Donde fuimos invencibles de María Oruña

 “A veces sentimos que el tiempo que tenemos, el que apretamos, no es el que hemos escogido. Todo gira sin nuestro permiso, y cada acto, cada gesto, se expande en una consecuencia infinita. Como cuando lanzas una piedra en un charco y compruebas que, aunque no quieras, dunas de agua se expanden hasta alcanzar la orilla. Acción, consecuencia: la historia más vieja del mundo”.

La gente que vive en grandes ciudades no suele caer en ello, pero los que vivimos en lugares más pequeños, disfrutamos cuando nos encontramos un libro ambientado en las calles por las que paseamos a diario. Por ese motivo comencé a leer la serie de libros de esta autora. Hoy traigo a mi estantería principal, Donde fuimos invencibles.

Volvemos a Suances y volvemos a asomarnos a las vidas de Oliver y la teniente Valentina Redondo, que está esperando a que lleguen sus esperadas vacaciones. El Palacio del Amo es una conocida propiedad del lugar en la que ahora reside un escritor, heredero de la propiedad. Y ahora, su jardinero ha aparecido muerto en el jardín. Lo que inicialmente parece un paro cardíaco, dará pie a las confesiones del escritor sobre unas presencias extrañas en su casa. Valentina tendrá un nuevo caso entre manos.

Si en la segunda entrega de esta serie María Oruña optó por un cambio respecto al primer título, Puerto Escondido, en esta ocasión ha vuelto a demostrar que es capaz de ello. Manteniedo a los personajes principales y también las gotas que nos va dejando de su historia personal, en esta ocasión deja un pequeño hueco a lo paranormal que sorprenderá a los lectores, incluso a los no aficionados al tema, ya que cuida mucho que la historia no pierda pie en la realidad ni credibilidad incluso a los ojos de los más escépticos que, a buen seguro, se reirán con los comentarios de uno de los personajes de la novela. En cuanto a la estructura, sigue optando por una doble voz diferenciada, siendo en esta ocasión la novela que escribe Carlos Green la historia que acompaña al lector junto al misterio por desvelar. Es, por lo tanto, un signo que poco a poco va convirtiéndose en “marca de la autora” en su obra.
Destacar además que, si bien la historia personal de los protagonistas continúa su avance, este no impide en absoluto la lectura independiente para quienes decidan animarse con este título como primer acercamiento a Oruña y, en cuanto a la trama principal de la novela, es, como en los casos anteriores, autoconclusivo.Una trama en la que se entrelazan varios misterios que van intrigando a un lector que no podrá evitar notar ecos de grandes clásicos del género.

Sabadelle, Rivero y Valentina regresan con una novela que arranca con calma, situando al lector, para ir poco a poco cogiendo ritmo hasta llegar a un final que cierra sin fisura alguna todos los misterios que había ido abriendo su autora a lo largo de este título. Cuando un escritor opta por tocar temas paranormales, es lógico que el lector sienta una cierta desconfianza sobre la resolución final del libro. Sin embargo, Oruña es capaz de llegar a un cierre natural que contente incluso a los lectores más quisquillosos, y eso es algo que valoro mucho más que los giros por los que optan otros escritores, que parecen preferir la espectacularidad a la credibilidad en sus obras.

     Donde fuimos invencibles es una novela que dura apenas un par de tardes, con la que su autora sigue apostando por el entretenimiento del lector. Con un ritmo más rápido que Un lugar a donde ir, estoy segura de que gustará mucho a todos los que pasaron por Puerto escondido y también, por qué no decirlo, a quienes aún no se han acercado a las letras de María Oruña.

Comenzaba diciendo que hay un placer añadido en leer historia que discurren por nuestras calles. Y a vosotros, ¿no os pasa igual?

Por Entre montones de libros

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