Madres paralelas, de Pedro Almodóvar

Te puede gustar el cine de Pedro Almodóvar, o lo puedes odiar, pero, acudiendo a una frase hecha pero no por ello menos cierta, lo que el cine de Pedro no hace es dejarte indiferente. Oigo a mucha gente de mi entorno comentar que Almodóvar hace películas malas y son todas iguales. A mí eso me indigna un poco, porque creo que la ignorancia es muy atrevida, y que esas personas que afirman esto no tienen ni idea de cine ni creo que hayan visto más de dos películas del insigne manchego, si es que han visto alguna.

Yo me considero muy fan del director. Me gusta mucho su cine, obviamente no todas sus películas me parecen sublimes, pero he de confesar que cuando se aproxima uno de sus estrenos, permanezco expectante e ilusionado, para ver si esta vez me vuelve a sorprender, como la mayoría de las veces, o me decepciona, las menos. Cuando ocurre lo segundo, normalmente no es porque la nueva película no me guste, ya que la comparación la suelo hacer precisamente con alguna otra del propio director, que a lo largo de su carrera ha realizado alguna obra maestra, y ha colocado el listón tan alto que es casi imposible alcanzar tan altas cotas con cada una de sus producciones. Hasta el propio Kubrick tuvo sus altibajos y no fue todo perfección lo que filmó.

Hay que reconocer que Pedro es un director de actrices. Esto no significa que no sea un buen director en general, ya que sí lo es. Domina a la perfección esos pausados movimientos de cámara, cámara que sabe colocar, haciéndonos partícipes invisibles justo donde se desarrolla la acción. Pero en lo que realmente destaca es en saber exprimir a sus actrices para que le den la mejor de sus actuaciones. Esto queda bastante patente ya no solo en la nominación al óscar que ha conseguido Penélope Cruz, sino en el sinfín de premios y nominaciones que ha recibido la propia actriz por este trabajo.

Aunque me pasaría toda la tarde repasando la filmografía de este gran director, de lo que se trata aquí es de hablar del libro que nos ocupa hoy. Se trata del guión de “Madres paralelas”, que no solo contiene el documento de la película. También nos ofrece fragmentos de su storyboard, así como fotografías a todo color tanto de la realización como de su rodaje. Pero lo mejor, y lo que más me ha gustado son esas reflexiones sobre el proceso creativo y el rodaje de la cinta por parte de Almodóvar. Me parece un gran gesto de humildad por parte del director el abrirse para exponer qué quería contar en esta historia. En como explica en profundidad la personalidad de sus personajes. El porqué actúan como actúan ante las circunstancias que dirigen sus vidas. Como buen realizador, todo ello queda ya patente y reflejado en la película, pero aquí, con su testimonio consigue afianzar con palabras lo que sentimos con las imágenes. Agradece haber contado con los actores que participaron en el proyecto, cubriéndose de modestia al admitir que fue fácil trabajar con ellos por la profesionalidad que ejercen, pero sabemos que parte de esas grandes interpretaciones son resultado de su labor como director. Así sigue destacando elementos que han hecho este rodaje tan especial, y en como ha jugado con ese paralelismo al que hace alusión el título, no solo entre esas dos madres, sino entre las dos historias narradas. Porque esa parte donde repasa nuestra memoria histórica, tiene la misma importancia en la historia de las vidas, tanto las pasadas como las futuras, y esa forma de educar y cómo asimilar nuestra historia no tan lejana, importante a la hora de transmitirla a las nuevas generaciones, aquí representada por la mirada que dirige a esa fosa común la pequeña Cecilia.

Este libro, que nos brinda la editorial Reservoir Books en un bonito formato de tapas duras, donde en su portada aparece el cartel menos controvertido del film y más que complementar a la película es un aliciente tanto para el amante del cine de Almodóvar como para el aficionado al cine en general. Y que cierra con su epílogo el escritor y director de cine Vicente Molina Foix donde hace un exquisito análisis de “Madres paralelas”, provocando una nueva visualización de la cinta a través de su mirada, para así descubrir esos detalles que tal vez se nos habían escapado, o no habríamos percibido sin sus comentarios. Una oportunidad única para acercarnos más a esta macla —como la denomina el propio Vicente— de la mano de este director que a medida que pasan los años se nos hace más cercano e íntimo.