«Fantasma» El libro de septiembre que ha entrado directo entre las 10 más vendidos

Fantasma

Fantasma de Nerea Pérez de las Heras

¿CÓMO TE DESPIDES DE UNA PARTE DE TU CUERPO? UN RELATO ÍNTIMO Y UNIVERSAL SOBRE LA PÉRDIDA Y LA IDENTIDAD

«Una no ficción literaria ejemplar, un engranaje preciso donde la vivencia personal trasciende sus propias barreras para abarcar debates de calado político y filosófico […]. Contiene culpabilidad y rabia; también belleza, humor y elegancia». Silvia Hernando, Babelia

«Este duelo es un milagro en todos los sentidos. […] Siento la inmensa fortuna de haber coincidido en la misma época que esta mente y este libro.»
Sabina Urraca

«Nerea Pérez de las Heras toma el camino menos evidente, que es donde suele encontrarse la literatura. […] Un libro rebosante de vida.»
Mar García Puig

«¿Cómo te despides de una parte de tu cuerpo? […] Toda herida es un estado transitorio, está en su naturaleza luchar por desaparecer».

En el verano de 2023, en un archipiélago del Mediterráneo, la hélice de un barco le hizo un cuerpo nuevo a la autora de este libro. Perdió parte de la pierna derecha, que se convirtió en el fantasma que cruza estas páginas escritas con sensibilidad, sentido crítico, humor y belleza. Esta es la evocación de una pérdida, pero tambiénun ensayo sobre la fama, la guerra, la sanidad pública, los chistes del sistema nervioso, el amor y la amistad. Fantasma es la historia de un accidente y de sus consecuencias, pero también un intento por dibujar un mapa de lo que significa reconstruirse, adaptarse y redefinirse. Un texto que transciende lo autorreferencial para preguntarse por el cuerpo y sus límites, por la identidad y su construcción, por la memoria y sus trampas, por la pérdida y lo que viene después.

La crítica ha dicho:

«Escrito con una claridad soberbia, llena de matices. No adoctrina ni da lecciones. Hace algo bastante más difícil: ilumina».
Pedro del Corral, El Periódico

«No hay ni un ápice de autoayuda edulcorada en sus páginas, pero sí crudeza, vulnerabilidad, rabia y profundo agradecimiento». Laura García Higueras, elDiario.es

«Este duelo es un milagro en todos los sentidos. Un milagro conseguido con el esfuerzo y la capacidad de indagar y traspasar realidades de una mente brillante. Nerea es inteligentísima, curiosa, capaz de los más brillantes análisis, divertida a rabiar, superviviente, bella, cíborg y, sobre todo, gloriosamente viva».

Sabina Urraca

«Fantasma es un recordatorio hermoso y duro de que estar vivas consiste a menudo en aprender a perder partes, resignificar los vacíos y sanar en comunidad. Me ha emocionado mucho».
Aixa de la Cruz

«Fantasma, y esa es su profunda belleza, no es sobre el terrible accidente en el que la autora perdió la pierna, sino un libro extraordinario sobre la supervivencia en medio de una manada de amor. Va sobre los cuidados, la desaceleración, la gratitud, la felicidad de estar vivas y la lucha por el derecho inapelable, incontestable y urgente de todo ser humano a recibir atención médica gratuita y de calidad».
María Fernanda Ampuero

«Qué fácil habría sido escribir un libro de superación, una oda a la propia valentía y caer en las trampas individualistas de la autoayuda. Pero Nerea Pérez de las Heras ha decidido tomar un camino menos evidente, que es donde suele encontrarse la literatura. Aquí las páginas se vuelven cuerpo, recordándonos que todos tenemos uno. Y también se vuelven política, recordándonos cómo la hacemos a cada paso, también cuando leemos. Un libro rebosante de vida que es a la vez ensayo cultural, historia de amor y amistad, crónica familiar y alegato político».
Mar García Puig

Nerea Pérez de las Heras

Nerea Pérez de las Heras (Madrid, 1982), licenciada en Historia del Arte y periodista, es conocida por su trabajo como comunicadora en diferentes plataformas. A lo largo de su trayectoria profesional ha escrito en medios como El País, Radio Nacional, RTVE,  SModaVogue Glamour y continúa colaborando con algunos de ellos así como con diversos programas de radio y televisión. En la actualidad, co-dirige los pódcast Saldremos mejores y Lo normal. Se dio a conocer a través del espectáculo teatral Feminismo para torpes, que se convirtió en un libro (2019) y en una serie de vídeos para el diario El País. Entre 2021 y 2023 creó y representó junto a la guionista y actriz Olga Iglesias la obra teatral Cómo hemos llegado hasta aquí en una gira por toda España. Ha sido reconocida por su lesbianismo militante con los premios Arcoiris (2022), y Pluma (2024); y, por su labor como comunicadora, con el Premio Ondas Globales del Podcast al mejor podcast conversacional (2024).

