de la civilización.
Según una anécdota que circuló en las redes
durante la pandemia, la antropóloga Margaret
Mead habría señalado un fémur curado como pri-
mer signo de civilización, y de ese hueso tira Pérez
de las Heras para tramar una reflexión sobre la
sanidad pública que funciona, al mismo tiempo,
como defensa necesaria de un sistema amena-
zado por la lógica neoliberal. El fémur recupera-
do de un anciano, las transfusiones que Nerea
recibe hasta perder la cuenta de las bolsas de
sangre y el desfile continuo de personal sanitario
son algunos de los elementos que hablan de em-
patía, de solidaridad, de la capacidad humana de
cuidar y sostener la vida en equipo. En la butaca
para acompañantes que hay en las habitaciones
de los hospitales públicos españoles, Pérez de
las Heras reconoce mucho más que un mueble
rudimentario y funcional: ese sillón en el que Ana
pasa noches enteras representa, en gran medi-
da, un enorme triunfo social. Triunfo que, al igual
que todo lo que define al estado de bienestar, se
muestra frágil, tambaleante, en el contexto de un
archipiélago mediterráneo gentrificado donde el
capitalismo exhibe su rostro más depredador. La
crisis de la vivienda, las absurdas desigualdades
y la pulsión aspiracional de la clase media —susti-
tuto perverso de lo que alguna vez pudo ser rabia
de clase— se cuelan en la habitación de hospital.
Allí, una mujer mutilada hace un honesto examen
de consciencia mientras su novia y sus amigas
se turnan para los cuidados, y el gesto altruista
de una desconocida puede devolver, de pronto,
la confianza en los valores humanos que, desde
tiempos inmemoriales, han conseguido curar las
heridas.
Aquella habitación soleada, en la que dolor,
miedo, risas y ternura alternan, es el escenario de
un nacimiento. Tras perder la pierna, Nerea tiene
la impresión de que la amputación no ha sido una
reparación, sino una génesis en toda regla. Su
peso y su equilibrio son otros, y bajo la rodilla dere-
cha hay un tajo que marca, en muchos sentidos, el
nuevo límite del cuerpo. El aislamiento hospitala-
rio brinda tiempo para la contemplación: hay que
familiarizarse con la ausencia y la asimetría recién
estrenada; con una herida y las inexplicables sen-
saciones físicas que manan de ella. El cerebro,
sin embargo, cultiva la nostalgia y se aferra a una
versión anterior del cuerpo: las historias de ampu-
taciones, descubre la autora en la camilla de su fi-
sioterapeuta, son cuentos de fantasmas. Para al-
gunos, el miembro queda atrapado en la posición
que tenía en el momento del desastre; hay quien
experimenta extrañas distorsiones de la realidad,
y muy pocos se libran de la visita nocturna de un
espectro que, en forma de hormigueos y terribles
latigazos, interrumpe el sueño de los vivos. Pero
no es el sistema nervioso habitado por fantasmas
la única aproximación al cuerpo que se hace en
una obra que habla del duelo, de las imprecisas
escalas médicas del dolor, de las adaptaciones, de
las prótesis y una industria ortopédica que flore-
ció a la sombra de las guerras, y de lo que signifi-
ca fracasar en la tarea de mantener la integridad
física y caer, de golpe, del lado de la discapacidad.
