

FANTASTICLAND de Wajszczuk, Ana
¿Cuántas veces puede alguien intentarlo, aun cuando parezca la última? Las necesarias. Ese es el pulso que recorre Fantasticland, primera novela de la periodista y escritora argentina Ana Wajszczuk. El libro se adentra en una experiencia íntima pero universal: el deseo de ser madre, la obstinación por alcanzar ese objetivo y el precio físico y emocional que conlleva. En sus páginas no hay romanticismo ni edulcoración. La maternidad aparece ligada a procedimientos médicos, tratamientos, esperas, renuncias y a un dolor que no se limita al cuerpo. Es un camino atravesado por dudas y tormentas mentales, donde el deseo convive con la frustración y con la exigencia de resistir más allá de los límites. Wajszczuk evita la contención y escribe sin miedo a mostrar la crudeza de ese proceso. Con un lenguaje que no rehúye lo incómodo, Fantasticland explora cómo la voluntad y la obsesión pueden sostener un proyecto vital, incluso cuando la realidad parece negarlo. Una obra que habla de maternidad, pero también de deseo, de resiliencia y de los métodos médicos y personales que hoy conforman el recorrido hacia ser madre.
Fantasticland es de esos libros que se leen con el corazón en la mano. Está súper bien escrito, sin golpes bajos ni artificios, y se mete de lleno en un tema tan potente como la maternidad, con todo lo que eso implica: las contradicciones, los miedos, las expectativas y los deseos. La novela, escrita por Ana Wajszczuk y publicada por Sudamericana, se mueve todo el tiempo entre esos dobles sentidos que trae ser madre… y también querer serlo.
La historia sigue a una mujer que pone cuerpo, tiempo, energía y también plata en el intento de quedar embarazada. Un hijo que ella y su pareja desean profundamente, como proyecto en común. En ese camino aparecen de todo: médicos más o menos empáticos, opiniones familiares que pesan, tratamientos que no funcionan, esperanzas que se caen y otras nuevas que vuelven a aparecer. Todo ese desgaste emocional está contado con una sensibilidad tremenda.
En la primera parte del libro, el foco está puesto en ese largo proceso de búsqueda. La protagonista se cuestiona el mandato de la maternidad, piensa en la adopción, se pregunta qué pasa si no se puede, si realmente quiere, si puede sostenerlo. Son pensamientos muy reales, muy humanos, que seguramente muchas personas pueden reconocer.
En la segunda mitad, finalmente llega la tan esperada bebé, y ahí explotan todas las contradicciones: el amor absoluto mezclado con el cansancio extremo, la nostalgia por la vida sin hijos, las noches sin dormir, los miedos nuevos que aparecen con cada respiración del bebé. Nada está idealizado, pero tampoco es oscuro: está contado desde un lugar muy honesto.
Un detalle significativo es la imagen de la portada, que resume todo: delante una madre protectora en medio de un parque de atracciones. ¿Cuánto hay que luchar para traer hijos a Fantasticland?
Como dato extra, Ana Wajszczuk es periodista y poeta, y eso se siente muchísimo en su forma de escribir: su prosa es íntima, precisa y muy emotiva. Fantasticland fue muy bien recibida por la crítica justamente por animarse a contar la maternidad sin romanticismos excesivos, pero también sin cinismo.