La abadía de hielo, de Antonio Puente Mayor

El tórrido verano que estamos disfrutando, o sufriendo, es la época ideal para sumergirse en lecturas frescas frente a la piscina o las olas del mar. Es tiempo para disfrutar de un descanso merecido y el momento idóneo que mucha gente espera para poder introducirse en esas lecturas que durante el año requieren un tiempo que es más complicado dedicarles.

Yo personalmente prefiero perderme en las páginas de una buena novela que no busque más allá del entretenimiento, que para introducirnos en textos espesos que requieran el cien por cien de nuestra atención, pues no estamos, porque es tiempo de discernimiento y descanso, al menos, insisto, en mi caso.

Es por ello que en época estival me gusta disfrutar de buenas novelas policíacas al estilo whodunit, porque me lo paso genial divagando entre personajes sospechosos tratando de averiguar quien es el culpable. Casi siempre me equivoco, no me ganaría yo la vida como detective, pero lo que disfruto con ellas no me lo quita nadie.

Hay un amplio catálogo de obras de este estilo, por eso quiero hacer destacar La abadía de Hielo, puesto que al pertenecer al género y no tener más aspiraciones de hacernos pasar un buen rato, no tiene que estar reñida con una escritura cuidada y que para quienes somos los que hemos leído bastantes novelas de este corte, todavía podamos sorprendernos con un estilo bien cuidado y giros que aún sean capaces de sorprender al lector más curtido.

Antonio, filólogo, escritor y comunicador sevillano, lleva más de veinte años ganándose la vida como guía oficial de turismo. Una profesión que combina a la perfección con su faceta como escritor, por la que ha llegado a ser finalista del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. también ha sido profesor invitado en el Máster Universitario en Escritura Creativa de la Universidad de Sevilla, así como docente en los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide.

Conferenciante, moderador en mesas redondas de distintas universidades y colaborador habitual de distintos medios de comunicación completan su amplio curriculum vinculado a las letras. Pero sobre todo, lo que llama la atención es su prolífica obra, que va desde la literatura infantil y juvenil, a obras relacionadas con la Semana Santa o biografías.

En La abadía de hielo acompañamos a Alba, una joven guía turística que se enfrenta a su primer reto laboral, guiar a un grupo de turistas por tierras riojanas. Secundada por un grupo bastante variopinto, se ven sorprendidos por un temporal que los aislará en el monasterio de Valvanera. Incomunicados por la nieve, el cuerpo semidesnudo de una de las turistas será descubierto en medio del páramo helado.

Desconectados del resto del mundo, todos parecen sospechosos del asesinato, incluso los monjes que habitan la abadía y sirven a los huéspedes. Alba, a contrarreloj, tratará de esclarecer lo que parece ser un asesinato,

Lo primero que me sorprendió de esta novela, escrita por Antonio Puente Mayor, son sus escenarios. Se nota cual ha sido el principal oficio del autor, el cual nos sumerge en tierras riojanas con tal detalle que convierte los escenarios en un personaje más.

Su lectura es ágil, y no da un momento de tregua al lector. Con una historia bien cimentada gracias al elenco de personajes que secundan a nuestra detective improvisada, que no es más que una chica repleta de inseguridades a la que le pesa una relación tóxica fallida que planea sobre la historia.

Antonio Puente ha conseguido tejer una trama cuyos giros harán las delicias del ávido/a lector/a, al/a que no solo entretendrá, también le despertará las ganas de viajar y descubrir destinos que seguro nos sorprenderán, y en los que ni tan siquiera habían pensado.