Lágrimas de oro de José Luis Gil Soto

Atractiva combinación de géneros, la presente novela tiene distintas líneas de discurso, divergentes al principio, sin embargo conforme avanza la narración el lector comprobará que convergen paulatinamente hasta fundirse en una sola al finalizar la narración.

El tema central es la odisea de un precioso y exótico collar que ha sido robado de una iglesia extremeña en 2019. Tal objeto es de un valor simbólico en la historia, porque al parecer, su procedencia se remitía al imperio inca, en la época en que Pizarro entró en contacto con el Perú. Así, las distintas líneas de discurso comienzan en 2019, con la teniente Rebeca Parma, el Grupo de Patrimonio Histórico de la guardia civil, a la que se la requiere para encontrar el collar robado. 

Dos líneas principales fluyen cronológicamente en 2019, pero alternando con otras dos que se sitúan siglos antes: entre 1524 y 1533. 

Las líneas contemporáneas giran en torno a la búsqueda del collar robado, y en torno a el, la de un manuscrito de Francisco de Herrera sobre la llegada de Pizarro al Perú. Esta parte de la narración tiene la forma de un thriller, y mantiene en todo momento una creciente tensión y un ritmo que acaba por ser trepidante, oscilando entre varias localidades españolas, Amberes y París, moviéndose entre el mundo de los investigadores policiales, el turbio engranaje del mercado negro de obras de arte y las mafias.

Las líneas renacentistas por un lado relatan la situación del imperio inca en esos años y sus guerras de conquista y civiles, mientras que por otro tratan las aventuras y desventuras de Francisco Pizarro y sus seguidores en su empeño de descubrir un nuevo país lleno de riquezas. Ambas líneas históricas tienen sus derivaciones, como la que cuenta sobre la familia de los Pizarro en su pueblo natal, o las relaciones de Pizarro con Diego de Almagro y Hernando de Luque como promotores de la aventura incaica. Y en el caso peruano, las divergencias de los dos aspirantes al trono inca y la terrible guerra civil que generará el desplome del imperio ante la presión española.

La parte contemporánea es la más novelesca, o mejor dicho, es ficción literaria, mientras que la parte histórica está muy bien documentada y si bien algunas reconstrucciones de los hechos pueden ser objeto de otras versiones, la que nos presenta el autor es susceptible de fidelidad y desde luego, de gran realismo.

En suma, esta es una novela que apasiona y entretiene, y que hará las delicias tanto de los amantes del género policiaco como del género histórico. El lenguaje marca bien las diferencias entre una época y otra, y los saltos entre un hilo narrativo y otro están muy bien combinados hasta su confluencia final, con lo que el lector se desplazará de uno a otro sin problemas y disfrutará de todos.

Fuensanta Niñirola