
“El sistema nos uniforma para que seamos predecibles”
“Mi batalla es demostrarle a mis hijos y a las futuras generaciones que la voluntad y el espíritu son invencibles”. Bajo esa premisa tan contundente, el escritor ecuatoriano Fernando Salcedo Macías nos revela las claves de su primera novela “La vida después del tiempo: El despertar de Noa”, una historia de ciencia ficción que va más allá de los moldes. Salcedo Macías ha creado una novela a partir de su propia resurrección; el haberse sentido al borde de la derrota solo fue un punto de inflexión para transformarse y volver dispuesto a enfrentar nuevas batallas. Mucho de eso hay en la historia de Leónidas y Noa, dos personajes representativos de la vejez y del cambio.
Por: Pablo Rojas.
Pregunta: – ¿Te consideras un renovador de la novela de ciencia ficción?
Respuesta: Más que un renovador, me considero un intruso con una perspectiva fresca. No vengo del circuito literario tradicional ni de un aula del conocimiento; mi escuela ha sido la vida, las caídas, las levantadas y más de 23 años de trabajo constante. Esa falta de moldes me da la libertad de escribir sin pedir permiso. Creo que la renovación que aporto viene de fusionar la inmensidad del espacio y sus inmensos paradigmas, con el dolor y la resiliencia humana más descarnada. No escribo para intelectualizar la ciencia ficción, sino para conmover el alma del lector, la muerte es solo el comienzo y la vida un día menos.
P: – “La vida después del tiempo: El despertar de Noa” es el título de tu primera novela. ¿Qué historia cuentas?
R: – Cuento la historia de que la muerte no es el final, sino el inicio del verdadero viaje. Es la historia de Leónidas, un anciano atrapado en la gravedad y el dolor de la Tierra por la pérdida de su hijo y luego su esposa, que al morir se ve arrastrado a través de un portal cuántico a la Quinta Dimensión. Allí despierta transformado en Noa, un rey legendario con habilidades asombrosas y tecnología inimaginable. Pero el poder cósmico no borra las cicatrices del alma: Noa tendrá que enfrentar una guerra intergaláctica mientras libra la batalla más difícil de todas: perdonarse a sí mismo y salvar a la familia que dejó atrás. Es una historia sobre las segundas oportunidades.
P: – Vejez, transformación. Leónidas y Noa, tus personajes, se enfrentan a esos dos puntos tan determinantes.
R: – Así es. Quería contrastar los dos extremos de nuestras vidas. La vejez de Leónidas representa la fragilidad del cuerpo físico, el peso del tiempo y la acumulación del dolor y el odio. La transformación en Noa representa la inmortalidad del espíritu y la expansión de la consciencia. Lo interesante es que, a pesar de pasar de las arrugas de la piel física al poder absoluto de un rey dimensional, la esencia y la memoria del dolor permanecen intactas. La transformación real del libro no es física ni tecnológica; es una transformación espiritual que demuestra que el espíritu es invencible frente al desgaste del tiempo, y que nunca es tarde.

P: – ¿Esta novela nace de tu propio resurgir como individuo?
R: Absolutamente. Este libro tiene mi propia sangre y mis propias batallas. Nació en un momento de quiebre total en mi vida, cuando se te viene abajo todo y te quedas solo en casa sintiendo que el mundo se detiene. Fusioné un sueño de toda mi vida, escribir un libro, usé esa crisis como la gasolina para reconstruirme. Alquilé una nueva oficina, armé un nuevo equipo de trabajo, cerré nuevos negocios y, en medio de esa renovación, di a luz a esta novela. Escribir sobre el despertar de Noa fue, en realidad, el proceso de despertar a mi propio estratega interior y entender que yo también estaba listo para llegar más lejos.
P: – ¿El poder global nos uniforma la versión de la realidad?
R: Totalmente. Vivimos en un sistema que nos vende una realidad empaquetada, lineal y materialista: te dice qué estudiar, cómo debes tener éxito, y te hace creer que el tiempo se te acaba y que una caída a veces es el fin del juego. Nos uniforman para que seamos predecibles. Por eso la ciencia ficción y la física cuántica son tan peligrosas y necesarias: porque rompen esa Matrix. Al plantear que el tiempo es una ilusión y que existen múltiples dimensiones y segundas oportunidades, le estás devolviendo al individuo el poder de cuestionar el orden establecido y recordar que su espíritu no puede ser uniformado.
P: – Eres un emprendedor. Has creado tu empresa de la nada. ¿Eso también no es la literatura, crear a partir de la nada?
R: – Estoy convencido de que sí. Llevo 24 años luchando día a día por mi negocio, en una economía tercermundista es muy complicado sacar adelante una empresa, en este caso Procesa Design, y mi universidad ha sido la experiencia empírica. En el mundo de los negocios, mi trabajo es la estrategia: crear el problema para dar la solución con mis productos, revisar la calidad, coordinar el equipo, mover la logística y crear estabilidad laboral para mi gente. Cuando te sientas a escribir un libro, haces exactamente lo mismo: eres el director de la orquesta. Creas un conflicto de la nada, diseñas las reglas del mundo, coordinas las tramas y haces que el universo funcione. El emprendimiento y la literatura son dos formas de materializar visiones donde antes solo había vacío.
P: – ¿Escribir es una forma de batalla?
R: – Sí, y es una batalla de honor, como la de los samuráis de la que hablaba Bolaño. No es un acto decorativo. Para un autor independiente, que nunca le gustó leer porque se aburría, escribir es pelear cara a cara contra tus propios miedos, contra el cansancio de un día agobiante de trabajo y contra los clichés que el mercado te quiere imponer. Es plantarle cara a la página en blanco y decir: «Voy a dejar un legado aquí, pase lo que pase».
P: – ¿Y cuál es la batalla que libra Fernando Salcedo Macías?
R: – Mi batalla diaria es sobrevivir en un mercado tan condicionado, también es contra el olvido, el conformismo y el tiempo efímero. Es la batalla de demostrar que un estudiante de secundaria que tuvo que buscarse el pan en la calle para dar de comer a sus hijos, trabajando honradamente y sin perjudicar a nadie, con deudas que debe honrar y obligaciones con las familias que están detrás de cada empleado, puede levantarse de cualquier caída, liderar proyectos y construir universos literarios que crucen el océano. Mi batalla es demostrarle a mis hijos y a las futuras generaciones que la voluntad y el espíritu son invencibles.
P: – ¿Podrías dejar a nuestros lectores un fragmento de tu novela que consideres oportuno para despertar el interés?
R: – Con mucho gusto. Les comparto este fragmento que está al principio de la obra:
¿Les ha pasado alguna vez que están en un lugar en el que jamás han estado y, de pronto, sienten que ya lo conocían? A eso le llamamos déjà vu, pero en realidad, quizá viajaste en tu mente al futuro mientras dormías. Sabes… quizá un día estuvimos juntos, o quizá ya nos conocíamos desde mucho antes. Esas pequeñas conexiones, esas sensaciones… en realidad son ecos de lo que somos, lo que fuimos o lo que seremos.
¿Qué es el tiempo? ¿Una unidad de medida, quizá? Cuando lo descubrí, mi mente se expandió. Lo que estoy a punto de contarte, mi gran amigo, es el testimonio de una historia fascinante que este mundo simplemente no está preparado para entender, pero que quizá abra el camino para sembrar la semilla de la pregunta: ¿Qué hay más allá?