En La separación, Kohan lleva un paso más allá su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por qué es uno de los narradores más sólidos y personales de la literatura argentina

La separación

La separación de Martín Kohan

Una obra que lleva la depuración a su punto más alto y confirma a su autor como una de las voces más interesantes de las letras argentinas.

«Ya nos hemos despedido, y sin embargo todavía no nos vamos; ya nos hemos despedido y separado, y sin embargo está ese tiempo que se estanca y dura, y que pertenece a la despedida también.»

Un viaje de ida. Una semana en un pueblo argentino. Un viaje de vuelta. Nada más. La separación no requiere de grandes acontecimientos para indagar en lo más profundo de las relaciones, de la intimidad y de la vida interior de sus personajes.

Fernando se despide de su pareja. Parece que su relación pasa por un momento de incertidumbre. Parte de la estación de Retiro, en Buenos Aires, con destino a La Paz, una pequeña localidad de la provincia de Córdoba. Allí vive su hermano, a quien va a visitar con motivo de la reciente y devastadora separación sentimental de este. Durante el viaje en autobús se suceden las paradas, alguna que otra conversación, la lluvia, el silencio.

Ya en La Paz los hermanos se encuentran, charlan, intentan explicarse qué ha sucedido. Fernando contacta con la expareja de su hermano y se abre entonces la posibilidad de una reconciliación. Después, llega la hora de volver: otro autobús, otros pasajeros, varios incidentes —un incendio, un control policial, una mujer atrapada en el baño— y la esperanza de que, al llegar a la estación de destino, haya alguien allí para recibirle.

Con un original juego de voces, esta novela pone el foco en los detalles aparentemente insignificantes que nos rodean. Kohan observa, describe, nunca exagera. Sabe que es en los matices, en los espacios vacíos, donde realmente se esconde todo, y aquí nos regala una brillante muestra de una literatura que logra decirnos mucho con muy poco.

En La separación, Kohan lleva un paso más allá su escritura depurada y precisa, y vuelve a demostrar por qué es uno de los narradores más sólidos y personales de la literatura argentina contemporánea.

Sobre el autor

Martín Kohan nació en Buenos Aires en enero de 1967. Enseña Teoría Literaria en la Universidad de Buenos Aires. Publicó tres libros de ensayo, dos de cuentos y seis novelas antes de ganar, en 2007, el Premio Herralde de Novela con Ciencias morales, llevada al cine en 2010: «Imposible no leer a Martín Kohan» (Beatriz Masine, Clarín); «Los niveles de expectación narrativa que alcanza Ciencias morales son inmejorables: nada falta, nada queda fuera de la necesidad del lector» (Nelson Rivera, El Nacional). Posteriormente publicó Cuentas pendientes: «Un retrato feroz, irónico, de lo que significa vivir en el horror de lo sucesivo: siempre hay cuentas pendientes. Cuentas para pagar, cuentas para cobrar» (Diego Gándara, Qué Leer); Bahía Blanca: «Novela divertida, de lectura absorbente, rica en situaciones curiosas y variadas y de encuentros nunca realizados del todo que apuntan a la ruptura y al fatídico vacío final» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia); «Muy lograda novela» (J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia); Fuera de lugar: «Una historia áspera, sucia, desconcertante… La elegancia al nombrar lo que suele ser tabú es una muestra más del catálogo inacabable de registros de este hombre» (Alberto Olmos, El Confidencial); «Deslumbra con su concepción de la negrura» (Marta Sanz, Babelia); Confesión: «No es una novela sobre Videla ni sobre la dictadura ni sobre las abuelas, sino sobre las múltiples maneras en que la monstruosidad convive perfectamente con —o proviene de— la absoluta normalidad» (Leila Guerriero) y La separación.

Algunos de sus otros libros de éxito son:

Confesión

Confesión de Martín Kohan

Brutal y sobrecogedora, una novela con la dictadura argentina como telón de fondo.

Tres historias que forman parte de una misma historia. En 1941, en una ciudad de provincias argentina, una niña confiesa a un sacerdote los primeros y difusos impulsos sexuales que nota en su cuerpo, relacionados con la atracción que siente por un joven apellidado Videla que pasa cada día bajo su ventana. En 1977 un grupo de jóvenes revolucionarios prepara un atentado en un aeródromo para liquidar a un Videla que ya no es joven y es conocido por todos. Y, por último, una anciana –la niña de la primera historia– juega una partida de cartas con su nieto, que ha ido a visitarla a la residencia donde pasa sus días, y entre jugada y jugada le cuenta lo que le sucedió a su hijo, el padre del chico, en lo que resulta una nueva confesión. Tres historias y tres tiempos que se entretejen para forjar una única historia. Tres historias que hablan de dolor, culpa y confesiones.

Una novela sobrecogedora y deslumbrante, construida con una brillantísima arquitectura que le permite al autor penetrar hasta la médula de las historias –de la historia– que nos relata. 

Bahía Blanca

Bahía Blanca de Martín Kohan 

Hay una atracción evidente en las muchas ciudades de las que se dicen cosas buenas. Pero no puede ni lejanamente compararse con la atracción de una ciudad de la que siempre o casi siempre se dicen cosas adversas. Por eso Bahía Blanca, la puerta de acceso a la Patagonia en el sur de la provincia de Buenos Aires, es la heroína de esta novela. Porque una ciudad así cargada de negatividad se vuelve un lugar ideal para alguien que necesita olvidar, anular, suprimir, negar. Y es eso lo que le sucede a Mario Novoa, el héroe o antihéroe de esta historia. Porque su historia de amor ha llegado a ese punto terrible en el que lo desesperado y lo impasible se unen y funcionan a la vez. Y cuando eso pasa, no hay otra opción más que el olvido. El resultado es la mejor novela de un imprescindible autor argentino.