Empezar a publica en la madurez: María Isabel Luque, Su poesía y su tiempo

“El tiempo tras las horas”, recientemente aparecido en Editorial Cántico, aborda con un lirismo despojado de artificios el paso del tiempo. La novedad consiste, en este caso, en su enfoque cientifista, dado que el libro queda atravesado por un vector especialmente atractivo en su traslación al género poético: la física cuántica.

En una época en la que las nuevas generaciones de escritores parecen sucumbir a la avidez por sacar títulos a edades cada vez más jóvenes, y con una frecuencia no inferior a título por año, obsesionados por no desaparecer de una actualidad marcada por el veinteañismo y por consolidar en esa franja de tiempo su carrera literaria, nos topamos con un panorama editorial disperso y generalmente inmaduro, repleto de escritores novatos con aires de grandeza que trasladan el narcisismo fuertemente cultivado en sus instagrams a un mercado editorial tan estandarizado como los filtros fotográficos de sus redes sociales. Aunque siempre hay excepciones destacables en escenarios como éste con nombres como Ángela Segovia o Rodrigo García Marina, cuya extraordinaria calidad y originalidad en sus propuestas -a pesar de su precocidad- nada tienen que ver con lo que estamos hablando, lo cierto es que no existe una edad fijada para empezar a publicar buena literatura, como es el caso de la poeta cordobesa María Isabel Luque, que publicó su primer libro a los sesenta y tres años alcanzando con él un éxito avalado por una segunda edición; y que a los sesenta y seis años vuelve al mercado editorial con un nuevo poemario: “El tiempo tras las horas”, recientemente aparecido en Editorial Cántico, donde aborda con un lirismo despojado de artificios el paso del tiempo. La novedad consiste, en este caso, en su enfoque cientifista, dado que el libro queda atravesado por un vector especialmente atractivo en su traslación al género poético: la física cuántica.

PREGUNTA: Buenos días María Isabel, y gracias por dedicarnos estos minutos. Existe una curiosa tradición poética que vincula fuertemente los versos con la ciencia. Tal vez Lucrecio sea el más claro exponente de la antigüedad, pero en la posmodernidad contemporánea tenemos nombres como Raúl Alonso (su “Libro de las catástrofes” inspirado en la Teoría de las Catástrofes de René Thom obtuvo en 2002 el Premio de Poesía Joven Radio 3, de Radio Nacional de España), Javier Moreno o Virginia Aguilar Bautista cuyas propuestas poéticas quedan articuladas por la ciencia de una forma ingeniosa y resuelta con buen oficio. ¿Cree que su segundo libro “El tiempo tras las horas” (Editorial Cántico, 2020) le adscribe a esta “poesía de la ciencia”, por su contenido inspirado en la Física Cuántica?

RESPUESTA: Hola, buenos días, encantada de responderle. En primer lugar mi corta trayectoria, no me da perspectiva para encuadrarme en ninguna adscripción poética o canon determinado. Si alguien al leerme, lo hace, vaya por delante que soy una profana en esta materia científica. Lo que sí me ha guiado es una profunda curiosidad sobre cómo trata esta materia el tiempo. Y el tiempo es algo que me produce sensación de agobio en cuanto se acaba y no queda el suficiente para acometer tantos sueños incumplidos. Además, esa curiosidad lleva una gran carga emotiva porque me llegó de la mano de mi hijo mayor, amante y estudioso de la astrofísica. En casa veíamos documentales maravillosos, nos explicaba con buenas dotes pedagógicas muchas cosas que escapaban a nuestro entendimiento y esa ligazón e interés es lo que se refleja en mi poemario.

PREGUNTA: Una de las cosas que más llama la atención de su carrera literaria es la tardanza en comenzar a publicar, -pasados los sesenta años-, sin embargo esto no se debe a que haya empezado a escribir tarde, su antología “Lo que habita en mí” (Utopía, 2017) recoge poemas que datan de 1977, fecha en la que usted contaba con veintitrés años. ¿A qué edad comenzó propiamente a escribir y por qué ha tardado tanto en decidirse a publicar su obra?

RESPUESTA: Sí, es cierto. El primer poema me surgió estando en la escuela, con unos diez o doce años. Una compañera me lo arrebató y se lo enseñó a la maestra, que exclamó: ¿de dónde has copiado eso? Ciertamente me sorprendió y decepcionó aquella respuesta. Pero luego me dije a mí misma que no estaría tan mal cuando dijo aquello. Fue el primer atisbo de conciencia de que algo poseía, alguna cualidad que en ese momento no era capaz de interpretar. La tardanza en publicar se debe a múltiples causas: empecé a estudiar muy tarde, mi infancia no fue fácil, a las mujeres no se les atribuía la necesidad de hacer una carrera universitaria… y sin querer extenderme sobre las dificultades, cuando inicié estudios mi objetivo primordial era trabajar y valerme por mí misma, salir del pueblo, respirar otros aires y oportunidades, etc. Al mismo tiempo surge el amor, oposiciones, hijos… y un camino de aprendizaje, inseguridad, poca claridad sobre la calidad de aquello que escribía, me impedían ver que era publicable. Tampoco sabía cómo se conseguía eso. Todo se me antojaba un cúmulo de despropósitos y guardé en mi interior ese sueño imposible de ser escritora. La primera vez que se me ocurrió participar en un certamen de poesía, fue gracias a una compañera que también escribía y tenía fe en mis poemas. Nos presentamos las dos a “Mujerarte”, en Lucena, allá por el 92, año de la EXPO. Estaba embarazada de mi segundo hijo. Obtuve segundo premio de poesía y mi compañera, Manuela, un Accésit. No nos lo creíamos. Fue una alegría enorme.

