«Las contradicciones de la guerra y la posguerra a través de una maestra católica de Laguardia y su sobrino, el escritor Ángel María de Lera, anarquista y Premio Planeta en 1967» Las consecuencias de Susana Koska

CONSECUENCIAS, LAS

CONSECUENCIAS, LAS de Susana Koska

Susana Koska se tropezó un día, en los archivos de un museo de pueblo, con María de Lera y con toda su familia, hasta que llegó a su sobrino: el olvidado escritor Ángel María de Lera. Y, tirando del hilo, como sin quererlo, se encontró con la historia de España en toda su crudeza, en toda su belleza. Las consecuencias es un apasionante libro sobre el encuentro, sobre el amor inclasificable, sobre la justicia, sobre la vida. Las consecuencias es una historia que trenza dos Españas antagónicas que, en realidad, son inseparables. ¿Qué tiene que ver la escritura mística con la escritura realista? ¿Y el nacional catolicismo más rancio con el anarquismo más posibilista? ¿Y Águilas, Murcia, con Laguardia, Rioja alavesa? ¿Qué tiene que ver la defensa a ultranza de los derechos de los escritores con las editoriales cercanas al franquismo? ¿Y los perdedores con los vencidos? ¿Y la inmigración a Alemania con los médicos rurales? ¿Qué tiene que ver la poesía mística con los manuales de guerra? ¿Y la Estación del Norte de Barcelona con la calle Portales de Logroño? ¿Y los muertos que hablan con los muertos que callan? ¿Y la sangre con el fuego?

Así se hizo…


He venido aquí a hablar de mi libro y parece que a mi libre albedrío, así que diré que me cuesta
quitármelo de encima. Se ha quedado pegado a mi piel.
Hace un lustro, en un almacén polvoriento abrí una caja de lejía Conejo donde ponía: Escuela.
Como Sherlock, sentí que empezaba el juego, pero no me hacía idea de hasta dónde llegaría, más aún,
cuándo dejaría de ser un juego de papeles amarillentos y pasaría a ser una de las epopeyas de mi vida.
No hice la epopeya sola, una familia, de esas infelices de las que habla Tolstoi en Ana Karenina, se me
metió en casa, entre mis líneas, en los fondos de los armarios. Sin quererlo, se me aparecían entre las
páginas de un devocionario, persiguiéndome. Su insistencia (¿no querías jugar?) me hizo rendirme a la
evidencia.
Como siempre quise escribir una novela, me pareció que era el momento; hala, venga, ya puedes hacerte la novelista… pero no ha sido tan fácil. No por escribir la novela en sí, porque no llegué ni a novelista. Los personajes, el juego, me pusieron a buscar quimeras y a leer libros que nunca pensé que llegaría a leer y que hoy son imprescindibles para entender ese maremágnum que llamamos, simplificando mucho, las dos Españas.
A aquella caja primera le siguieron otras, y en esas otras habitaba un hombre homérico, un aventurero
que, además de haber sido condenado a muerte, había escrito novelas, había ganado el Premio Planeta.
Un hombre que asoció a los escritores, un sindicalista. Encontrar un sindicalista entre los papeles de una beata era un buen mejunje. Si añado la pizca de sal que es dar con un autor que escribió un libro titulado Los olvidados del que nos hemos olvidado… Además de perplejidad, sentí una suerte de iluminación.
Agradezco cada día a Ángel María de Lera que apareciera en mi vida de una manera tan fabulosa e
inesperada, aunque hizo que mis ínfulas de novelista se fueran al traste, otra cosa más para agradecerle.
Ante su pulso apasionado y firme se me bajaron los humos. No entendía cómo se nos había quedado
en un incomprensible rincón oscuro de la memoria, ahora que tanto usamos la palabra, un hombre tan
comprometido, una de las voces más certeras de su generación. Una generación que tuvo que poner el
reloj a cero, desde la hora 25.
Ángel María de Lera puso en pie a los parias de la tierra, sabiendo bien de lo que hablaba, porque él era uno de ellos.
Un lustro son cinco años.
He pasado cinco años con los Lera.
Ahora, así, en orden, parece que ha sido una aventura fascinante, pero el laberinto en el que me
perdí tenía recovecos oscuros, jeroglíficas cartas escritas por todos los resquicios del papel, jaculatorias asfixiantes y la literatura de un autor que lo escribió todo y que me ha hecho reconciliarme con lo divino y lo humano de este mundo.
Así las cosas, no dejo de agradecer a Ángel María de Lera sus enseñanzas, su perseverancia y su
valentía en un tiempo de pobres, censura y abnegación obligatoria.
Por pedir, pido que revisemos sus novelas, sus reflexiones, su grito seco y sin miedo. Que no se quede
en el olvido, que seamos justos, como lo fue él, que hagamos memoria.
Y total, que he venido aquí a hablar de mi libro, pero ya está, ya he dicho… ahora, que hable él, ¿no?


Susana Koska (Ver obras)

Susana Koska (Donostia, 1966) es actriz, realizadora de documentales y escritora. Ha adaptado para el teatro e interpretado Saldría a pasear todas las noches, de Bernardo Atxaga. Ha dirigido dos documentales sobre la historia contemporánea de las mujeres españolas: Mujeres en pie de guerra y Vindicación. Cuando en 2011 se le diagnosticó un cáncer, decidió volcar, sin contemplaciones, con realismo, sus crudas vivencias en un relato perturbador, Tópico de cáncer, su primer libro (Ediciones B, 2014).