LA OBRA

En julio de 2023, en un archipiélago del Medi-

terráneo, la hélice de un barco le hizo un cuerpo

nuevo a la autora de este libro. Aquel verano, en un

instante, un fotograma de terror gore se coló en el

paisaje de postal donde Nerea Pérez de las Heras

pasaba las vacaciones en compañía de su novia

Ana y de unas amigas. Al shock de verse sujetando

su pierna derecha con las dos manos en medio de

un mar teñido de rojo, le siguió un extraño estado

de calma. Su cuerpo acababa de ser tocado por la

catástrofe y, sin embargo, ella permanecía alerta,

consciente del peligro que corría, pero ajena al su-

frimiento por obra de los mecanismos de un ce-

rebro en estado de emergencia. Horas más tarde,

durante el traslado aéreo al hospital Son Espases

de Mallorca, todo aquello que la adrenalina había

atenuado hasta entonces se apoderó de ella de

golpe: la herida, el dolor y un miedo difícil de di-

simular.

Tras entrar en el quirófano seis veces y pasar

días enteros en la unidad de reanimación, los mé-

dicos le anunciaron que había que amputar parte

de la pierna. Perder un miembro y, en un futuro,

llevar una prótesis parecía un desenlace absur-

do, digno de un cuento de terror o una estampa

medieval, pero Nerea no tuvo otra opción que

despedirse de su pie inerte y, con él, de la simetría

corporal. Las semanas siguientes, la habitación

225 del hospital mallorquín se convirtió en el ho-

gar de un cuerpo nuevo para el que algunas cosas

permanecían invariables. La menstruación llegó

puntual, y también las amigas de toda la vida, dis-

puestas a transformar aquella habitación en una

insólita fiesta de pijamas con olor a flores frescas

y a salazones almerienses. Había que familiarizar-

se con el tajo por debajo de la rodilla, fabricar ja-

rrones con botellas de agua y hacer lugar para las

revistas, las cajas de bombones, las cestas versa-

llescas de fruta, los masajeadores de cuarzo rosa

y demás ofrendas que se iban acumulando en

ese pequeño espacio donde, por las noches, dos

amantes se acurrucaban juntas, dejándose llevar

por una sensación de naufragio controlado.

Al estado de excepción que es la vida en un

hospital le siguió el regreso a Madrid y a una co-

tidianidad que, por fuerza, ya no podía ser exac-

tamente la misma de antes. Su piso en un quinto

sin ascensor era, de momento, un reto inasumible.

Nerea debía afrontar, además, una situación deli-

cada: contar la verdad a sus padres, que, ancianos

y frágiles, tendrían que asumir que habían perdi-

do una parte de su hija. Tocaba, en definitiva, salir

del armario de la discapacidad y verse, al mismo

tiempo, expulsada de la norma. Entre tanto, el pe-

regrinaje por médicos, terapeutas y especialistas

en prótesis continuaba adelante, y al dolor físico

había que sumar las batallas burocráticas. Un

fantasma recorría el sistema nervioso mientras el

futuro se mostraba incierto y Nerea se asomaba

a quien había sido hasta entonces y a su nueva

condición con una tenaz resistencia a la tristeza,

seña de identidad de las mujeres de su familia.

Sobre la alfombra roja, enfundada en un vestido

de satén verde, podía convertirse, como alguien

dijo, en una nueva Sarah Bernhardt, en referencia

a la mítica actriz que también sufrió una ampu-

tación; o cultivar su faceta cíborg, exhibiendo con

desparpajo, y joyas a juego, una prótesis de titanio

que, pensándolo bien, podía incrementar su capi-

tal sexual.

Esta es la memoria de una pérdida, pero tam-

bién un ensayo sobre la fama, la guerra, la sani-

dad pública, los chistes del sistema nervioso, el

amor y la amistad. Fantasma es la historia de un

accidente y sus consecuencias, pero también un

intento de dibujar un mapa de lo que significa re-

construirse, adaptarse y redefinirse.

