Ha nacido una inspectora de homicidios: Lorenzo Silva y Noemí Trujillo presentan SI ESTO ES UNA MUJER, el primer caso de Manuela Mauri

I

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LORENZO SILVA
NOEMÍ TRUJILLO
PRESENTAN
EL PRIMER CASO DE LA INSPECTORA
MANUELA MAURI
4207832.png?t=636933448030000000 Manuela Mauri se enfrenta al mayor desafío de su carrera: la Operación Vertedero. Una víctima anónima, un delito que encierra toda la maldad del hombre: la trata de mujeres.

Si esto es una mujer es una novela que cuestiona nuestra ceguera ante todo lo que la ciudad desecha.

Nada sale bien cuando dejas que te hagan el que no eres…

¿QUIÉN ES MANUELA MAURI?

El personaje de Manuela nació en un cuento, Carabanchel Blues de Lorenzo Silva. Que la novela se haya acabado escribiendo entre dos personas —y no por una sola como suele ser habitual—, fue una opción que surgió por el camino, dentro del afán de dar a Manuela una personalidad más compleja y matizada.

Manuela no es Lorenzo, de hecho se ha esforzado en que Manuela sea diferente a uno de sus personajes de más éxito: Rubén Bevilacqua, que guarda cierta amistad con Manuela, ya que se conocieron en una investigación en la que colaboraron juntos hace años y tiene un pequeño cameo en el libro. Manuela no es Noemí, aunque tienen la misma edad.

Manuela es mujer. Parece una obviedad, pero el hecho es que a ella le toca lidiar con la desconfianza viril hacia las féminas en según qué lugares. Desde esa piedra de toque, o desafío, está forjado su carácter y se construye su mirada.

Manuela es una mujer que sabe quién es, que no se disfraza, que acepta su realidad —aunque necesita tomar pastillas para dormir—, que es huérfana de padre y de madre, que conduce un viejo Renault Mégane por los túneles de la M-30 y que trabaja como inspectora de Homicidios en la Policía Nacional.

Manuela ha fallado, y no ha salido indemne del fallo. De hecho comienza con una baja psicológica, derivada de un escándalo protagonizado por un superior con el que mantuvo una relación inapropiada y que acabó suicidándose. Ha perdido la confianza de los suyos.

Manuela cree en su trabajo, y de hecho lo utiliza como herramienta de redención, pero no se termina de acomodar a la institución en la que trabaja, que en cierto modo recela de ella y hacia la que ella se muestra también reticente.

Manuela trata de entender a los otros, pero sus reveses personales y su carácter, endurecido en la dificultad, le impiden practicar una empatía de amplio espectro con sus semejantes. Es dura, a veces incluso desabrida.

Manuela está lejos de su punto de equilibrio. En cierto modo, no termina de encontrar su lugar en el mundo, y lucha por tenerlo, con todas las dificultades que le opone su profesión, su maternidad de padre ausente —su ex— y sus problemas personales. Sólo tiene un cierto factor de equilibrio en su pareja, un médico del SAMUR algo más joven que ella y especialmente paciente, pero de quien no deja de temer que la dañe como lo hicieron sus relaciones sentimentales anteriores.

Manuela, estudiosa de la Historia (su vocación frustrada) es consciente de vivir en una sociedad dislocada, injusta, precaria en muchos sentidos, como lo es la propia condición humana según han demostrado quienes participan de ella a lo largo de los siglos. Ha renunciado a todo idealismo, y en especial al ideal de justicia. Lo que la motiva es hacer pagar a quien ha hecho el mal, cuando se le pone a tiro.

LA NOVELA

«Crear un personaje a cuatro manos es tan difícil como hacerlo con dos, implica el reto siempre peliagudo de hacer creíble la ficción y para ello cada uno de los dos intentó dotar a Manuela de una parte de su verdad, su experiencia y su sensibilidad. La suma de esos esfuerzos se llama Manuela Mauri y, como tú, lector, y como nosotros, busca estar en paz con la gente que la rodea, carga alguna que otra frustración a sus espaldas y tiene la buena o mala costumbre —según se mire— de intentar salirse siempre con la suya.»

Lorenzo Silva y Noemí Trujillo

La inspectora de homicidios Manuela Mauri lleva siete meses de baja médica cuando recibe la visita de la oficial Guadalupe Larbi para pedirle que se reincorpore al trabajo: sólo ella, le dice, tiene la autoridad y el empuje necesarios para sacar adelante una complicada investigación en la que la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid no consigue avanzar.
Tres meses atrás aparecieron restos humanos pertenecientes a una misma mujer en los vertederos de Pinto y Valdemingómez. Pese a haber dedicado ingentes recursos, no se ha encontrado el cadáver completo y no hay una sola pista de la autoría del crimen. Y lo que es peor: tres meses después sigue sin identificarse a la víctima. Manuela se enfrentará de esta manera al mayor desafío de su carrera como inspectora de homicidios: la Operación Vertedero.
La búsqueda de la verdad pondrá de nuevo a Manuela en el punto de mira de sus compañeros y superiores, que han perdido la confianza en ella por los hechos acaecidos en torno al suicidio del inspector jefe Alonso, por los que Manuela quedó injustamente salpicada.
Una novela que señala los puntos oscuros de nuestra sociedad y de nosotros mismos, cuestionando nuestra ceguera ante el sistema en el que vivimos. Ante todo lo que la ciudad desecha y que, nos guste o no, la define.
LOS AUTORES
Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es el creador de la popular serie policíaca de los investigadores Bevilacqua y Chamorro, que le ha valido premios como el Nadal y el Planeta y del que la última entrega es Lejos del corazón. También es autor de numerosas novelas (como La flaqueza del bolchevique, Carta blanca o Recordarán tu nombre, entre muchas otras), relatos, ensayos y libros de reportajes y viajes.

Noemí Trujillo(Barcelona, 1976) ha publicado once poemarios, varios libros de literatura infantil y juvenil y es editora del sello Playa de Ákaba. Es autora de las novelas Suzanne y El amor tan temido.

Silva y Trujillo han escrito a cuatro manos las novelas juveniles Suad y El palacio de Petko y, tras adentrarse juntos en el género policíaco con Nada sucio, empiezan esta andadura con una nueva investigadora, la inspectora de policía Manuela Mauri.

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