El secreto de la Mona Lisa, de Beate Rygiert

Si a lo largo de la historia ha habido un artista que sigua llamando nuestra curiosidad, no solo por su excelencia en distintos campos, sino por todo el halo de misterio que envolvió su vida, ese es Leonardo Da Vinci.,

Artista renacentista que continúa protagonizado diversas obras de ficción con su misteriosa existencia como telón de fondo. La admiración que sentimos hacia él solo es comparable a la cantidad de conspiraciones que se inspiran en su legado. Seguro que nos vienen a la memoria más de un ejemplo, casi todos ellos cimentados más en la ficción que en la realidad en sí, que seguro fue más mundana que como nos la muestran.

En El secreto de la Mona Lisa, Rygiert se centra más en la dramatización de lo que realmente pudo envolver tanto al artista como a la protagonista de su obra más emblemática, huyendo de artificios rocambolescos. Con un gran trabajo de investigación, novela hechos que pudieron ser posibles tanto por los personajes que los secundan como por la situación política que envolvió el periodo en el que ambos coincidieron.

Beate Rygiert es una escritora, guionista y directora alemana que estudió teatro y musicología en Munich y Florencia, trabajando en ambos ámbitos durante años. Multipremiada, tanto por sus novelas como por sus guiones, ha conseguido fama por su rigurosidad a la hora de documentarse para su labor en la escritura. Esta vez se adentra en la vida de Lisa Gherardini, más conocida en nuestros días como la Gioconda, y de cómo Leonardo Da Vinci acabó pintando su retrato.
Este hecho no es más que la excusa para acercarnos y colocarnos en las convulsas guerras políticas que asolaron la península itálica mucho antes de su unificación, donde los distintos reinos se disputaban la supremacía y la adhesión del resto. Aunque el Renacimiento trajo la luz a la humanidad, las ansias de poder de los más poderosos seguían rigiendo las vidas de los menos afortunados, como sigue ocurriendo en el presente.

Nuestra historia se sitúa en Florencia, en el año 1494, donde una joven Lisa está dispuesta a dejarlo todo atrás para acompañar al exilio obligado a su amante Giuliano de Medici, pero el destino tendrá otros planes para ella cuando se truncan sus planes de fuga.

Su padre, en represalia, la obligará a enclaustrarse en un convento, a no ser que acepte casarse con un rico comerciante de sedas, lo que para ella no supone un destino mejor.
Al pasar los años, Lisa no olvida al que fue el amor de su vida, el joven Medici, el cual, en recuerdo de su amor, encarga a Leonardo Da Vinci realizar un retrato de su amada.

En este marco, la autora sitúa a sus protagonistas sobre un tablero político convulso donde personajes como los Medici, Borgias, o Maquiavelo se moverán sobre él marcando no solo el destino de los reinos italianos, también los de la modelo y el artista, que se verán empujados a las primeras filas de estas guerras intestinas.

Con gran rigurosidad, Beate narra lo que podrían haber vivido tanto Lisa como Leonardo tanto por los acontecimientos históricos como por los escritos sobre los mismos. Con un ritmo que no decae, seguimos la vida de la joven enamorada, que soñaba con vivir un amor real, estampándose contra la realidad donde el matrimonio no era más que un contrato entre familias que velaban por los intereses de las mismas.

Leonardo también vivirá sus vicisitudes ante una sociedad que lo tiene como el más grande de los artistas, mitificándolo, pero ignorando por completo su lado humano, lleno de miedos e inseguridades, nacido como bastardo, donde la faceta de pintor no era más que la punta del iceberg de sus inquietudes, arrojado a competir, sin desearlo, con otro genio de la época, como fue Miguel Ángel.

Sus capítulos, aunque largos, no se hacen tediosos, manteniendo en vilo al lector tanto en la subtrama de Lisa, como la de Da Vinci, las cuales convergen de manera sutil. Muy bien escrita —la buena traducción por parte de Jorge Seca contribuye a ello— donde la autora huye de artificios y giros rocambolescos, sin privarnos de una historia sorprendente pero que resulta verosímil.
Una novela histórica repleta de referentes, que huyendo de artificios, crea una historia sólida, muy bien narrada y con la que disfrutaremos de la parte más humana del genio y de su emblemática modelo.