La escuadra del Pacífico de Luis Delgado Bañón

En suma, este volumen, que comienza la treintena, resulta de muy interesante lectura, por sus variados paisajes, por los espacios que recorre y por los detalles históricos de los cuales informa, además del relato de una desafortunada aunque breve guerra contra un país hermano.

La etapa histórica que cubre este volumen es el principio de la llamada Guerra del Pacífico, y la acción comienza en 1862. En este año, España organizó una expedición naval científica y diplomática que debía recorrer toda la costa americana e incluso una parte del interior del continente. La Escuadra española,además de trasportar a los científicos, tenia otra finalidad: hacer notar su presencia por las costas americanas y resolver, en principio por vía pacífica, el conflicto diplomático con Perú, pero dejando ver el poderío naval español. Perú era el único país que, tras imponer su independencia, no había querido someterse a cumplir las condiciones, por otra parte puramente formales que España requería y por consiguiente, no fue reconocido oficialmente como país. Esto generó diversos problemas y finalmente el gobierno de la reina decide formar lo que se vino a llamar la Escuadra del Pacífico, cuyo buque insignia será la famosa fragata Numancia. Al llegar a El Callao, les llegaron noticias de que en la hacienda de Talambo habían sido asesinados unos colonos españoles. Esto en cierto modo fue el comienzo de los conflictos que se narrarán en este libro.

En este nuevo volumen, he hace el número treinta y uno de la serie ahora denominada Episodios Nacionales Marítimos, el protagonista es Santiago Leñanza, el quinto de la saga familiar de los Leñanza, teniente de navío y a la sazón casado y a la espera de descendencia, para gozo de su abuelo Francisco.  Tras sus aventuras en Canarias buscando la legendaria isla de San Borondón (relatados en el volumen 29 de esta saga), al mando del trasporte artillado San Quintín, finalmente Santiago recibe otra misión que le alejará de España y su familia por unos años, aunque supondrá que su posición a bordo será de menor responsabilidad, primero a bordo de la corbeta Wad-Ras  y después, de la fragata Resolución.

La narración de esta novela es altamente atractiva y amena, puesto que el protagonista, en su derrota tanto hacia Guinea Ecuatorial como hacia el Río de la Plata, y finalmente hacia El Callao, va ilustrando al lector sobre los sitios que recorre, las historias, tradiciones y otras ocurrencias, con lo que la navegación –y la lectura- se hace amabilísima. La corbeta ha de trasportar una importante cantidad de material, no sólo de elementos sanitarios,  sino también armamento portátil para la Estación Naval del Golfo de Guinea. Si bien el comandante de la Wad-Ras resulta de un trato desagradable y le hace muy fastidiosa la travesía, Santiago resiste, narrando cada vez que es oportuno la historia y características de la zona, cuyos límites imprecisos producían conflictos principalmente con Francia, que pretendía extender sus posesiones. Zona ecuatorial, insalubre y que generaba graves problemas sanitarios hasta el descubrimiento y uso de la quinina para prevenir la malaria, principal y terrible enfermedad que dificultaba enormemente los asentamientos y el trabajo.

El siguiente destino de la Wad–Ras será a la Estación Naval del Río de la Plata, donde tendrá lugar el afortunado encuentro de Santiago con el capitán de fragata Isaac Díaz Labiada, mayor general de la Escuadra y gran amigo de nuestro protagonista,  que supondrá un cambio: habrá de dirigirse al sur, doblar el problemático cabo de Hornos, y luego recorrer la costa chilena hasta llegar al Perú. Además, al ser buques que reúnen en su navegación el vapor con la vela, el lector recibe la información de un sistema y de otro, así como las características y los distintos modos de manejar tales embarcaciones.

Es muy ameno e ilustrativo el relato de las singladuras hacia el cabo de Hornos y su navegación hacia el norte. Hay algunas incidencias atractivas y algo picantes. 

Una vez en posición frente a Perú, en la primavera de 1866, las acciones de guerra propiamente son narradas con fuerza y encuentra el lector figuras relevantes como el mando supremo de la Escuadra, que recae sobre el brigadier Méndez Núñez, pero también suenan apellidos como Topete, Pita da Veiga, Álvarez de Toledo, el mayor general Lobo, el general Pareja, el general Hernández Pinzón, etc. El doloso enfrentamiento de España contra Perú y Chile, pueblos hermanos pero cuyo sentido del honor (heredado de la madre patria, por cierto) les conduce a un conflicto que acabará dramáticamente. Una vez ya en la acción de la guerra, Santiago encuentra a su primo Pablo Descallar Leñanza que llega con la dotación de la fragata Numancia.

En suma, este volumen, que comienza la treintena, resulta de muy interesante lectura, por sus variados paisajes, por los espacios que recorre y por los detalles históricos de los cuales informa, además del relato de una desafortunada aunque breve guerra contra un país hermano.

Fuensanta Niñirola

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Pepe Rodríguez es el fundador de El Placer de la Lectura.

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