“Un camino de aprendizaje, inseguridad, poca claridad sobre la calidad de aquello que escribía, me impedían ver que lo que escribía era publicable (…) y guardé en mi interior ese sueño imposible de ser escritora.”

PREGUNTA: ¿Cree que su condición de mujer ha influido también en esta demora a la hora de publicar?

RESPUESTA: Seguramente. Cualquier camino que se proponga una mujer es más difícil para ella que para un hombre. Si además nos trasladamos a hace cincuenta años, la dificultad se multiplica unas cuantas veces.

PREGUNTA: Según los estudios de mercado editorial ofrecidos por el Ministerio de Cultura y Deporte, existe un sensible aumento de lectoras frente a lectores, lo que se refleja en una mayor venta de libros escritos por mujeres que por hombres. Hay quien afirma que el futuro de la literatura será feminista o no será. En su último libro “El tiempo tras las horas” también observamos un cierto vector reivindicativo en este sentido. ¿Qué piensa usted sobre esto?

RESPUESTA: Sencillamente, dado lo obvio de las dificultades por las que las mujeres han pasado y seguirán pasando, es evidente que el esfuerzo de superación que realizamos se tiene que reflejar en lo que hacemos, resultamos más visibles y tratamos de visibilizar a todas las que fueron antes que nosotras y que quedaron ocultas a ojos de los demás porque la historia, y por supuesto, la historia de la Literatura hecha siempre por los hombres, las han ninguneado. Afortunadamente eso está cambiando. Cada vez más intentamos obtener el lugar que nos corresponde.

“La historia de la Literatura hecha siempre por los hombres, ha ninguneado a las mujeres.”

PREGUNTA: ¿Qué cree usted que hubiera necesitado para empezar a publicar en su juventud?

RESPUESTA: pues me lo pregunto a menudo pero no sé responderme. Si digo que nacer en otras circunstancias, en un entorno cultural diferente, seguridad económica, etc, estaría hablando de otra persona, no sería yo, la de ahora, con las vivencias mías, esas que me han hecho de una forma determinada. Y no sé si querría ser otra y no la que soy con todas las consecuencias.

PREGUNTA: ¿Se ha planteado dar el salto a la narrativa, o prefiere ceñir su obra dentro del género de la poesía?

RESPUESTA: Sí, de hecho tengo hilvanado un proyecto de libro de relatos cortos. Como me da un poco de miedo pensar en una novela, creo que me atreveré con ese formato. No quiero decir que sea más fácil. Solo que para mí sí lo sería o al menos eso creo. Hace tiempo que me ronda la idea de narrar el exilio de mi padre en Francia. Es un homenaje que le debo. Pero va para largo. Es un proyecto que está en paños menores aún.

“Si hubiera nacido en otras circunstancias tal vez hubiera publicado antes, pero no sería yo, la de ahora, con las vivencias mías, esas que me han hecho de una forma determinada. Y no sé si querría ser otra y no la que soy con todas las consecuencias.”

PREGUNTA: Es perceptible una concepción cualitativamente distinta entre su primer libro (entendido como una retrospectiva de su poesía entre 1977 y 2017) y el segundo. Este último se atiene a una estructura temática bien definida, donde el sujeto poético no es tan evidente como en su primer poemario y el discurso lírico adquiere un trasfondo metaliterario, que en determinados momentos no duda en jugar con la alteridad del yo proyectada sobre “mundos posibles” (en términos de la Lógica) y saltos espaciotemporales. ¿Qué ha supuesto para usted la publicación de “El tiempo tras las horas” respecto de su libro anterior?

RESPUESTA: Un gran salto, dado que el primero fue un paso más precipitado, con poemas de diferentes épocas, que tuve que saber ensamblar y armonizar. La corrección fue muy improvisada, cosa que repercutió en la primera edición. La segunda se rectificó. En cambio este poemario lo he ido elaborando con unas ideas más prefijadas de antemano, con más madurez y consistencia. Mucho más meditado.

PREGUNTA: Su caso personal en cuanto a la tardanza en publicar no es algo aislado en la historia de la Literatura. Así, por ejemplo, Daniel Defoe no publicó su primera novela hasta que cumplió los 59 años, logrando un éxito universal con su “Robinson Crusoe”. Asimismo, Laura Ingalls Wilder publicó su primer libro “La casa de la pradera” con 64 años. Muy distinto es el caso de Emily Dickinson, que a pesar de haber cultivado la poesía durante toda su vida, nunca llegó a publicarla: poco después de su muerte, su hermana Vinnie descubrió ocultos en su habitación 40 volúmenes encuadernados a mano, que contenían más de 800 poemas nunca publicados ni vistos por nadie. ¿Qué le diría a esas personas que llevan mucho tiempo escribiendo y que habiendo superado la línea de los sesenta años todavía no han publicado sus textos?

RESPUESTA: Las animaría a hacerlo porque la satisfacción de ver tu propio trabajo proyectado en un libro es una sensación enriquecedora, que te hace sentir que has cumplido con uno de los cometidos más importantes para el cual hemos recaudado vivencias a lo largo de nuestra existencia. No debemos privarnos ni privar a los que nos quieren, nos conocen, o no, de cuanto tenemos que decir de nuestras emociones o experiencias.

Muchas gracias María Isabel, ha sido un verdadero placer compartir con usted estos minutos de entrevista. Le deseamos el mayor de los éxitos con su nuevo libro.

Título: El tiempo tras las horas
116 páginas
PVP: 12 €
Año: 2020
Editorial Cántico
ISBN: 978-84-949956-6-8

admin

Pepe Rodríguez es el fundador de El Placer de la Lectura.

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