El cuerpo amputado, escribe Pérez de las He-
ras, es un cuerpo desviado, que existe por fuera
de los márgenes de lo normal. En el imaginario
colectivo, ni la belleza y la sensualidad, ni el goce
y la alegría parecen tener algo que ver con un
cuerpo que, prótesis mediante, se ve expulsado
de la feminidad normativa. Con un vestido largo
de escote profundo y los labios rojo oscuro, Ne-
rea siembra la confusión en un autobús: a los ojos
del resto de pasajeros, no luce como la digna ocu-
pante del asiento reservado. Los discursos sobre
la discapacidad y la superación de los límites, por
otra parte, ofrecen poco más que un puñado de
lugares comunes a medida de un sistema econó-
mico basado en la competencia y el crecimiento
desenfrenado, donde una persona discapacitada
debe justificar, una y otra vez, su falta de produc-
tividad. Ni las metáforas motivacionales ni la mi-
rada, a menudo, condescendiente del entorno le
brindan a Nerea las herramientas para construir
un relato propio sobre su experiencia; pero en el
personaje de Furiosa, de la saga Mad Max, aca-
ba encontrando, inesperadamente, un referente:
una heroína mutilada y protetizada que asume su
condición en un mundo futuro aún más roto que
ella. La versión cíborg, como denomina la autora
a su yo recién nacido, puede pensarse como un
acto de desobediencia tanto frente a los códigos
aceptados de lo femenino, como a los de la disca-
pacidad. Desobedecer mandatos, al fin y al cabo,
no deja de ser una costumbre arraigada para
una mujer que, años después de salir del arma-
rio como lesbiana, vuelve a cruzar un umbral que
la aleja de la norma, esta vez, por partida doble.
Desde la periferia, surge, entonces, una pregun-
ta: ¿cómo traspasar el amor entusiasta por la di-
ferencia y el encanto de la disidencia, entre otros
saberes adquiridos por el colectivo LGTBIQ+, a un
colectivo cuyos contornos todavía se muestran
difusos? ¿Acaso podría ser ella, una lesbiana tulli-
da, el agente transmisor?
Humor, sentido crítico y sensibilidad se conju-
gan en las páginas de una obra que señala que
toda experiencia personal se inscribe en el orden
de lo político, y nos recuerda, a la par, que la vida,
de un modo u otro, se sostiene sobre redes hu-
manas que actúan como pilar o, si la situación lo
exige, tabla de náufrago. En Fantasma, las amigas
cuidan con ternura y entrega; los roles en la fami-
lia se revelan flexibles, adaptativos; y con la pareja
se trama la íntima complicidad de un “nosotras”.
De lo banal a lo trascendente, y de la risa al sufri-
miento, es mucho lo que Nerea comparte con esa
red que la acompaña a lo largo de los días y que,
al igual que ella, carga con las esquirlas del de-
sastre acontecido: para todas, a partir del verano
de 2023, el futuro deja de ser, simplemente, algo
dado, seguro y fiable. Porque el accidente cambia
el cuerpo, pero también la noción del tiempo. Hay
un antes y un después, y el dolor es el encargado
de proyectar a Nerea, por un lado, hacia el pasado,
o la totalidad perdida, y por el otro, hacia el porve-
nir, es decir, un escenario que se reconoce incierto.
Y entre esos dos planos, está el crip time, o la tem-
poralidad de la discapacidad, cuyo ritmo, similar
al de las divas, pone en jaque la optimización y los
códigos de la ponderada productividad. En un in-
tento de entender su relación con el tiempo, Ne-
rea obtiene una valiosa clave en una conversación
con el comunicador y escritor Bob Pop: imagínate
los instantes cayendo uno detrás de otro encima
de ti, dice él. Frente a la concepción occidental del
una única dirección, este enfoque, más próximo
a la filosofía oriental, permite abordar desde otra
perspectiva un proceso que, con el correr de los
meses, irá demostrando que poco tiene de lineal.
Del impacto de una hélice a pasearse por la al-
fombra roja con el porte de una mujer salida de
una distopía cíborg, Nerea Pérez de las Heras tra-
za en Fantasma un arco que concluye donde em-
pieza todo: en las aguas del Mediterráneo. Allí, en
medio del mar que la vio desangrarse, tiene la cer-
teza de que nada desaparece nunca por comple-
to: ni el miembro amputado, ahora un recuerdo, ni
el miedo y la rabia; pero tampoco, el amor, la belle-
za y la dicha. La buena vida, a fin de cuentas, no se
derrumba por un tajo. Sigue su curso, más bien, a
partir de él. Un instante tras otro acum