CLAVES DE LA OBRA

Un instante es suficiente. Alcanza con un

acontecimiento rápido e imprevisto o, si se quie-

re, con un golpe brusco del destino para que la

vida de un vuelco y se trace una frontera entre el

antes y el después. El impacto de la hélice de un

barco puede sabotear una existencia, redefinir los

contornos corporales y la identidad, y llevarnos a

la constatación de que el cuerpo es una totalidad

compuesta por fragmentos: extremidades y órga-

nos que, en algunos casos, te abandonan. Mue-

ren antes que el resto; se vuelven fantasma o va-

cío. Tras el accidente sufrido en 2023, la periodista

Nerea Pérez de las Heras comenzó a hablar de su

pierna derecha en tercera persona: la extremidad

se había convertido, para ella, en una difunta. Esta

brutal experiencia personal es el punto de partida

de una obra que, navegando entre la memoria y el

ensayo, trasciende lo autorreferencial y se abre a

lo universal a través de una potente reflexión so-

bre el cuerpo, la pérdida, la memoria, el bien co-

mún y lo que sigue al desastre.

Cuenta Nerea Pérez de las Heras que, mien-

tras trabajaba en revistas femeninas, al comien-

zo de su carrera, comprendió que aquello que la

preocupaba, en un plano social y político, estaba

atravesado por un mismo hilo: el feminismo. De

aquel descubrimiento, y de su afiladísimo sentido

del humor, surgieron artículos, vídeos, la obra de

teatro Feminismo para torpes y el libro homónimo

basado en su monólogo: un corpus orientado a

compartir la revelación con quien quisiera escu-

char y, sobre todo, con quien preferiría no hacer-

lo. Desde entonces, dice, el feminismo ha sido su

atalaya para observar el mundo. Esta perspectiva

configura un debut literario que nos lleva desde el

caos desatado en una cala de Menorca hasta la

asepsia de un hospital público que, bajo el peso

de las circunstancias, se revela como la cumbre

misma de la civilización.

Según una anécdota que circuló en las redes

durante la pandemia, la antropóloga Margaret

Mead habría señalado un fémur curado como pri-

mer signo de civilización, y de ese hueso tira Pérez

de las Heras para tramar una reflexión sobre la

sanidad pública que funciona, al mismo tiempo,

como defensa necesaria de un sistema amena-

zado por la lógica neoliberal. El fémur recupera-

do de un anciano, las transfusiones que Nerea

recibe hasta perder la cuenta de las bolsas de

sangre y el desfile continuo de personal sanitario

son algunos de los elementos que hablan de em-

patía, de solidaridad, de la capacidad humana de

cuidar y sostener la vida en equipo. En la butaca

para acompañantes que hay en las habitaciones

de los hospitales públicos españoles, Pérez de

las Heras reconoce mucho más que un mueble

rudimentario y funcional: ese sillón en el que Ana

pasa noches enteras representa, en gran medi-

da, un enorme triunfo social. Triunfo que, al igual

que todo lo que define al estado de bienestar, se

muestra frágil, tambaleante, en el contexto de un

archipiélago mediterráneo gentrificado donde el

capitalismo exhibe su rostro más depredador. La

crisis de la vivienda, las absurdas desigualdades

y la pulsión aspiracional de la clase media —susti-

tuto perverso de lo que alguna vez pudo ser rabia

de clase— se cuelan en la habitación de hospital.

Allí, una mujer mutilada hace un honesto examen

de consciencia mientras su novia y sus amigas

se turnan para los cuidados, y el gesto altruista

de una desconocida puede devolver, de pronto,

la confianza en los valores humanos que, desde

tiempos inmemoriales, han conseguido curar las

heridas.

Aquella habitación soleada, en la que dolor,

miedo, risas y ternura alternan, es el escenario de

un nacimiento. Tras perder la pierna, Nerea tiene

la impresión de que la amputación no ha sido una

reparación, sino una génesis en toda regla. Su

peso y su equilibrio son otros, y bajo la rodilla dere-

cha hay un tajo que marca, en muchos sentidos, el

nuevo límite del cuerpo. El aislamiento hospitala-

rio brinda tiempo para la contemplación: hay que

familiarizarse con la ausencia y la asimetría recién

estrenada; con una herida y las inexplicables sen-

saciones físicas que manan de ella. El cerebro,

sin embargo, cultiva la nostalgia y se aferra a una

versión anterior del cuerpo: las historias de ampu-

taciones, descubre la autora en la camilla de su fi-

sioterapeuta, son cuentos de fantasmas. Para al-

gunos, el miembro queda atrapado en la posición

que tenía en el momento del desastre; hay quien

experimenta extrañas distorsiones de la realidad,

y muy pocos se libran de la visita nocturna de un

espectro que, en forma de hormigueos y terribles

latigazos, interrumpe el sueño de los vivos. Pero

no es el sistema nervioso habitado por fantasmas

la única aproximación al cuerpo que se hace en

una obra que habla del duelo, de las imprecisas

escalas médicas del dolor, de las adaptaciones, de

las prótesis y una industria ortopédica que flore-

ció a la sombra de las guerras, y de lo que signifi-

ca fracasar en la tarea de mantener la integridad

física y caer, de golpe, del lado de la discapacidad.

El cuerpo amputado, escribe Pérez de las He-

ras, es un cuerpo desviado, que existe por fuera

de los márgenes de lo normal. En el imaginario

colectivo, ni la belleza y la sensualidad, ni el goce

y la alegría parecen tener algo que ver con un

cuerpo que, prótesis mediante, se ve expulsado

de la feminidad normativa. Con un vestido largo

de escote profundo y los labios rojo oscuro, Ne-

rea siembra la confusión en un autobús: a los ojos

del resto de pasajeros, no luce como la digna ocu-

pante del asiento reservado. Los discursos sobre

la discapacidad y la superación de los límites, por

otra parte, ofrecen poco más que un puñado de

lugares comunes a medida de un sistema econó-

mico basado en la competencia y el crecimiento

desenfrenado, donde una persona discapacitada

debe justificar, una y otra vez, su falta de produc-

tividad. Ni las metáforas motivacionales ni la mi-

rada, a menudo, condescendiente del entorno le

brindan a Nerea las herramientas para construir

un relato propio sobre su experiencia; pero en el

personaje de Furiosa, de la saga Mad Max, aca-

ba encontrando, inesperadamente, un referente:

una heroína mutilada y protetizada que asume su

condición en un mundo futuro aún más roto que

ella. La versión cíborg, como denomina la autora

a su yo recién nacido, puede pensarse como un

acto de desobediencia tanto frente a los códigos

aceptados de lo femenino, como a los de la disca-

pacidad. Desobedecer mandatos, al fin y al cabo,

no deja de ser una costumbre arraigada para

una mujer que, años después de salir del arma-

rio como lesbiana, vuelve a cruzar un umbral que

la aleja de la norma, esta vez, por partida doble.

Desde la periferia, surge, entonces, una pregun-

ta: ¿cómo traspasar el amor entusiasta por la di-

ferencia y el encanto de la disidencia, entre otros

saberes adquiridos por el colectivo LGTBIQ+, a un

colectivo cuyos contornos todavía se muestran

difusos? ¿Acaso podría ser ella, una lesbiana tulli-

da, el agente transmisor?

Humor, sentido crítico y sensibilidad se conju-

gan en las páginas de una obra que señala que

toda experiencia personal se inscribe en el orden

de lo político, y nos recuerda, a la par, que la vida,

de un modo u otro, se sostiene sobre redes hu-

manas que actúan como pilar o, si la situación lo

exige, tabla de náufrago. En Fantasma, las amigas

cuidan con ternura y entrega; los roles en la fami-

lia se revelan flexibles, adaptativos; y con la pareja

se trama la íntima complicidad de un “nosotras”.

De lo banal a lo trascendente, y de la risa al sufri-

miento, es mucho lo que Nerea comparte con esa

red que la acompaña a lo largo de los días y que,

al igual que ella, carga con las esquirlas del de-

sastre acontecido: para todas, a partir del verano

de 2023, el futuro deja de ser, simplemente, algo

dado, seguro y fiable. Porque el accidente cambia

el cuerpo, pero también la noción del tiempo. Hay

un antes y un después, y el dolor es el encargado

de proyectar a Nerea, por un lado, hacia el pasado,

o la totalidad perdida, y por el otro, hacia el porve-

nir, es decir, un escenario que se reconoce incierto.

Y entre esos dos planos, está el crip time, o la tem-

poralidad de la discapacidad, cuyo ritmo, similar

al de las divas, pone en jaque la optimización y los

códigos de la ponderada productividad. En un in-

tento de entender su relación con el tiempo, Ne-

rea obtiene una valiosa clave en una conversación

con el comunicador y escritor Bob Pop: imagínate

los instantes cayendo uno detrás de otro encima

de ti, dice él. Frente a la concepción occidental del

una única dirección, este enfoque, más próximo

a la filosofía oriental, permite abordar desde otra

perspectiva un proceso que, con el correr de los

meses, irá demostrando que poco tiene de lineal.

Del impacto de una hélice a pasearse por la al-

fombra roja con el porte de una mujer salida de

una distopía cíborg, Nerea Pérez de las Heras tra-

za en Fantasma un arco que concluye donde em-

pieza todo: en las aguas del Mediterráneo. Allí, en

medio del mar que la vio desangrarse, tiene la cer-

teza de que nada desaparece nunca por comple-

to: ni el miembro amputado, ahora un recuerdo, ni

el miedo y la rabia; pero tampoco, el amor, la belle-

za y la dicha. La buena vida, a fin de cuentas, no se

derrumba por un tajo. Sigue su curso, más bien, a

partir de él. Un instante tras otro acum